Lunes 05 de diciembre de 2016,
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2011, el año del cambio

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OPINIÓN / Uno de nuestros mejores colaboradores se despide del fotoperiodismo en lo que esperamos que sea un hasta luego

El interés de los medios tradicionales no siempre coincide con la esencia del periodismo

Madrugada de lunes, lágrimas de recuerdo inundan mi cara, mientras no sé ni como empezar a escribir mi despedida.

Todo empezó en esa primavera roja, mi segundo hogar gritaba democracia mientras los kilómetros que me separaban del país de las sonrisas eran balas de impotencia. Desde la distancia, veía como un país entero se levantaba pidiendo libertad. Los colores amarillos y rojos de sus camisas tiñeron en pocos días las calles de Bangkok de sangre. Era el comienzo de este Mundo Olvidado, en el que llevaba viviendo varios años. Pronto, mis pies cansados recorrían la ciudad roja, mientras los ojos rasgados de los tailandeses me mostraban gratitud y esperanza. Poco tardaron las miradas en transmitir miedo, disparos, fuegos y toques de queda que ocultaban una realidad de muertos todavía no aclarada.

Desde entonces, he estado allí donde un niño lloraba, donde unos pies descalzos se llenaban de heridas, donde el refugio era el único consuelo a la destrucción, donde la lucha era la única alternativa a la injusticia. Tailandia, Camboya, Birmania, Laos, Vietnam, Túnez, Libia, España, realidades tan dispares y, sin embargo, hermanadas por la injusticia. Una forma de mirar al mundo que arrastraré el resto de mi vida.

He estado allí donde un niño lloraba, donde unos pies descalzos se llenaban de heridas, donde el refugio era el único consuelo a la destrucción, donde la lucha era la única alternativa a la injusticia

Han pasado dos años desde que aquellos ojos diminutos me miraban desconsolados, demasiados recuerdos amargos que han llenado mis noches de insomnio y desesperación, aunque sobre todo momentos que me han hecho ser la persona que soy hoy.

Hoy, solo queda aceptar la realidad de un mundo que sigue mirando hacia el otro lado, consciencias escondidas tras los lujosos escritorios de redacciones y oficinas que deciden dar voz a famosos y seguir ignorando a aquellos que no son culpables de haber nacido. Hoy, no me queda otra alternativa que volver a ser esa persona que ha publicado este Mundo Olvidado escondido tras el seudónimo de Omar Havana. Hoy, es el día donde pulso la tecla de pausa en esta gran película que me ha formado como ser humano.

He batallado con publicaciones a lo largo y ancho del mundo, y aunque con furia, no siempre contenida, he ido como he podido a los lugares donde la voz era silenciada. Así, estuve al lado de esos llantos de bebé que me descubrían el drama de los refugiados en Camboya, he acompañado a los camisas rojas tailandeses en su lucha por la democracia, he mirada a esos ojos de mujer, desnudos por el ácido de los celos, he descubierto el sinsabor de la mentira de los señores de la pobreza, he convivido con la calidad humana de unos seres humanos despojados de dignidad por un dictador estrafalario, pero sobre todo he vuelto a ser un niño rodeado de toneladas de basura.

Hoy solo queda el agradecimiento a todos esos compañeros que me han enseñado lo bello de esta profesión, esos periodistas y fotógrafos que siguen jugándose la vida por contar al mundo una verdad que nadie quiere creer. A partir de hoy, ellos serán las voces de mi Mundo Olvidado, amigos y compañeros a los que admiro, y a los que siempre estaré agradecido por haber tenido la paciencia de soportar mis locuras una y otra vez.

No me queda otra que aceptar las reglas de un mundo donde por desgracia sin dinero no se vive, y desde que empecé esta aventura, pocos, por no decir ninguno, han sido los medios que han confiado en mi forma de ver la sociedad allí por donde pisaba.

Este año 2011 será recordado como el año del cambio, la sociedad poco a poco se está concienciando de que de nada sirve una televisión de plasma último modelo sino se puede disfrutar con dignidad y libertad. El mundo poco a poco va descubriendo rincones donde millones de personas no tienen nada que llevarse a la boca, esquinas donde una simple diarrea supone la muerte.

Tras los lujosos escritorios de redacciones y oficinas que deciden dar voz a famosos y seguir ignorando a aquellos que no son culpables de haber nacido

En estos años he visto morir a compañeros, y siento como punzadas en el corazón que en este país de panderetas y cruzcampo no se valore el trabajo de esa tribu que se la juegan día y noche para que disfrutemos calentitos en nuestros hogares las increíbles imágenes que nos llegan desde diversos rincones del mundo. Antonio Pampliega y Diego Ibarra desde Afganistán nos siguen contando como en la muerte en vida, el gran Manu Brabo, nos hace estremecernos con sus verdades desde Libia, y la grandísima amazigh, Amaia López, no para de batallar allí donde los hombres pierden la cabeza… y sin embargo, casi nunca son escuchados.

Pero hoy soy yo, Omar Havana, el que escribe el The End que tan bien recitó Jim Morrison, a una experiencia que sin duda me ha hecho ser mejor persona. Son ya varios meses, donde el amplio archivo del que dispongo me está salvando de algunos apuros, aunque sin embargo, es la impotencia de no poder colgarme mi cámara al hombro lo que hace que tenga que buscarme la vida en otra profesión alejado de los artículos y fotografías.

Alguien dijo un día que fotografiar era poner el corazón y la mirada en la misma dirección, y algo es seguro, desde que Jan se suicidará, la fotografía entró en mi vida para nunca escapar. Seguiré mirando y sintiendo allí por donde vaya, dejando al viento que guíe mis pasos, y quizás el destino me haga volver algún día a tener la ilusión y el entusiasmo que me ha hecho sentir el oficio más bonito del mundo… aunque mucho me temo que en tiempos de crisis para el mundo, donde los ‘periolistos’ se imponen a los periodistas será casi imposible que una persona humilde como yo pueda vivir de esto.

Solo me queda agradeceros la compañía, en muchos momentos escribir ha sido lo único que me ha salvado de la soledad de los recuerdos, y que mejor manera que un último vídeo donde resumo lo que ha sido este Mundo Olvidado.

Gracias amigos de Bottup, espero que esto solo sea un hasta pronto.

Va por tí, maestro…

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2011, el año del cambio / Vídeo: Omar Havana

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