Martes 06 de diciembre de 2016,
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La deuda catalana: 50.000 millones la Generalitat y 70.000 CatalunyaCaixa

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Deuda creciendo o activos pudriéndose, razones contundentes para la imposible independencia. Y la opinión de Isidre Fainé

Barcelona. Siempre he dicho que si de algo saben los dirigentes catalanes es de quiebras y corrupciones. Les sobra práctica y experiencia. Y montada la mayor e insuperable, la de Cataluña, insisto, su único triple salto mortal, apostar por la imposible independencia, el “cuanto peor, mejor“.

La independencia ni solucionaría las impagables deudas, ni por el momento es posible. Un juego demagógico, un engaño más a sus entregados catalanistas

Si lo tradicional ante la inevitable catástrofe de una empresa desde los 70 eran ficticios inversores alemanes y americanos, seguidos de árabes tras el 73, hasta los chinos del 2000, ahora contra la pared, puede que se sientan en la diáspora gastando sus negros saldos… y arremeten.

Cualquiera de los asomados a la política y finanzas por los 80 sabe que Banca Catalana, cual otra Rumasa, era una pelota y estafa en caída libre, y más que nadie lo sabía Jordi Pujol. Personalmente la política le salvó de la cárcel, aunque acabara con su Banca.

Ahora el problema no radica en una bola de 200.000 millones de pesetas, se trata de la putrefacción total y absoluta de Cataluña, que en manos de CIU y PSC, con sus cerrados y selectos círculos o mafias de avariciosos, irresponsables, y estafadores, han acabado en un callejón sin salida. Porque la independencia ni solucionaría las impagables deudas, ni por el momento es posible. Un juego demagógico, un engaño más a sus entregados catalanistas.

El trilema llena páginas, resume una encrucijada sin solución, y mi blog La Gran Corrupción, en principio centrando mi lucha personal contra unos individuos difíciles de superar en su amoralidad, debe recoger lo que presumo el estallido total por quiebra. Quiebra de Cataluña y riqueza de quienes la propiciaron.

Entre las páginas y frases me hizo gracia la de que el Barça jugaría la liga española, pero hoy leo otra menos banal, profunda, sobre otro de los símbolos catalanes: “La Caixa obligada a españolizarse tras el reto independentista de Artur Mas“, dice Jesús Cacho.

La Caixa hace tiempo que se españolizó, siempre digo que tuvo la habilidad de zafarse, aunque con jirones, de la voracidad destructiva o delictiva de los políticos catalanes. Que la salvaran los catalanes franquistas Samaranch y Vilarrasau quizá sea un contrasentido o una de mis absurdas opiniones contracorriente. Su expansión nacional e internacional, y la actual habilidad y capacidad de Isidre Fainé (que dicho sea de paso con total conocimiento de causa rechazó de plano la fusión o absorción de CatalunyaCaixa) parece que consuma la escapada, salvando su caixa de acabar como las otras… o aquella Banca Catalana.


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