Lunes 26 de septiembre de 2016,
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A los cinco años del hundimiento se inaugura el metro en el Carmelo

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OPINIÓN / Las estaciones inauguradas son tres: El Carmel, El Coll-La Taixonera y Vall D´Hebrón

Barcelona. Anteayer Josep Montilla, Santiago Nadal y Jordi Hereu aparecen en su tele inaugurando el tramo de 2,2 km. de la línea 5 del metro de Barcelona. Las imágenes de inauguraciones de tramos del metro se repiten a menudo. Inaugurar es una de las aficiones de los políticos. Y no tendría más importancia ni merecería comentarios de no mediar, no solo un hundimiento que no costó innumerables vidas porque el suelo avisó, sino las declaraciones del portavoz socialista Jordi Terrades en el Parlament por el caso Palau de la Música:

“Pero Convergència tiene un problema, que se llama 4%, que según los documentos hallados en el Palau era la comisión que se cobraba de obras públicas adjudicadas por el Gobierno de CiU, como las de la línea 9 del Metro y las de la Ciudad de la Justicia (…)”.

El 27 de enero de 2005, los informativos abrían con una grave y espectacular noticia. El hundimiento de las obras de ampliación del metro de Barcelona, concretamente de la Línea 5, había dejado un agujero de 30 metros de profundidad en mitad del barrio del Carmel“.

Parece que solucionaron a los cientos de afectados por el hundimiento de sus viviendas, con un presupuesto inicial de 320 millones de euros

Viví mi niñez y primera juventud hasta los 23 años en Nuestra Sra del Coll. El Coll-Vallcarca estaba entonces dominado por la Editorial Bruguera y sus personajes de fama mundial, Carpanta, Zipi Zape, Mortadelo y Filemón, etc. Cuando se hundió el Carmelo visité la zona y comenté con viejos conocidos y amigos. Mi antigua vivienda, a menos de cien metros. Pasados 45 años, ya no quedaba nada de un barrio de casitas con jardín y huertos. La Barcelona de Porcioles lo transformó en un desastre urbanístico. Con años de experiencia en construcciones y políticos dictaminé mis sospechas: corrupción. Pensé que las minas y fuentes de agua de mi niñez, las abundantes fosas sépticas o simples pozos, ni siquiera los refugios de la guerra y hasta minas de hierro en el cercano Parque Güell en las que entrábamos a menudo hasta que se instalaron inmigrantes, podrían con la técnica actual debidamente aplicada.

Rellenaron de hormigón. Parece que solucionaron a los cientos de afectados por el hundimiento de sus viviendas, y espero, que al presupuesto inicial de 320 millones de euros, que al 4% son 1.280.000, no se añadirían más porcentajes en negro por el ilimitado gasto del estropicio.

El metro es un buen negocio para los políticos locales, entonces los de Jordi Pujol y Artur Mas. Aunque cuando el hundimiento ya gobernaban la Generalitat los socialistas de Pascual Maragall, que antes por oposición y en el Ayuntamiento, algo tenían que ver. Pagan los presupuestos generales del Estado y Bruselas, y ellos administran e inauguran. Ni siquiera tienen el riesgo del desastre. Ningún culpable, los votantes tragan eso y más.

Noticias del 30 de julio: “El Carmel ha visto hecha realidad una de sus reivindicaciones históricas con la llegada del metro que suplirá el actual y único servicio de autobuses que conectaba los barrios de la Teixonera, el Coll, y el Carmel, desde hoy unidos por las tres nuevas estaciones de la Línea 5″.

Aún ayer en la estación El Coll – La Taixonera un equipo repartía publicidad. Ver en imágenes del blog La gran corrupción. Sin duda hace 50 años hubiera utilizado el estupendo metro inaugurado. Por los 40 no había ni autobús, aunque lo había habido antes de la guerra. Por los 50, el 25, un clásico londinense de dos pisos recorriendo desde Pl. Gala Placidia hasta el Santuario de Ntra. Sra. del Coll. Era el mío.

Me parece imposible que hayan pasado 50 años, y una desgracia que aquel entrañable lugar se haya convertido en un anárquico montón de viviendas, aunque peor cuando la montaña del Carmelo se llenó de barracas.

Tomé unas fotografías, recordando cuando mi padre me contaba sus actuaciones en el mágnífico teatro e instalaciones del Casals Republicá de Nuestra Señora del Coll, del que fue socio, ahora transformado ampliando mi Colegio.


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