Sábado 23 de septiembre de 2017,
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Adiós a los pegotes de chicle

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México comienza a exportar un chicle orgánico y biodegradable

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Árboles chicozapotes y el ‘Chicza’

En el pavimento de nuestras ciudades hay centenares de miles de pegotes de chicle. Y más que habría si no fuera por los limpiachicles, esos esforzados operarios a los que seguramente alguna vez habrás visto en acción, armados con una manguera de vapor seco que los desintegra mientras perfuma a menta y fresa el ambiente.

Pero esto se podría acabar. Una compañía mexicana acaba de presentar un chicle, Chicza, fabricado con resina de los árboles chicozapotes de la selva. Es ecológico y biogradable, ya que no contiene substancias químicas y se convierte en polvo cuando se deshidrata. ¡Ah, el residuo perfecto! ¡Él solito se quita de en medio sin contaminar el entorno!

Esta alternativa a los tradicionales chicles hechos de petróleo se presentó el pasado martes en Londres, en la Feria de Productos Naturales y Orgánicos. El proyecto está a cargo de productores
del estado mexicano de Quintana Roo, que forman la empresa ‘Consorcio Corporativo de
Productores y Exportadores en Forestería, S.C. de R.L.’. Se agruparon
hace 15 años cuando se inició el proceso de reestructuración de la
actividad chiclera en la península de Yucatán.

“Nos fijamos la
meta de buscar la manera de darle valor agregado al látex que es la
materia prima extraída del árbol de chicozapote. Vender de manera
transformada el chicle, nos deja cinco veces más que hacerlo como
materia prima”, explica Gerardo Rodríguez, responsable del proyecto. El consorcio chiclero fue creado por 56 cooperativas y beneficia a más
de 2.000 trabajadores.

Este chicle ya se comercializa con éxito en países europeos como Alemania. Se vende a un precio de 1,40 euros por un paquete de seis tabletas y por ahora existen cuatro sabores: menta, canela, limón y hierbabuena.


El chicle, originario de México

Muchos olvidamos que el chicle se originó en México, derivándose de la palabra náhuatl “tzi ctli”. La resina del chicle viene del árbol del chicozapote, en los estados de Quintana Roo, Campeche y Yucatán. Una
vez que se extrae la resina del árbol, éste debe “descansar” entre 5 y
7 años para que posteriormente siga produciendo dicha materia prima
hasta por un lapso de unos 300 años.


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Esta noticia concursa en el I Premio  Periodista Ciudadano en la categoría de: Ciudadanía y Sociedad

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