Jueves 08 de diciembre de 2016,
Bottup.com

A la caza del ‘puestín’

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Como siempre ocurre cuando se vislumbra el fin de un sistema y la derrota de quienes siempre ganaban, desde algo a todo pasando por el poder y la poltrona, surgen cuadros surrealistas por parte de quienes buscan orientarse ante el organizado caos de la guerra política

La revolución que capitanea Francisco Álvarez Cascos, y debe entenderse así por cuanto sus lemas y estandartes hablan de renovación democrática de formas y maneras aparte de sus ideas para la gestión de los recursos si llega al poder, ya empieza a tener los defectos de todo proceso inicial revolucionario.

Surgen quienes para borrar sus pecados y tratar de hacer lo mismo con sus huellas son ahora más demócratas que la propia Estatua de la Libertad y gallardamente abandonan el barco pirata del oficialismo pirateado en el piratesco Partido Popular asturiano ante la complacencia y el mirarse el ombligo de Génova, que otorga oxígeno a un cuerpo en coma profundo y comienzos de necrosis desde un punto de vista electoral.

Si se sigue el absurdo baile de altas y bajas en el PP asturiano podrá apreciarse que la manipulación informativa no es privilegio de nadie

Los caciques de turno, pillados a contra pie con sus juegos a tres bandas, envían sus satélites a intoxicar y tratar de obtener información. Si se sigue el absurdo baile de altas y bajas en el PP asturiano podrá apreciarse que la manipulación informativa no es privilegio de nadie y tanto derecha como izquierda siguen sacando partido de la propaganda, aunque al menos así se descubren sus verdaderas almas y lo demócratas que son.

En el caso de Villaviciosa, lo absurdo raya en la psicodelia, con un grupo popular en el ayuntamiento y gobernando en coalición, donde sus integrantes tratan de nadar y guardar la ropa, presumiendo de independientes y acatando las directrices caciquiles. Mientras cantan sus logros y méritos a quienes ahora no son nadie pero mañana pueden ser el mango de la sartén, a la vez que tratan de entrar en el equipo de cocina que maneja la misma por el mango. Alguno confunde ser mangante con ser especialista de mangos y hasta de bongos si se tercia…

Luego están quienes subidos al carro de la renovación en el PP asturiano, nunca creyeron en tales ideas, renovación suena en algunos tímpanos y témpanos a ‘rojo’, aunque no se ponen rojos al disfrutar de prebendas. Y que lo mismo que hoy cantan cegados al sol, comerán bullabesa marsellesa cantando si cambian los vientos, para navegar en sus barcazas al amparo del barco y ver si pueden trepar al mismo sin que nadie se percate, alegando que siempre siguieron el rumbo ganador cuando seguían la derrota del barco hundido del PP. Pero los vientos indicaban enseñar cuadernos de bitácora en viajes a la democracia, cuando el timón viraba a costas carpetovetónicas y trasnochadas, ocultando los alijos en sus bodegas, piratas en suma y revolucionarios de salón en Versalles, pero aristocráticos en sus paseos y lucimiento de palmito por los jardines de palacio. Les cuesta más entregar el carnet del partido que a un nazi presentarse voluntario a declarar ante un jurado israelí. Claro que no dudan en seguir con el viejo sistema que dicen combatir susurrando con oscuridad, premeditación y alevosía que son merecedores de un ‘puestín’.

Están quienes subidos al carro de la renovación en el PP asturiano, nunca creyeron en tales ideas, renovación suena en algunos tímpanos y témpanos a ‘rojo’, aunque no se ponen rojos al disfrutar de prebendas

Porque en realidad es algo tan humano como la ambición lo que mueve a algunos a enarbolar la bandera casquista, sin darse cuenta de las implicaciones de acabar con el amiguismo y el clientelismo. Basta seguir las redes sociales y sus foros sobre el tema para ver que chocan dos visiones: la del sistema imperante y una promesa de futuro democrático que repercuta en la gestión de recursos.

Mientras tanto, la casa donde pernoctó el joven emperador sigue derrumbándose y sus responsables están deseando que alguien le saque del colectivo de población no activa cuando acabe su mandato; el otro se rodea de artistas para medrar en listas progresistas; y el tercero, que es el segundo de a bordo al timón, juega a trapecista con red de pescar, no sólo el puestín, sino ascender de grumete a alférez de navío en la galera papal pero sin mancharse de sangre en Lepanto…


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