Nodo libre
La vida son 3 díasEscrito por Pau Llop Franch Sábado, 27 de Agosto de 2011 21:04

Esto sólo acaba de empezar, administremos bien fuerzas y, sobre todo, miedos. Quizá así podamos recuperar nuestro cuarto día
El cuarto día que completa el dicho tradicional lo acaba de recortar el Gobierno "para calmar a los mercados" y de paso a la señora Merkel. Dando la razón a los que se refieren a los dos partidos mayoritarios españoles como PPSOE, éstos se han puesto de acuerdo en tocar a la 'intocable' en lo que dura un encierro de San Fermín. El objetivo, una vez más, "calmar a los mercados". Al pueblo ya lo calman vía porrazo en "excelentes" actuaciones policiales.
La crisis y los caminos que nuestros gobernantes están tomando para sortearla, si no para casi ofrendarse a ella, dan para mil temas sobre los que argumentar. Pero la vida, como decimos, ya no son cuatro días, sino tres, así que me voy a fijar en algo más importante que un argumento, un sentimiento: el miedo.¿De qué tiene miedo Zapatero cuando decide poner en bandeja de plata la voladura del Estado del Bienestar reformando la Constitución?
¿De qué tiene miedo Zapatero cuando decide meterle mano -con esas bananeras formas- a la Constitución para poner en bandeja de plata la voladura del Estado del Bienestar? ¿De qué tiene miedo Rubalcaba cuando miente como un bellaco (¿recuerdan la expresión?) al preguntar que "quién ha dicho que sea de izquierdas endeudarse"? ¿De qué tienen miedo los diputados y diputadas socialistas que en unos días votarán a favor de traicionar definitivamente al atisbo de sus ideales? ¿De qué (o a quién) tienen miedo los policías que abofetean menores de edad por las calles y aporrean en la nuca (y donde haga falta) a los periodistas?
Se acerca el momento en que vamos a tener que tratar de defender nuestra dignidad y el futuro de nuestros hijos
Muchos comienzan a tener miedo "de la que se avecina", de "la policía, que mira como reparte ya", "del PP", de "los mercados", del "FMI", del "Tea Party", de "los chinos", de "los países emergentes, que van a relegar a Europa", de que "se enteren en mi empresa", de que "se enteren mis padres", de que "me llamen perroflauta", de que "me llamen utópico", de "acabar en la calle".
Es normal, yo también tengo miedo a muchas cosas. Pero muy pronto va a llegar el momento en que vamos a tener que tratar de defender nuestra dignidad y el futuro de nuestros hijos. Sin duda quien nos disputa estas cosas tratará de aprovechar nuestro miedo, y si ve que no tenemos el suficiente tratará generosamente de creárnoslo.
Por lo pronto, mañana domingo hay que salir (18h Atocha, en Madrid) a denunciar la reforma del PPSOE (no encuentro argumentos para separar siglas ahora mismo) y de paso tantas otras cosas, como la nueva reforma laboral (becarios hasta los 30 por ley, temporales de por vida) y electoral (¿queríais apertura y accesibilidad? Pues tomad dos tazas de lo contrario). Esto sólo acaba de empezar, administremos bien fuerzas y, sobre todo, miedos. Quizá así podamos recuperar nuestro cuarto día.
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