Miércoles 26 de marzo de 2014,
Bottup.com

30 de mayo: nada que celebrar en Canarias

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (Valora el artículo)

 

Esa fecha conmemora el Día de Canarias, con una de las mayores tasas de paro del país y recortes que afectan a toda la ciudadanía

El 30 de mayo es el día recogido en el calendario para celebrar el día de Canarias. Es esta una fecha que, sobre todo con el apoyo de la propaganda institucional, la televisión partidista de Coalición Canaria y las escuelas primarias e institutos de secundaria había empezado a tener cierto eco en la ciudadanía, no tanto por el hecho de que nos sintiéramos diferentes al resto de los humanos, sino porque se había logrado una cierta aproximación al conocimiento de nuestra cultura e idiosincracia. No obstante todo ello, la clase política aprovechaba el momento para arañar unos cuantos votos, celebrar el festejo institucional entre las élites políticas y culturales en los dos auditorios de las islas capitalinas, y al resto del pueblo, pues eso, unas isas y unas folías, algo de mojo y papas arrugadas y, tras, la barriguita llena y el corazón contento, pues a la rutina y vuelta al trabajo, si lo tenías.

Sí, se han producido rescates: de bancos, de directivos encausados e indultados, de políticos que no pagan sus culpas, etc., sin rescatar a los que verdaderamente lo están necesitando

El pasado año el presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, aludía en su discurso institucional a que “los tiempos exigen rescatar ciudadanos que acampan en el desánimo” en clara alusión a las acampadas que en aquel momento tenían lugar en todo el Estado español y en Canarias en particular. En todo caso, era un rescate envenenado que pretendía abortar las protestas ciudadanas.

Y después de un año, ¿qué? Sí, se han producido rescates: de bancos, de directivos encausados e indultados, de políticos que no pagan sus culpas, etc., sin rescatar a los que verdaderamente lo están necesitando: los parados (Canarias está casi a la cabeza en número de parados), a los que han perdido sus casas por deber unos pocos euros a bancos que luego piden lo que no está en los escritos, a los dependientes a los que rara vez les llega la ayuda, o a nuestros ancianos enfermos a los que se les procura dar una patada para que mueran indignamente en sus casas y no en el hospital.

Todo esto me lleva a decir que este 30 de mayo Canarias no tiene nada que celebrar. Los parados continúan su ascenso imparable, la sanidad y la educación han sufrido recortes que nos han hecho retroceder cerca de 30 años, a instancias de Rajoy y aplicados en toda su crudeza por el Gobierno de Coalición Canaria-Partido Socialista, que en definitiva, terminan haciendo aquello que dicen rechazar. Igualmente, Canarias ha tenido que soportar la llegada de un ministro al Gobierno de Rajoy, el Sr. Soria, que prácticamente se ha convertido en el enemigo público número 1 de Canarias, con torpes decisiones que afectan gravemente a esta tierra: las prospecciones petrolíferas dejadas en manos de la multinacional Repsol, el abandono de las energías renovables o la vuelta atrás con la presentación del certificado de empadronamiento cada vez que queramos viajar, que para eso somos una colonia.

Los parados continúan su ascenso imparable y la sanidad y la educación han sufrido recortes que nos han hecho retroceder cerca de 30 años

Total, que entre los unos y los otros nos han ido poquito a poco machacando, literalmente, con subidas de IGIC, rebajas de sueldo y reformas y más reformas para que al final estas islas pueden ser puestas en manos del mejor postor (quien sabe, como más de una vez se ha rumoreado, si estas islas pueden ser lugar ideal para una base militar con la que atacar a nuestros vecinos africanos).

En fin, que yo este año no tengo nada que celebrar. Nuestros políticos no se han dignado tener ni siquiera un gesto con los más necesitados en forma de bajada de sueldo, rescatando a una familia de un desahucio, en definitiva, que las personas poco importan en sus mensajes. Y si esto es así, ¿por qué tengo que bailar al son del timple con Paulino Rivero y su parranda? Pensándolo mejor, me voy a poner una camisa negra y a todo aquel que pregunte le diré que ese día 30 de mayo, Canarias no tiene nada que celebrar y que, si me apuras, aprovecharé algún acto oficial para con algún silbido (gomero) mandar un mensaje a esa casta política que se ha quedado muy alejada de los intereses ciudadanos. Así que, Canarias tendrá que esperar a que se produzca un cambio real para empezar nuestras celebraciones.


Subtítulo y destacados

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Sobre el autor

Participa con tu comentario