Guerra santa

( 19 Valoraciones ) Pau Llop Franch

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Antonio Cañizares, Ricardo Blázquez y Antonio María Rouco Varela

La jerarquía católica está de cruzada y ya no pide respeto. Quiere subordinación

Opinión
La Iglesia Católica, en su histórico monopolio de la fe de millones de personas, en su histórico e histriónico metomentodo, con sus agentes secretos en forma de curas de pueblo trabajando vía confesionario -información es poder-, no está estructurada para soportar la libertad de acción del ciudadano.
"El laicismo es su anticristo. Los gays, lesbianas, adolescentes abortadoras, Zapatero, los jóvenes que no van a misa; los lucifer de nuestra era"

Hoy están en pie de guerra, guerra santa, cruzada. La oposición a este gobierno no viene de los partidos, sino de organizaciones sociales que se arrogan papeles que no les corresponden
Denuncian el supuesto totalitarismo del Estado, cuando lo que en realidad piden es ejercerlo ellos mismos
"¿Por qué no nos dejan en paz? Porque no les interesa nuestra vida, sólo el poder de dirigirla"
"Creo que los únicos que pueden lograr cambiar de una vez por todas este despótico despropósito son los propios creyentes"

Los planos sobre los que se diseñó esta institución eran obra de finísima ingeniería política, y así durante siglos dominaron las almas y cerebros de los occidentales. En nuestro país, hasta ayer, como quien dice, aliados del dictador. Hoy, ese laicismo que tanto odian y al que aplican su viejo truco de pintar de rojo y rociar con olor a azufre ("el laicismo destruirá la democracia") es el que quizá poco a poco les está quitando un poder de influencia social que jamás debieron tener.

El laicismo es su anticristo. Los gays, lesbianas, adolescentes abortadoras, Zapatero, los jóvenes que no van a misa; los lucifer de nuestra era. Antes eran las brujas, esas mujeres que ardían en la hoguera a veces simplemente para que no hablaran lo que sabían o porque sus costumbres se salían del dictado de la jerarquía católica.

Hoy están en pie de guerra, guerra santa, cruzada. La oposición a este gobierno no viene de los partidos, sino de organizaciones sociales que se arrogan papeles que no les corresponden: la Asociación de Víctimas del Terrorismo (esa que se manifiesta sin muertos y se queda en casa si los hay) y la Iglesia. Desde que se paseaban por el Pardo como Pedro -nunca mejor dicho- por su casa no se había visto tal intromisión de la Iglesia en política. Si montaran un partido podrían formar liga política internacional con otros como Hamás. Cambiando a Dios por Alá, pocas diferencias encontraríamos.

Denuncian el supuesto totalitarismo del Estado, cuando lo que en realidad piden es ejercerlo ellos mismos. Rechazan la asignatura de Educación para la Ciudadanía argumentando que el estado quiere adoctrinar a la juventud, dejando por imbéciles a todos los profesores que la vayan a impartir y su libertad de cátedra como papel mojado, cuando lo que quieren es que su asignatura de religión siga teniendo la preponderancia de antaño con profesores pagados -ahora sí- por ese maléfico Estado y despedidos (generalmente despedidas) por ellos mismos al menor desvío de la moral cristiana en sus vidas privadas.

En fin, podríamos seguir estableciendo comparaciones de este tipo durante párrafos hasta alcanzar una wikipedia negra de la iglesia. Estaría bien que bastase con argumentos tan simples como éstos: ¿Por qué no viven su fe libremente? ¿Por qué debe formar parte de su fe el subyugar con ella a quienes le rodean? ¿Por qué les molesta la libertad de las personas? ¿Por qué son tan integristas? ¿Por qué son tan fanáticos? ¿Por qué debo yo seguir sus preceptos, si no me considero católico? ¿No se han dado cuenta de que vivimos en la era del conocimiento, donde éste es libre y fluye rápidamente?

¿Por qué no nos dejan en paz? Porque no les interesa nuestra vida, sólo el poder de dirigirla. Creo que los únicos que pueden lograr cambiar de una vez por todas este despótico despropósito son los propios creyentes, y estoy seguro que entre ellos ya hay muchos que mantienen intacta su fe pero despedazada si fidelidad a la Iglesia. La fe no puede cuestionarse socialmente, corresponde a cada uno examinar si la posee y por qué, aceptarla o no, expresarla o no, trabajarla y dedicarse a ella de por vida o no. Pero la doctrina y las leyes del paraestado eclesiástico, para quien le gusten.


*Los artículos de Nodo Libre sólo representan el punto devista de su autor. Bottup es una comunidad de centenares de periodistas ciudadanos con su propio criterio, que la Redacción nunca puede coartar.




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