Martes 06 de diciembre de 2016,
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Amor se escribe con ‘T’, de Travesía por el Dolor

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CRÍTICA / ‘La búsqueda de Violeta’ relata la experiencia de su autora tras la pérdida de su hijo

El libro de Floria Pons llegó a mis manos en un día que me había dejado alguna que otra pesadumbre. Fue comenzarlo a leer y ahogarme en llanto. Por lo profundo de sus emociones y por lo patéticos que se volvieron entonces mis pesares. El suyo es un viaje por el dolor que casi siempre intenta o arrastrarnos y someternos  o mirarnos por encima del hombro y llenarnos de ira… Pero no ocurre así en ‘La búsqueda de Violeta’. Así  se llama el libro de Floria Pons, un testimonio en primera persona de cómo una experiencia tremendamente dolorosa puede convertirse en una oportunidad.

El “¿por qué a mí?” se convierte en una letanía asfixiante que aparta del camino de la vida e instala en el reino del recuerdo que, a menudo, no deja vivir

En el sobre donde me llegó el libro desde Mahón, donde vive Floria, había una carta. En ella me explica que hace cuatro años perdió a su hijo de ocho en un accidente de tráfico.

“Carlitos se marchó demasiado pronto, lo hizo doce días antes de cumplir nueve años. Mi pequeño de la casa estaba subiendo los peldaños de su vida”. Estos detalles los supe luego, al leer el libro.

Cuando se pierde a un ser querido, como le ocurrió a Floria, las preguntas son constantes… El “¿por qué a mí?” se convierte en una letanía asfixiante que aparta del camino de la vida e instala en el reino del recuerdo que, a menudo, no deja vivir… Le ocurrió a esta menorquina que se refugió en la escritura. “Las palabras escritas –dice- ayudaron a que poquito a poco, mis sentimientos fuesen colocados en mi fracturado corazón·.

“Desde un principio –continúa- la escritura fue un vínculo que me tenía ligada a mi niño y luego se convirtió en un conocimiento de mí misma y de todo lo que me rodeaba”.

El libro está escrito en tercera persona… El personaje se llama Violeta y acumula las emociones y el aprendizaje de Floria Pons en su travesía por el dolor…

Nadie vuelve a ser la misma persona después de sufrir un golpe trágico, pero es posible reconstruirse y reconciliarse con los otros seres queridos que estaban ahí porque “el dolor puede volverte ciega –dice Violeta en el libro- tan opaca que no ves más que tu propia herida por ser lo único que sientes y no te permite apreciar nada más”.

Pero Floria Pons vuelve al camino de la vida y entonces ocurre que lo mismo que te golpea te coloca al lado otro caminante, en el libro Damián, un alma vieja, que ya había experimentado la piel del dolor y la había hecho suya, un primer paso imprescindible para que cualquier primavera llegue la muda.

“Se convirtió en mi maestro y guía –me cuenta Floria- y gracias a su ayuda pude vislumbrar un poco de luz y de color”.

El dolor puede volverte ciega –dice Violeta en el libro- tan opaca que no ves más que tu propia herida por ser lo único que sientes y no te permite apreciar nada más

“Todas las conversaciones que mantuvimos –continúa- las guardé como si fueran unos ungüentos para calmar mi dolor y él consciente de mi repleto botiquín para curar heridas del alma, me propuso escribir este libro”.

Floria Pons quiere que lo que a ella le ha ayudado pueda servir a otras personas.  Y por eso lo cuento.

En su libro, cuando habla de Damián dice “los amigos son ángeles que nos llevan en sus brazos cuando nuestras alas tienen dificultades para recordar cómo volar”.

En ‘La búsqueda de Violeta’ Floria Pons presta unas alas.


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