Viernes 09 de diciembre de 2016,
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Al Defensor del Lector de El País

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OPINIÓN / Los medios de comunicación mantienen el control de las fluctuaciones sociales para beneficiar al sistema, que quiere una sociedad más rentable, no más justa

No entiendo muy bien cual es la función o el papel de un ‘Defensor del Lector‘ en un periódico como El País, que está planteado desde una perspectiva de alcanzar la máxima rentabilidad financiera.

El País es una pieza más del aparato financiado por el sistema para mantener el control sobre las fluctuaciones sociales, propiciando divisiones aparentemente ideológicas entre personas a las que explota y utiliza

Ya que, en definitiva, su principal fuente de ingresos no depende de las aportaciones de las personas que compran el periódico, sino de la venta (al sistema de explotación económica que controla el poder político) de espacios publicitarios, envueltos en el celofán de una relativa crítica social o política y adornadas con informaciones planas, tendenciosas y alineadas para mantener o crear una opinión acorde con los objetivos financiero/especuladores de un sistema globalizado.

Desde la perspectiva de un somero recorrido por su Web, creo que más bien el título de su sección debería de ser ‘Defensor del Periódico‘, aunque sólo fuera porque el lector (su número) es ‘mercancía’ que se ofrece a los promotores que financian el proyecto.

Lo que veo, desde mi inevitable condicionamiento, es un amago por crear o mantener una imagen de apertura y respeto a los deseos de quienes puedan leerlo, sin que nunca se llegue a un verdadero debate en el que cualquier persona pueda expresar sus reflexiones sobre los contenidos, o aportar nuevas (u olvidadas) ideas, propuestas o dudas que pudieran ayudar a mantener una sociedad progresista y abierta a la solidaridad y lograr su transformación que nos lleve a una sociedad más justa… ¡que sí sería posible!

El País es una pieza más del aparato financiado por el sistema para mantener el control sobre las fluctuaciones sociales, propiciando divisiones aparentemente ideológicas entre personas a las que explota y utiliza, puesto que su verdadero objetivo es una sociedad más rentable.

Es necesario mantener la imagen de que todos somos libres para mantener y divulgar nuestra ideología política, induciendo a la organización de grupos diferenciados en los que cada persona encuentre a sus afines, y así poder enfrentarse a otros grupos, como una expresión de libertad y autonomía que calme nuestras inquietudes, dejando tranquilo al poder establecido.

También es necesario mantener una cierta diversidad (limitada) de medios de comunicación, para que cada grupo pueda ser cohesionado y estratégicamente situado en esa liga en la que los ‘equipos’ favoritos ya están diseñados para alternarse en la cúpula de la clasificación por méritos para ‘gobernar’ el país.

Es necesario mantener una diversidad limitada de medios, para que cada grupo pueda ser cohesionado y estratégicamente situado en esa liga en la que los ‘equipos’ favoritos se alternan en la cúpula ‘gobernar’ el país

La potencial manada de lobos, que pudieran poner en peligro el gran negocio ganadero, la han disgregado en múltiples Zoos y reservas ‘naturales’, en las que se auto-limitan a dentelladas… porque así le conviene al sistema, para mantener su imagen de ‘tolerancia democrática’.

Todos los medios se esfuerzan en fomentar un catastrofismo que nos deje muy claro que no nos queda más que la resignación (y que cada uno piense lo que quiera: por mandato divino, por la avaricia de las propias personas, que no han sabido controlarse, a causa de la contaminación, por la perversión de los políticos, o por la ambición de los financieros…), con lo que, una vez ejercido el derecho a la protesta, a la huelga y a la manifestación, aceptemos como inevitables unas imposiciones tan ‘necesarias’ aunque inexplicables, pero evidentes según los autorizados tecnócratas especializados en convencer a una minoría suficiente para mantener en el poder a los políticos ‘adecuados’ a los objetivos del sistema, aunque, claro está, con una ‘democrática‘ alternancia entre los líderes de turno…

Esa estrategia está orientada hacia aquellas personas que se consideran ‘apolíticas’, que sistemáticamente dan crédito al que está en el poder, y apenas prestan atención a los temas de índole político o ideológico, más preocupados por la liga de fútbol o las avatares de los famosillos de turno. Son los que más fácilmente se dejan arrastrar por impulsos creados desde una táctica basada en la utilización de ‘reflejos condicionados’.

También para los que han aceptado la idea de que para triunfar tiene que hacerlo a codazos, superando a sus semejantes, que le disputan un puesto en la sociedad más acorde con sus ambiciones, pero dando por inevitables las imposiciones que emanen del poder establecido, centrando sus esfuerzos en disfrutar de una vida ‘tranquila’ y al margen de cualquier reivindicación frente a un poder que consideran fatalmente como invencible. (Si no puedes vencerlo, únete).

Pero aún quedan otras personas que siendo conscientes de la injusticia e irregularidades del sistema, no se resignan, y se sienten capaces de participar en la búsqueda de los cambios necesarios, dispuestos a enfrentarse aunque sea mínimamente al poder establecido, seguros de que de la unión de voluntades es suficiente para iniciar un camino de renovación hacia una sociedad más justa y solidaria, imprescindible para vivir en paz y armonía.

Todos los medios se esfuerzan en fomentar un catastrofismo que nos deje muy claro que no nos queda más que la resignación para que aceptemos como inevitables unas imposiciones tan ‘necesarias’ aunque inexplicables

Pero también hay ingredientes para facilitarle un cierto control, aunque limitado, sobre estas personas: aportaciones de escritos y manifiestos denunciando algunas de las contradicciones y debilidades del sistema, una cierta contestación respecto a elementos periféricos (el chocolate del loro), críticas descentradas respecto al verdadero origen del problema, en definitiva presentar una alternativa o imagen de oposición, que tranquilice a los inquietos, que ven que algo se está haciendo por profesionales valientes y arriesgados, que curiosamente conservan sus puestos de trabajo, sin necesidad de venderse, en lugares de los que podrían ser removidos…

Es que al sistema le basta con controlar los horarios y la ‘presencia’ de ‘colaboradores’ perfectamente adiestrados. Y si en algún momento alguien discordante se les cuela, no importa, pues su presencia sirve para darle una cierta credibilidad ‘democrática’ al tinglado… También porque, al mismo tiempo, la difusión de muchas ideas y propuestas, permite difuminar la oposición que pudiera organizarse para conseguir un cambio.

Hay entonces dos objetivos en la estrategia que se aplica desde el control sobre los medios de comunicación: primero, evitar oposición organizada en un único bloque, con unos objetivos concretos y bien explicados, que puedan arrastrar los votos necesarios.

Segundo, generar esperanza, alimentando la idea de que un mundo mejor es posible, que ya alguien está haciendo algo, y que lo único que se puede hacer es esperaresperaresperar… Sin pararse a identificar al origen del mal, de donde emanan todos los males que asolan a la sociedad.

Son perfectamente conscientes de que si se pierde la esperanza, entraremos en la desesperación, desde la que pueda surgir un tsunami que lo arrase todo.

Y aún, si eso llegase, podría ocurrir que surgieran como salvadores, para hacer el gran negocio reconstruyendo un nuevo mundo, pero aún más a su medida…


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1 comentario

  1. Andrea Moreno Gallot 10/05/2012 en 11:43

    Propongo dejar de leer estos panfletos como El País, y buscar medios más independientes.

    El pueblo ya no está tan dormido y por otra parte, los que escriben en El País, son tan pero tan obvios que no hay que ser un letrado para entender que son artículos pagados y nada objetivos.

    Dejemos de comprar y leer este panfleto de pésima calidad.

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