Nodo libre
Si tengo que elegir, elijo el comportamiento noruegoEscrito por Víctor J. Maicas Safont Lunes, 26 de Diciembre de 2011 19:09


El estado del bienestar noruego ha dado lugar a una sociedad casi sin desigualdades
Tras el atentado de Utoya recibieron críticas por la falta de una seguridad que normalmente no necesitan
Con la entrada de un nuevo año casi todo el mundo se marca unos loables objetivos de mejora. Bien, pues… ¿por qué no nos proponemos aprender algo del loable comportamiento noruego?
Tras la polémica originada por el sistema de seguridad en Noruega tras el salvaje atentado ocurrido el pasado verano, creo que hay un debate de fondo que ha pasado desapercibido. Justo después de los lamentos y de las condenas tras el horrible y cruel atentado, en muchos países se abrió la veda para criticar la escasa seguridad en un país con tantos recursos como es el caso de Noruega.
Que si cómo era posible que la policía tardara tanto en llegar a la isla de Utoya, que si los medios empleados fueron escasos, que si ni tan siquiera se aclararon a la hora de contar las víctimas, que si… Incluso recuerdo que, en un informativo de televisión, una joven periodista extranjera se jactaba (o al menos eso me pareció a mí en cierto modo) de que con una simple tarjeta de identificación pudo entrar a la 'zona cero' del atentado. Sí, dio la impresión de que, en cierto sentido, casi todo el mundo pretendía dar lecciones a los noruegos ante tanta facilidad para que 'cualquier pirado' pudiera cometer una barbaridad.De lo que no me cabe la menor duda es que no son los noruegos los que tienen un problema por vivir en una sociedad en la que los policías van sin armas y el primer ministro sin escolta
Pero verán, muchos de esos que criticaban o se sorprendían del sistema de seguridad noruego, eran los primeros en reconocer que si eso se hubiese producido en un país como por ejemplo EE.UU., pues no se hubiesen extrañado tanto, dado que allí quien más o quien menos puede llegar a tener casi un pequeño arsenal en casa. Pero tampoco hace falta centrarse en los EE.UU., ya que si este macabro atentado se hubiese producido en cualquier otro país del centro o del sur de Europa, en el fondo no hubiese sorprendido tanto como al haberse producido allí.
Así pues, y aún reconociendo que Noruega deberá reforzar las medidas de seguridad por su propio bien, de lo que no me cabe la menor duda es que no son los noruegos los que tienen un problema por vivir en una sociedad en la que los policías van sin armas y el primer ministro sin escolta. No, no son ellos los que tienen que hacer un examen de conciencia, sino probablemente el resto de sociedades en las que vive la mayor parte de los ciudadanos del mundo.
Ellos deberán mejorar sus medidas de seguridad, sí, pero no ese sistema social creado por el Estado del Bienestar en el que las grandes desigualdades sociales apenas existen y como consecuencia de ello la delincuencia con violencia raras veces se produce. Evidentemente, todo lo contrario que en la mayor parte del resto del mundo, ya que incluso en ciudades ricas como Nueva York, Londres, Paris, Madrid o Barcelona (por poner unos simples ejemplos), la policía debe ir bien armada porque de lo contrario el alto índice de delincuencia existente propiciaría que en ocasiones de no ir precisamente armados, determinados delincuentes casi se los podrían comer hasta de forma literal. Y además, desgraciadamente, creo que todos somos conscientes de que a nadie en sus cabales se le ocurriría pasear tranquilamente por determinados barrios de muchas ciudades a unas determinadas horas de la noche o de la madrugada.
No, bajo mi punto de vista, en el fondo no son los noruegos los que tienen un problema por vivir en un país en donde, por ejemplo, unos ladrones son capaces de robar un cuadro tan famoso como 'El Grito' entrando y saliendo de un museo como lo pudiera hacer cualquier visitante (esto sucedió en el año 2004), sino que el verdadero problema lo tenemos todos aquellos que vivimos en unas sociedades en donde la policía tiene que ir armada hasta los dientes para protegernos entre nosotros, puesto que las desigualdades sociales están a la orden del día. Así es, sociedades en donde dichas desigualdades son tan patentes que en según qué barrios más te vale no entrar e, incluso, sociedades en las que hasta en nuestras propias casas debemos instalar sistemas de seguridad y varios cerrojos en las puertas.Ellos deberán mejorar sus medidas de seguridad, sí, pero no ese sistema social creado por el Estado del Bienestar en el que las grandes desigualdades sociales apenas existen
En fin, no sé ustedes, pero tal y como decía en el titular de este artículo, aún sabiendo lo que ha sucedido en aquel país, a mí si me dan a elegir me quedo con el comportamiento social de un pueblo como el noruego.
Víctor J. Maicas es escritor

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