Sábado 10 de diciembre de 2016,
Bottup.com

Parlament de Catalunya: hacia el enfrentamiento

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (Valora el artículo)

 

Por no tener, en ese lamentable Parlament, no tenemos ni demagogos de altura… solo simples charlatanes enriquecidos

Barcelona. ¡Manada de sonrientes locos!, tras arruinar Catalunya nos conducen al desastre total.

Intentando percibir esa especial cultura catalana solo capto la triste realidad de una calle más asilvestrada que nunca

Y para templar gaitas, el máximo charlatán del invento, Jordi Pujol, nos cuenta, en una frenética actividad en los medios públicos y subvencionados, que el castellano tendrá peso en un estado catalán. ¿Cuánto peso? ¿La mitad de los 7,5 millones de catalanes que solo hablan castellano se podrán presentar a unas oposiciones?, o ¿deberán acudir a clases nocturnas o campos de reeducación? ¡Para continuar como catalanes de segunda!

Lo he oído infinidad de veces: si no quieren aprender la lengua y cultura del país que se vayan a su tierra… o la de sus padres, abuelos y tatarabuelos, contestan. Nazismo. Lo de la lengua, que es la mía, lo entiendo muy bien, pero lo de la cultura… ficticia y de ciencia ficción. La globalización está acabando con cualquier folklore local por más que los ancianos de la tribu nos sintamos desplazados. E intentando percibir esa especial cultura catalana solo capto la triste realidad de una calle más asilvestrada que nunca.

Pero por mucho que le den vueltas a sus dogmas, ni el catalanismo ni el catalán constituyen el problema límite y básico en Catalunya. Insisto, lo utilizan un puñado de corruptos y vividores de la política para aprovechando el descontento general continuar en el poder.

Artur Mas, puchinela del visionario y ‘redentor o expoliador de Catalunya’ Pujol, sabe que el camino iniciado, al igual ocurrió en el País Vasco, no solo es inútil por ilegal, sino que conduce al precipicio.

El catalanismo y el catalán lo utilizan un puñado de corruptos y vividores de la política para aprovechando el descontento general continuar en el poder

La rotura de la Constitución, que dicho de paso creó sus herméticos partidos, más mafiosos que democráticos, y que debiera reformarse por el problema límite actual, la quiebra de España, no se conseguirá por un problema secundario de un millón de subvencionados fanatizados gritando in-de-pen-den-cia. Muy al contrario, se podría provocar la reacción contraria… de consecuencias impredecibles.

El totum revolutum antes de que a nadie se le ocurra meter las narices en el porqué de la quiebra de Catalunya o la gran corrupción, incluida su ‘economía sumergida’, que continúa magnífica y a ojos vista la más activa de Europa, repito conduce a un peligroso callejón sin salida.

Artículo de interés:
Cataluña, Sociedad Ilimitada


Subtítulo y destacados

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Sobre el autor

Participa con tu comentario