Viernes 09 de diciembre de 2016,
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Alfredo Sáenz y Rafael Jiménez de Parga: el Supremo ratifica y amplía la condena pasados 20 años

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Que el hombre mejor pagado de España, 10 millones de euros anuales, más una futura pensión de jeque árabe, no pueda ejercer su tan especial oficio de banquero, o segundo de Emilio Botín, me conduce a varias consideraciones

Barcelona. 1. Los veinte años desde que Rafael Jiménez de Parga con el Juez Luis Pascual Estevill y Juan Piqué Vidal, más otros abogados, familiares y una compleja red de corruptos funcionarios abarcando justicia, policía, banca, Generalitat, Estado central, Fiscalía y hasta Ayuntamiento se dedicaban a la extorsión pura y dura… de hecho, ¡no me canso de repetirlo!, se habían iniciado diez años antes en el Caso Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (Jiménez de Parga abogado acusador por parte del Ayuntamiento de Narcís Serra, Juan Piqué Vidal abogado y ‘socio’ de los De la Rosa, y Pascual Estevill por desgracia mi abogado, repito, yo en la cárcel y los De la Rosa, libres pero pagando enormes sumas) donde estrecharon sus ya existentes lazos de amistad-enemistad profesional, formando lo que un juez neoyorquino calificó de banda de delincuentes aplicando la Ley Rico contra la mafia.

No entiendo como esa ampliación de la condena por denuncia falsa para extorsionar no abarca, según las noticias, la inhabilitación para ejercer la abogacía

2. No entiendo como esa ampliación de la condena por denuncia falsa para extorsionar no abarca, según las noticias, la inhabilitación para ejercer la abogacía, es más, no ordena cerrar un bufete con 50 profesionales que, sin duda alguna, colaboran o colaboraron con los Jiménez de Parga, y digo ‘los’ porque el bufete fue creado por los hermanos Manuel y Rafael, que al tiempo que uno disfrutaba en Madrid de sus cargos políticos, el otro desde Barcelona aprovechaba las excelentes relaciones de su socio hermano.

3. Tampoco estoy de acuerdo con la argumentación de que los muchos años pasados de instrucción sumarial atenúan la sentencia por considerar ese tiempo en sí mismo una condena; y así es en la mayoría de los casos (por ejemplo, para algunos de los acusados del pendiente de sentencia caso Hacienda de Barcelona), pero no con los Jiménez de Parga, usando el poder e influencia para corromper más si cabe la justicia, y concretamente la de Barcelona. Y tanto es así, que se habrían librado de sus fechorías de no intervenir el Supremo, no admitiendo la resolución que excluía a Rafael en el caso Luis Pascual Estevill, obligando a la Audiencia de Barcelona a seguir procedimiento contra Rafael Jiménez de Parga.

Añado al igual que tantas veces: seguro que varios de mis conocidos en la primera galería y geriatría de La Modelo por los años 93, ¡a los pocos vivos!, de nuevo se les marcará en la cara el rictus del asco. Ni siquiera tenemos ya la alegría de la aplicada tenue (unos meses de cárcel que no cumplirán) justicia; nuestra vida la marcó tanto esos desalmados que llegada la vejez no se siente nada, pues y además no solo fueron ellos que destrozaron vidas y haciendas, sino un mundo oficial que les arropó y ayudó, y al decir de Pilar Rahola, entonces vicealcaldesa con Pascual Maragall: “Lo sabía toda Barcelona”.

A menudo leyendo sobre Alfredo Sáenz, o viéndole en el juicio de 2008 en la Audiencia de Barcelona, pensaba que si ese enorme sueldo y pensión futura, por encima de la consideración multinacional del Banco de Santander, donde en definitiva es un segundo, no vendría condicionada por su capacidad para la “denuncia falsa y extorsión”… como siempre he supuesto que los pagos multimillonarios a Amusátegui y Corcóstegui por parte de Emilio Botín para ‘quitárselos’ de encima obedecían también a una combinación de chantaje y oportunidad para callarlos.

Se habrían librado de sus fechorías de no intervenir el Supremo, no admitiendo la resolución que excluía a Rafael en el caso Luis Pascual Estevill

He escrito demasiado sobre los Jiménez de Parga, la última vez por el publicado rumor sobre su mediación arbitral en el caso de los controladores aéreos, que por suerte para la sociedad, no cuajó, y espero seguir escribiendo, pues el miedo que a través de décadas impusieron, no solo con denuncias falsas, sino otras directas como la interpuesta al periodista Félix Martínez cuando se atrevió a condicionar su honorabilidad publicando sobre el “Clan de los Mentirosos”, ahora se disipa, y alguno de mis comentaristas anónimos víctimas de su sistema, quizá quieran poner nombre a sus tímidas denuncias públicas, como ya me sucede con Juan Piqué Vidal (del que he publicado hasta su entramado de sociedades instrumentales, muy visitadas en lagrancorrupcion.com y lagrancorrupcion.blogspot.com ) y Luis Pascual Estevill, que dicho sea de paso por multienésima vez continúan en su ‘oficio’ de abogado ¡o usando y abusando de él! y con sus bufetes abiertos.

Estos días inmerso en el para mí simpático engrudo de la política catalana, con las primarias entre Montserrat Tura y Jordi Hereu, y el nuevo gobierno de los “mejores” de Artur Mas, casi se me pasa esta noticia que los lectores o televidentes no asocian con la Política, en mayúsculas, barcelonesa, y sin embargo… todos, absolutamente todos, forman parte de ese “Lo sabía toda Barcelona!”.

Y si por algo me he mostrado un poco antiindependentista, incluso anti-demasiado-autogobierno, es por el temor a que esta pequeña tribu o nació llamada Cataluña, donde bien dice Félix Millet “son 400”, se libre del ‘recurso’ a Madrid, que yo alejaría aún más… a Bruselas o Pekín, pues, como se evidencia en todos los casos de enjundia, las ‘mafias dominantes’ se hubieran librado, y, por tanto, fortalecido aún más su poder, de no ser por las intervenciones policiales y judiciales foráneas, incluso de la DEA americana en el caso del narcotráfico y blanqueo de Juan Piqué Vidal, abogado de Jordi Pujol.

A más añadir, la noticia de hoy sobre Wikileaks y Julian Assange con banquero suizo y evasores de impuestos y blanqueos, me confirma la necesidad de forzadas intervenciones… y la indispensable libertad de expresión en Internet.


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