Jueves 29 de septiembre de 2016,
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Esperando la sentencia del Caso Hacienda de Barcelona

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La Fiscalía anticorrupción y la prensa

La fabricación del caso por la Fiscalía Anticorrupción y la desmemoria de la mayoría de los casi 200 testigos son algunas de las más llamativas circunstancias del Caso

Un estudiante de derecho, pretendiendo mi ayuda para una tesis sobre el Caso Hacienda, me pregunta por los expedientes por falso testimonio, en concreto por uno, Jaime Vila Calsina, economista, en principio imputado por la Fiscalía por administrador de varias sociedades y después exonerado, pero citado como testigo. Conoce tan bien el caso, entre otras, por la lectura de mis artículos, que no puedo por menos que atenderle. Le puntualizo, que además de no ser abogado, o sea, técnicamente nulo en derecho, mi partidismo en lo que defino como ‘antioficialismo’ me hace poco objetivo.

Jaime Vila, es una muestra de la total desmemoria de la mayoría de los casi 200 testigos, y su selectivos recuerdos apoyando las tesis y pruebas del fiscal, y, por tanto, las de la abogacía del Estado y Hacienda

El personaje de su interés, interrumpido varias veces por la Presidencia, Doña Carmen Sánchez-Albornoz Bernabé, se ganó a pulso que al final de su declaración lo enviara al forense para que determinara su estado mental o capacidad para recordar. Que en las preguntas de ritual contestara no conocer a nadie y después a las del fiscal resultara que las relaciones financieras y hasta de amistad con varios de los acusados alcanzaron comidas e intimidades durante años, y con muy selectiva memoria según fuera la pregunta, acabaron con la paciencia de la Presidente, que, sin ánimo de halago, actuó muy bien en tan complejo caso. Por el momento, diligencias por falso testimonio, que tras el dictamen del forense en diciembre pasado sobre su plena capacidad, pudiera suceder que se librara del banquillo en este juicio, pero se sentara en otro.

Jaime Vila, con dos abogados que se sentaron de oyentes (éramos cuatro), es una muestra de la total desmemoria de la mayoría de los casi 200 testigos, y su selectivos recuerdos apoyando las tesis y pruebas del fiscal, y, por tanto, las de la abogacía del Estado y Hacienda, y en pocos casos las de las defensas.

El interés del estudiante me conduce a aconsejarle una tesis sobre la extraña fabricación de todo el caso por la Fiscalía Anticorrupción, donde en principio la selección de acusados es toda una filigrana para exonerar o prescribir al entonces delegado de Hacienda, Ernesto Aguiar, tal como le muestro en los artículos de prensa, y luego otra desechando pruebas, para que por la repercusión fiscal de las compraventas de terrenos de Kepro y otros, Diagonal Mar, no se conozcan los reales cobradores de los multiplicados precios con el falso argumento de la prescripción de la obligación bancaria de aportar talones y pagos en efectivo, de los que tienen la obligación de registrar al cobrador. Al igual con las cuentas en Suiza, que se citan pero no aportan.

Una muy curiosa selección la de la Fiscalía Anticorrupción en Barcelona. Un cuerpo funcionarial incorrupto en medio de un femoral a rebosar de gusanos. El fiscal Carlos Ramos Rubio (ahora magistrado de la Audiencia) a las órdenes de su jefe, Carlos Jiménez Villarejo, y a la vista de varios recortes de periódicos de 1999, despierta y hasta altera el enfoque para la tesis del estudiante. Villarejo es un fanático de los focos, con ínfulas de gran estrella (ver en Internet), partidista y de partido, por lo que su objetividad es nula y muy peligrosa. Era evidente que la prensa escribía al dictado de la Fiscalía, fabricando el juicio paralelo que después convertiría en argumentos, o hasta pruebas, en el juicio.

Era evidente que la prensa escribía al dictado de la Fiscalía, fabricando el juicio paralelo que después convertiría en argumentos, o hasta pruebas, en el juicio

Si en inicio la campaña mediática se centra en Josep Borrell y su candidatura a la jefatura del PSOE y, por tanto, a la presidencia de la Nación, tumbado por su íntima amistad con los acusados Delegado de Hacienda de Barcelona, Ernesto Aguiar, y Jefe de Inspección, José María Huguet, conseguido el objetivo político, el hilo de noticias se complica hacia unas culpabilidades y prescripciones a gusto de un extraño conductor. Se crea y se dirige la llamada ‘alarma social’, concepto manejado por la propia acusación, que lo ha creado a través de una prensa entregada, que en mi caso ni consulto el sumario.

El estudiante se entusiasma ante recortes de prensa incluidos en el sumario (para él forman parte de la prehistoria, ver en imágenes del blog La gran corrupción) y actas o grabaciones del juicio, y debo aplacar su ímpetu. Le atraen las declaraciones de Javier de la Rosa en la instrucción del sumario, pero le convenzo de que el personaje está más que amortizado. Y las conclusiones finales de Fiscalía, copia exacta de las provisionales cerrando el sumario, y sus desmemoriados testigos alteran el enfoque de su tesis.

Y yo que no quiero que se repitan antiguas denuncias falsas contra mí, o que me metan en cualquiera de sus miles de casos, le hago prometer que no incluirá mis consejos y nombre en sus tesis. Le noto escéptico cuando me reafirmo que en mis casos por denuncias falsas Fiscalía no demostró mi culpabilidad, sino que yo tuve que demostrar mi inocencia certificando, por ejemplo, que no estaba en el lugar de los hechos porque estaba en prisión, juicio suspendido y caso sentenciado a mi favor en Terrasa, sin ningún expediente al fiscal que mantuvo mi implicación y acusación durante años; o que no pude dirigir una obra y contratar obreros y librar talones desde Brians. Un afectado con un talón impagado certificó que yo no era el Rafael del Barco que se lo entregó. Denuncia en la Guardia Civil de San Andrés de la Barca…

Continúo contándole lo documentado y publicado en ‘Barcelona, 30 años de corrupción’ y percibiendo que no quiere creer tanta maldad, me río y me centro en su tesis… sin alterar nada.

Continuará…


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