Jueves 29 de septiembre de 2016,
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Ciutat Vella: la reapertura del teatro El Molino

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El teatro El Molino cerrado en 1997 ha sido remodelado con una inversión de 15 millones de euros (2.500 millones de pesetas) y en breve abrirá de nuevo sus puertas

Barcelona. Intentando conocer quién es quién en el confuso mundo de Ciutat Vella, sitúo a la concejala Itziar González, heroína, pero no tanto según los comentarios, contra la trama corrupta, y presentada como independiente en las listas del PSOE para el Ayuntamiento. La endogamia socialista y de siempre. Resulta que su independencia tampoco lo era tanto, porque su padre es un reputado histórico del socialismo barcelonés.

Dice Wiquipedia:

Josep Antoni González i Casanova (Barcelona, 1935) es un político, abogado y escritor de Cataluña, España. Estudió Derecho en la Universidad de Barcelona. En 1967 obtuvo la cátedra de Derecho político de la Universidad de Santiago de Compostela y en 1971 ocupó la cátedra de Teoría del Estado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Barcelona. Comprometido políticamente, fue uno de los fundadores del Front Obrer de Catalunya, que abandonó en 1970 para incorporarse, primero al Partit Socialista de Catalunya-Congrés, y después al Partit dels Socialistes de Catalunya. Colaboró en Tele-eXprés y el Diari de Barcelona, y lo sigue haciendo habitualmente en La Vanguardia y El País. Fue uno de los expertos constitucionalistas del PSOE que, después de las elecciones generales de 1977, trabajó en la redacción de la Constitución española de 1978. Es miembro del Consejo Consultivo de la Generalidad de Cataluña.

Demasiado dinero para tan minúsculo teatro y su obsoleto barrio. Se habla de amor por el viejo Paralelo y su recuperación, sentimientos difíciles de conjugar con rentabilidad y negocio

Mis divagaciones sobre concejales y funcionarios corruptos o no, y hasta una queja sobre los habitantes ‘oficiales’ del Raval, que según la estadística publicada ayer son 49.315 (“eso no lo sabe nadie” me escribe un vecino, deduzco cabreado, alegando pisos patera e indocumentados), se interrumpen al oír por la TV3 de la Generalitat la noticia de que hoy se inaugura el nuevo El Molino con la invertida cifra de 15 millones de euros. !2.500 millones de las antiguas pesetas para un teatrillo de 250 plazas! Y mi interés, por lo que ya titulan el ‘Caso Ciutat Vella’, aunque en realidad sean varios convergiendo en el Juzgado 33, se desparrama porque Paralelo, El Molino y Barrio Chino, forman un conjunto en la memoria histórica de Barcelona.

Demasiado dinero para tan minúsculo teatro y su obsoleto barrio. No me imagino nadie tan loco para esa inversión, y me meto en Internet, que me confunde más. Se habla de amor por el viejo Paralelo y su recuperación, sentimientos difíciles de conjugar con rentabilidad y negocio. Los viejos despertamos poco amor, y a menudo, si hay dinero, demasiado interés. Porque ‘Ciutat Vella’ traducido es ‘Ciudad Vieja’, no ‘Ciudad Hermosa’, error de algún castellano. Interpreto, aunque las noticias son oscuras y contradictorias, que la Fundación El Mollino es la propietaria del edificio, y Ociopuro, sociedad que explota el teatro Apolo, se encargará de lo que nos cuentan es una maravilla técnica.

La entrevista-publicidad del secretario de esa fundación, el conocido abogado Santiago Zegrí, y la intervención como arquitecto de Josep Bohigas, de los Bohigas (arquitecto de Pascual Maragall decía ayer), dispara mi imaginación, que espero ampliar o rectificar con las consiguientes quejas y algún insulto.

Operación clásica en plena ‘Burbuja Inmobiliaria’. Se compra un pequeño terreno con edificio catalogado y uso de imposible rentabilidad. Se recalifica con ocho alturas edificables y el valor hipotecario se dispara, después las certificaciones de obra completarán un crédito total, subprime o ninja, diría yo. Nadie pone un duro o algunas cantidades simbólicas que se recuperan con el crédito, o incluso permanecen por prestigio y ‘política’, y se pone en marcha un negocio no rentable… pero eso es pura entelequia y futuro.

Operación clásica en plena ‘Burbuja Inmobiliaria’. Se compra un pequeño terreno con edificio catalogado y uso de imposible rentabilidad. Se recalifica con ocho alturas edificables y el valor hipotecario se dispara

La caixa, en minúscula, o quien sea titular del crédito hipotecario o similar, ya decidirá en ese incierto futuro. En teoría las ocho plantas cubren la millonaria inversión, que tampoco se ve claro si se observan los escasos metros cuadrados y su obligada utilización teatral. Pero como bien saben los implicados, el Ayuntamiento y la Generalitat pueden transformar las ocho plantas y su uso en dieciséis o treinta (otro hotel o apartamentos) depende de los amigos, influencia… y dinero. El meollo del Caso Ciutat Vella, ‘pisos turísticos y hoteles recalificados’.

Publica la agencia estatal EFE:

El Molino, el café concierto memoria sentimental de muchos barceloneses, cerró sus puertas en 1997. Trece años después, el telón de aquel teatro canalla se levantará de nuevo el 18 de octubre, con un espectáculo que se quiere mantener en secreto, pero que respetará el “espíritu” de este mítico escenario… Han invertido 15 millones de euros en una espectacular rehabilitación… La intención de la empresa Ocio Puro, que ha invertido 15 millones de euros en una espectacular rehabilitación de El Molino, es convertir el teatro en una “cantera” para descubrir nuevos talentos del mundo del espectáculo… Elvira Vázquez, que ha destacado la “polivalencia y diversidad” de los nuevos espacios, se ha mostrado sorprendida de la expectación creada en la ciudad sobre este proyecto…”.

Se entiende algo más, aunque tampoco se comprenda la rentabilidad, ¡y no están los tiempos para teatrillos!, al leer El País:

“El centenario teatro, actualmente propiedad de la empresa Ociopuro, ha sido protagonista de una profunda remodelación en la que se han conservado la fachada y el pequeño escenario originales. Sin embargo, el edificio ha crecido en altura, ya que el equipo de arquitectos, liderado por Josep Bohigas, ha construido ocho plantas cuando el original lo formaban solo dos alturas. En ellas se reparten las cocinas, una sala de ensayo, los camerinos, dos anfiteatros, una terraza e, incluso, un club exclusivo en el que solo podrán acceder los portadores de un carnet especial. En total, se han invertido 15 millones de euros”.

Elucubrando comparo la reconstrucción del Liceo con dinero público y fundaciones de la flor y nata de Barcelona (Félix Millet incluido), y el entonces expolio a tanto vecino de Ciutat Vella, pero no es el caso, aunque los argumentos para justificar la inversión se parezcan. ¡Club exclusivo según El País!.

Ver fotografías en lagrancorrupcion.blogspot.com.


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