Jueves 08 de diciembre de 2016,
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35.000 muertos mexicanos exigen el mismo trato que el muerto estadounidense

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Jaime Zapata (estadounidense) y Anastasio H. (Mexicano), dos muertes violentas muy diferentesEl reciente asesinato de un agente de inmigración de EEUU en territorio mexicano pone en claro la abismal diferencia entre los muertos del norte y los muertos del sur

“Ser vil” / “servilismo mexicano”, son frases de acciones y hechos totalmente diferentes

Siempre es triste enterarse de la muerte de algún familiar, amigo o un simplemente conocido. Dicen que es el ultimo camino, que se cumple así el tercer paso de esta vida, después de nacer, de reproducirse -quien haya tenido la suerte o dicha de hacerlo- y morir. Así mismo hemos mirado a lo largo del tiempo fallecer personas por causas justas o injustas, por causas naturales o provocadas por negligencia, porque se lo causan ellos mismos o alguien mas se lo hace inmisericordemente.

México vive momentos de incertidumbre, de molestia, y ahora recién, bajo una sombra nada grata de aparente servilismo.

Precisamente en estos días, en los que tan en boga esta el asesinato y lesiones cometido en contra de los agentes del servicio de inmigración y aduanas de los Estados Unidos (ICE) Jaime Zapata y Víctor Ávila respectivamente, en el estado de San Luís Potosí mientras se trasladaban de la ciudad de México a la de Monterrey Nuevo León por carretera, en una camioneta blindada con placas diplomáticas. Se han dejado ver numerosas declaraciones pero sobre todo, un hecho que llama la atención profundamente.

“Ser vil” / “servilismo mexicano”, son frases de acciones y hechos totalmente diferentes

A este hecho no se le llamo ”Daños colaterales” y si se le puso nombre y apellido en las emisiones noticiosas, en oficinas gubernamentales, entre la ciudadanía y se exigieron resultados inmediatos.

Janet Napolitano, Secretaria de seguridad interna de EE.UU. dijo: ”Cualquier acto de violencia contra nuestro personal de inmigración y aduanas, representa un ataque contra todos los que sirven a nuestra nación y ponen en riesgo sus vidas por nuestra seguridad”. Esta declaración bien pudiera ser tomada como algo así de: haber sufrido un ataque directo en su propio país, pero como el hecho sucedió en territorio ajeno, entonces las cosas se deben tomar como una simple declaratoria política nada mas, y entonces si tomar en cuenta la declaración final que dice “ofrecer todo el apoyo para el esclarecimiento de los hechos y la correspondiente aprehensión de los ejecutores’”.

¿Por qué los gobernantes mexicanos no exigen de la misma forma a los estadounidenses y también mandan a sus investigadores a realizar las pesquisas necesarias para igual, asegurarse del esclarecimiento?

Igual como lo hizo John Morton, director de ICE. Quien manifestó posteriormente que su oficina se encontraba trabajando con autoridades mexicanas para ”asegurarse de que los responsables de estos hechos inconcientes sean presentados ante la justicia”. ¿Asegurarse?

Los estadounidenses hablaron y sí, podrán estar todo lo enojados y molestos que quieran porque nunca es o será grato el asesinato de un ciudadano, sea cual sea su ocupación o nacionalidad, pero ¿por qué no responden de la misma forma cuando sus agentes fronterizos asesinan a los mexicanos dentro de su territorio? ¿Por qué los gobernantes mexicanos no exigen de la misma forma a los estadounidenses y también mandan a sus investigadores a realizar las pesquisas necesarias para igual, asegurarse del esclarecimiento?

Recordemos solo dos casos, podrían ser muchos más pero con estos es suficiente. El primero es el sucedido el 28 de mayo del año 2010, en la garita internacional de Tijuana, México-San Diego USA. El nombre de la victima, Anastasio Hernández Rojas de 42 años de edad y quien residió en ese país por espacio de 26 años.

Anastasio, no fue tiroteado, él fue golpeado inmisericordemente por un grupo de aproximadamente 20 agentes fronterizos sin importarles que se les pidiera de favor pararan el castigo, que se les suplicara lastimosamente, como se deja escuchar en un video que se tomo y el cual dio la vuelta al mundo en su oportunidad y aquí puede verse ¿Su delito? Presuntamente fue resistirse a la deportación:

[important color=green title=Las imágenes de la muerte de Anastasio Herández]

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El segundo ocurrió solo10 días después, Sergio Adrián Hernández, adolescente de 14 años de edad, asesinado de un certero balazo al rostro, disparado por un agente de la patrulla fronteriza estadounidense en la frontera en común de ciudad Juárez Chihuahua, México, el día 8 de junio.

[important color=green title=Momento en que un agente de la patrulla fronteriza asesina a Sergio Adrián]

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Dos mexicanos que fueron asesinados en el 2010 y hoy día, en ninguno de los dos países se ha castigado a los autores, teniéndose la evidencia en mano y sabiendo que era gente ajena a asuntos delincuenciales.

Un muerto y un tiroteado de origen estadounidense en hechos relacionados directamente a su trabajo y presencia en México y no se le llama “daño colateral’”, se le nombra correctamente y entonces si hasta se habla de posibles conflictos, rupturas diplomáticas y reacciones al por mayor.

Ser vil mexicano, es ser periodista asesinado y que el responsable no sea castigado, ser nombrado “daños colaterales’” sin nombre o apellido, ser asesinado y posteriormente nombrado sicario cuando en realidad sólo se era un simple estudiante

¿La igualdad de derechos en donde queda? Porque lo más triste de todo, es ver o sentir la indolencia de las mismas autoridades y gobierno mexicano para resolver un homicidio a sus mismos connacionales ¿Por qué? Porque solo bastaron 7 días de investigación judicial y/o militar para que el de nombre Julián Zapata alias ‘El piolín’, -coincidentemente de mismo apellido que el estadounidense asesinado- junto con 7 personas más, fuesen presentados por las autoridades como presuntos integrantes del grupo que llevó a efecto el ilícito en contra de los agentes, así mismo, se señala al mencionado como jefe de la célula delictiva. Hecho que de forma inmediata fue comunicado a las altas esferas norteamericanas por nuestros gobernantes.

Ser vil mexicano y mexicano servil son palabras diferentes, que en opinión de muchos y con corajes de la mayoría significan.

Ser vil mexicano, es ser periodista asesinado y que el responsable no sea castigado, ser nombrado “daños colaterales’” sin nombre o apellido, ser asesinado y posteriormente nombrado sicario cuando en realidad sólo se era un simple estudiante, ser llamado “nini” por falta de oportunidades laborales o de estudio, ser empleado común y corriente de una maquiladora que sobrevive con el equivalente a 480 dólares mensuales, cuando bien le vaya.

De la frase; mexicano servil, en el resultado de lo sucedido a un ciudadano acosado por el hampa e ignorado por la famosa ‘ley ciega’’, se le encontró su significado, aunque bien se pudiese haber utilizado algún otro ejemplo, nada más claro que este.

Hoy esos 35.000 y millones más, exigen tener el mismo trato, exigen una respuesta inmediata como se le dio al hecho del agente Jaime Zapata de origen estadounidense

Leopoldo Valenzuela Escobar, don Polo como era conocido, dijo durante una entrevista-denuncia que fue presentada en la revista proceso No. 1789: “Esto no es vida. Si me matan, me harían un favor’”. Don polo, el día 4 de febrero, poco después de que abriera su negocio fue asesinado por hombres vestidos como soldados que le gritaron; “¡¡Venimos por ti compa!!”. Don Polo, para defenderse, sacó su pistola pero cayó abatido por las balas de rifle AK-47.

Era necesario que el servilismo se interpusiera para callarlo e igual que se ha hecho con todos aquellos quienes pedían y/o han pedido un poco de ayuda. Servilismo necesario para acallar a una nación que no ha hecho nada por combatir la drogadicción que padece en sus entrañas.

Servilismo que no aplacó el coraje de esa nación, porque bajo el disfraz de nombre; combate, ahora lo demuestra con la aprehensión de mas de 500 sujetos coludidos con el narcotráfico dentro de su territorio, sujetos que en su mayoría son solamente mexicanos, los cuales ahora si son detenidos y antes gozaban de total libertad. Nadie los investigaba, cayeron porque se les asesinó a uno de sus agentes en territorio ajeno, véase “redada de narcos mexicanos en USA’”.

Ser vil mexicano era: 35.000 muertos olvidados por las autoridades o en vida sufrir vejaciones y atropellos como los narrados anteriormente, era porque hoy esos 35.000 y millones más, exigen tener el mismo trato, exigen una respuesta inmediata como se le dio al hecho del agente Jaime Zapata de origen estadounidense.

Aunque bien lo sabemos todos y muy a pesar de todos los pesares, el servilismo mexicano seguirá siendo darle al poderoso respuesta inmediata a sus pedimentos y tenerlo contento, llámese de allende las fronteras o de la misma nacionalidad y suelo que se pisa, porque ya lo dijo el dicho: “Para terminar con un latino, está, el latino mismo”. ¡Dios Salve América!


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