Lunes 05 de diciembre de 2016,
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300 personas viven con la ‘mierda’ al cuello

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En la charca de la basura, hombres, mujeres y niños sobreviven gracias a la basura que deshecha una ciudad visitada por miles de turistas que no osan posar sus ojos sobre esta realidad camboyana

Camboya. ¿A qué sabe la basura?, me pregunto desde las últimas horas de la tarde de ayer, cuando todavía intentaba identificar el sabor que el olor de toneladas de despojos, pudriéndose bajo el calor camboyano, había dejado incrustado en mi paladar.

Anlong Samram es un lugar donde el olor se mastica, el sabor se sueña, y la necesidad te mata. En la ‘charca de la basura’, la vida se perfuma con el olor de los despojos de una ciudad construida por y para el turismo, mientras la mierda te llega hasta el cuello. Cientos de toneladas de restos de exquisitos platos de los más selectos hoteles de la ciudad se esconden bajo un mar tóxico, el cual más de trescientas personas utilizan como supermercado local donde abastecerse diariamente.

Solo unos cuantos valientes y locos se aventurarían a entrar en este ‘lago’ lleno de los despojos de una sociedad que prefiere la comodidad del Sheraton antes que darse de bruces con la realidad de Camboya. Tan solo 30 minutos de tuk-tuk separan los magníficos templos de Angkor del infierno donde estas familias viven desde hace más de dos años. Mientras que los miles de turistas que visitan Siem Reap en estas fechas planean un lugar donde quemar su dinero en cervezas, marihuana y putas, la realidad de Anlong Samram queda olvidada ante una sociedad que ignora las necesidades de los más necesitados.

En la charca de la basura, las manos de una mujer se entierran entre los restos de la comida que han podido encontrar en el último camión. En la cara de los niños la suciedad desdibuja la sonrisa eterna de su alma. Los pies, desnudos, dejaron de sentir hace mucho el dolor del cristal que desgarra sus futuros. Los pulmones respiran la injusticia de una sociedad que mira en dirección opuesta. Y las mentes, esclavas del alcohol, han dejado de pensar, cansadas de imaginar una vida donde la basura no sea el pan de cada día. Y para un extranjero como yo, la única sensación que se puede experimentar, es la felicidad más absoluta que te trasmiten las sonrisas y juegos de unas personas que se preguntan: “¿Qué coño hace este tío aquí?”.

En la charca de la basura, el paladar se seca, la nariz se obstruye, y el olor hace que tus ojos se llenen de lágrimas. Rodeado de estos seres humanos, la felicidad te invade, mientras no tienes tiempo a asimilar el horror que tus ojos están viendo. En este lugar, tu dolor se calma, aunque es en ‘la charca de la basura’ cuando te das cuenta de que no podrás cumplir tu sueño (peux apaise de ta doleur, mais ne peut exaucer de ton réve. Mais).


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Sobre el autor

4 Comentarios

  1. Anónimo 04/05/2011 en 19:58

    Maravillosa crítica.
    Es muy probable que mucha gente de la que viaja por el mundo ni siquiera se percate de ésto, pero debemos tomar conciencia de cómo viajamos, para qué y todo lo que dejamos atrás cuando saltamos de país en país cómo si se tratara de un fondo de pantalla en nuestro ordenador. Tenemos que ser consientes que cada movimiento que hacemos, aumenta el nivel entrópico. Ahora, más que nunca, conocemos del nivel exponencial al que crece la raza humana, el gasto de energía que necesitamos y las consecuencias medioambientales que conlleva. Como todo en esta vida, en el equilibrio está la virtud y, si puedes viajar de manera responsable y sostenible mucho mejor.
    Un saludo a todos y mis felicitaciones por vuestra-nuestra web!

  2. Mady 08/01/2011 en 17:31

    ¿Cuantos mega basureros como este existen en el mundo? Incontables.
    El ultimo recurso que queda a una gran mayoria de los que nada tienen.
    Nuestras basuras, y como tales nuestros desatinos, el verte hoy y horrorizarme y olvidarte al segundo.
    Perdido planeta Tierra en ese otro planeta. Planeta Basura.

  3. msimpsona 05/01/2011 en 17:02

    Con total acierto dicen al respecto las Sagradas Escrituras que “(…) por el aumento de la maldad, la caridad de muchos se enfriará (…)”, Mateo 24:12. Procuremos, pues, no figurar entre los “fríos” de corazón y hagamos cada uno, con toda diligencia, algo por la humanidad. Por pequeño que sea, tendrá “gran recompensa”, dice el Todopoderoso.

  4. Anónimo 15/12/2010 en 22:19

    SANTO DIOS!NO TE DIGO QUE HASTA DONDE VAMOS A LLEGAR?LOS GRANDES GOBERNANTES SE ENCARGAN DE ENRIQUECERSE A SI MISMOS,Y NO VEN LAS GRANDES NECECIDADES QUE SE ENFRENTAN LAS PERSONAS SUBORDINADAS,QUE DEBEN PONER UN ALTO PERO YA!DEBEN PONER ASISTENCIA SOCIAL,HABITACIONES,SALUD,Y ESCUELAS A LOS PEKEÑOS,Y A LOS PADRES DARLE MEJOR EMPLEOS,MEJORES PAGADOS,MEJOR CALIDAD DE VIDA,PARA QUE ALCANZEN LA ESPERANZA DE VIDA QUE NECESITAN LLEGAR¡ABRAN LOS OJOS,LOS ALTOS POLITICOS QUE ESTAN EN LAS MEJORES SITUACIONES.SI EL MUNDO DA VUELTAS,Y MAYORES TORRES HAN CAIDO,AHORA PONGANSE EN SU LUGAR DE ESTAS PERSONAS.

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