Escrito por Vagabundo Miércoles, 24 de Marzo de 2010 22:48
El 22 de mayo de 2009 se publicaba, entre muchos otros medios, una carta denuncia que la titulé 'Acoso Institucional'
El Presidente de la Asociación de Psiquiatría y Psicología Infanto-Juvenil de Andalucía, Dr. Díaz Atienza, expresaba en la introducción a la noticia lo siguiente:
"Hemos recibido esta carta para su publicación. Se ha tomado la decisión de publicarla porque algunos de nuestros asociados conocen la realidad que describe desde cerca. Hay algo muy verídico, indistintamente de las matizaciones que cada 'parte' pudiera realizar: es auténticamente cierto que la niña a la que se hace referencia es una víctima con alto riesgo para su salud mental. ¡La Institución debería tomar medidas ya!”
(Joaquín Díaz Atienza, en su día diagnosticó y estudió a mi hija).
En la carta denuncia que se menciona hago referencias a previsiones muy graves como son la no evaluación académica de una niña sometida a un bullying consentido para seguir avanzando en su desarrollo académico y el ocultamiento del acoso escolar por el Sistema Educativo, en este caso el Extremeño; además de las nulas ayudas como corresponde a una menor con un 33% de discapacidad por su TDA (Trastorno por Déficit Atencional). Circunstancias que desgraciadamente se han cumplido al día de hoy (la niña lleva más de 17 meses sin acudir a clase).
Como agravantes, además, está el hecho de que ni siquiera la Fiscalía de Menores, tras denunciar los hechos por dos veces a ellos y al Juzgado de mi localidad, hayan tenido la decencia de evaluar psicológicamente a la menor, como solicité en diciembre de 2008 y posteriormente en junio de 2009; más aún cuando por esa fecha mi hija presentaba un cuadro ansioso-depresivo y el bullying estaba constatado por varios informes psicológicos, incluido alguno de una reconocida Asociación Pro Derechos del Niño.
Tampoco, como denuncio y solicito a la Fiscalía, a la niña se le permitió en su día ni siquiera cambiarla de aula.
Consecuencia de todo ello es que llevo más de 21 meses sin poder trabajar (obligado por atender las necesidades de mi hija a nivel anímico-emocional y académico) y endeudándome cada día más. Mientras a mi hija, tras prematricularse el año pasado en 1º de la E.S.O., finalmente no se le permitió pasar a ese curso (a pesar de que había estado estudiando con mi ayuda en casa) intentando, sin ser evaluada, que repitiese curso, a pesar de ser la víctima de ese bullying e incluso haber declarado (como así lo avala un parte de asistencia médica) deseos de morirse al acudir a Pediatría vía urgencia tras salir, como muchas otras veces, del colegio llorando y con una notable crisis de ansiedad.A mi hija no se le permitió pasar a ese curso, intentando, sin ser evaluada, que repitiese, a pesar de ser la víctima de ese bullying
Finalmente me he visto obligado a matricularla en un colegio californiano, ya que se me ha estado chantajeando emocionalmente con la posible pérdida de la guardia y custodia de mis hijos.
Manuel Rodríguez González, padre de Silvia.
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