Jueves 29 de septiembre de 2016,
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Alarma social

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OPINIÓN / No adivino a comprender qué debe suceder para que una alarma social exija un cambio de rumbo total y absoluto

Barcelona. Una expresión que me intranquilizó por los 80, cuando mis abogados me la repetían una y otra vez para justificar su corrupción. Mi caso, el Consorcio, creaba “alarma social”. Los años me demostraron la falacia de mis abogados y sus amigos políticos utilizando la abstracción. Quien quedó ‘alarmado’ para los próximos 32 años fui yo, al tomar conciencia de quienes manejaban el poder y dinero.

Pero si la Gran Corrupción que descubrí me pareció insuperable… mi ingenuidad se asombraría década a década, hasta el presente, que no adivino qué debe suceder para que una alarma social exija un cambio de rumbo total y absoluto.

Está alarmado quien tenía ahorros y se los está comiendo por parado, los abuelos que han de mantener hijos y nietos, los estudiantes, los enfermos en lista de espera, y etc.

A los 32 años de ‘alarmarme’, la alarma social forma parte del paisaje. Todo el mundo está alarmado. Andan alarmados un millón de ciudadanos que tenían ahorros y se los han robado, ¡y ni entienden cómo pudieron firmar unos papeles que no entendían! Está alarmado quien tenía ahorros y se los está comiendo por parado, los abuelos que han de mantener hijos y nietos, los estudiantes, los enfermos en lista de espera, y etc., la lista de alarmados es tan larga que hasta quienes tienen una fortuna a buen recaudo andan preocupados porque sus signos externos en España, y las pérdidas en sus empresas, les obligan a aflorar saldos, con el consiguiente peligro fiscal.

Pero la alarma se muerde la cola… alarma la impunidad de quienes han causado la más terrible de las alarmas desde que Franco dejó de fusilar en el ‘Camp de la Bota‘.

A mí, si algo me pudiera alarmar, me alarmaría el discurso de Rajoy en el Círculo de Economía; la palabreja turbulencias, tan oída a Zapatero hace cuatro años, me provoca un sarpullido. Quien escribe los discursos, o el guión televisivo, debería suprimirla… de hecho deberían suprimir milongas, y contarnos la realidad, con cifras y culpables, del descalabro.

Pero en honor a la verdad, me provoca real ‘alarma’ el anfitrión de Rajoy y ese Círculo de culebras: el ex ministro de Aznar, Josep Piqué Camps, y no por ex ministro, sino por ex ‘hombre’ de Javier De la Rosa y Jordi Pujol. ¡32 años y continúan!

Y mi ‘alarma’ se acentúa pensando que andan sueltos, o sin medidas cautelares, alterando pruebas, quienes personifican la mayor de las ‘alarmas sociales’ de los últimos 73 años: Narcís Serra, Rodrigo Rato, Fernández Ordóñez, etc.


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