Viernes 30 de septiembre de 2016,
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Alzheimer: la memoria está en los besos… y en no olvidar

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Por todos aquellos que sufren esta enfermedad mantenemos el optimismo y peleamos, sufrimos y protestamos para que sean atendidos de la mejor manera

Hace muchos años perdías tus llaves. Hace siete años, tu cabeza, tu cerebro, entró en el laberinto de la sinrazón. Te movías, nos hablabas, te alegrabas, contabas un chiste, pero empezaba a pasar algo. Estabas con tus animales y de regreso a casa te perdías. Ordeñabas las cabras y tenías que volver a por la leche. Era la dichosa memoria. Estabas perdiendo la cabeza, te decías. Y te fuimos acompañando a tus animales, y día tras día hacíamos el camino tratando de que tu cerebro recordase la senda que habías recorrido tantos años. Y te acompañamos con aquellos perros para que pudieras salir en busca de aquellos conejos que cada temporada te hacían volver a vibrar. Y se hacía la noche.

Y hemos seguido haciendo camino, acompañándote en tu regreso a tu pasado más lejano. Sé que ya para ti solo somos buenas personas. Que estamos contigo

Y llegó un buen día en que los animales, la choza que tantos años cuidaste, la tuviste que dejar. Yo sé que de vez en cuando nos decías que tenías que ir a ver como estaban esos animales, pero no, ya no estaban. Y aquel camino lo sustituimos por paseos más cortos y por la compañía diaria.

Y año tras año hemos visto como la luz se apaga. Y hemos seguido haciendo camino, acompañándote en tu regreso a tu pasado más lejano. Sé que nos pides que te quieres marchar a tu casa y más de una vez hemos recorrido el camino hacia aquella casa que ya no está. Sé que ya para ti solo somos buenas personas. Que estamos contigo. Que te acompañamos de la mejor manera que sabemos y posiblemente, no siempre lo hacemos de la mejor forma. Pero hemos puesto todo nuestro empeño. A veces, hasta nos faltan fuerzas pero seguimos adelante, porque sabemos que tú olvidas, y de momento, nosotros no.

Yo ya sé que cuando ves a un chiquillo por la calle te apetece irte con él, decirle algo, jugar incluso. Sería lo lógico, porque en tu regreso a tu lejano pasado, seguramente fue una de las cosas que más te divirtió.

Y aquí seguimos. No corren buenos tiempos para que personas como tú sean atendidas de la mejor manera. Hay gente como tú a la que su familia no puede atender. Hay gente como tú a los que les niegan una ayuda a la que tienen derecho. Hay gente como tú que, en definitiva, no tiene quien le alumbre en su oscuridad. Nos dicen que corren malos tiempos, que hay crisis, que hay que pagar deudas y sé que tú cuando te lo digo, me miras y pones una ligera sonrisa de pillín. Y es que tú no te puedes creer que después de estar tantos años ‘trabajando’, sí, trabajando (que es tu palabra favorita, la que te sirve para decir que no has hecho nada especial, o para decir que simplemente, está sentado viendo pasar los días), no te puedes creer lo difícil que le resulta a los que nos gobiernan agradecerte tanto trabajo. A veces pienso que esa ha sido tu única vida, trabajar, y posiblemente sea de las pocas palabras con las que te vas a quedar, hasta que, definitivamente, en tu cerebro aparezca la noche total.

Para todos los que están como tú, padre, y por las gentes que están a su alrededor, por ti y por ellos, mantenemos el optimismo, y peleamos y sufrimos y protestamos para que sean atendidos de la mejor manera. Porque es verdad que la memoria está en los besos… pero también en la exigencia de justicia y dignidad para personas como tú.

En recuerdo a las personas con Alzheimer, para que su olvido, se torne en nosotros conciencia.


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