Sábado 21 de enero de 2017,
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Apuestas a la ‘chica’ y a la ‘grande’

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Marta con uno de los bebes

TEGUCIGALPA.- Los proyectos que desarolla ACOES los lugares con los que colabora abarcan a los hondureños de cualquier edad. Así que una tarde puedes estar con los niños del orfanato de las Hermanas de la Caridad y al día siguiente realizar una revisión médica a los 80 ancianos que han bajado de una colonia para recoger las provisiones que les corresponden.

La visita al orfanato tiene un sabor agridulce porque, por un lado, es divertido estar con niños o con bebés, que además agradecen mucho tu visita, pero por otro, es desolador pensar que con sus días, meses o años de vida ya no tienen familia. Y no es que no la tengan literalmente (sólo algunos son totalmente huérfanos) sino que sus madres son solteras o sus padres no podían ni pagarles el biberón o los pañales y hubieran muerto de hambre. Cada bebé es un caso y cada caso, un mundo aparte.

Especialmente nos llamó la atención el caso de Cintia, una niña de dos años que tiene hidrocefalia y que además necesita una operación de corazón urgente. A sus padres les han ofrecido la posibilidad de llevarla a España para operarla, pero éstos se niegan y prácticamente están esperando a que las monjas les llamen un día diciendo que ha muerto. La miras a los ojos y piensas: ¡Qué cruel! ¿Sobrevivirá? ¿Qué le diría si ella pudiera comprenderme?

“Especialmente nos llamó la atención
el caso de Cintia (…) La miras a los ojos y piensas: ¡Qué cruel!
¿Sobrevivirá? ¿Qué le diría si ella pudiera comprenderme?”

Como digo, cada uno es una historia. También detectamos que uno tenía un soplo en el corazón con sólo tocarlo, sin necesidad del fonendoscopio. Y que otra tenía una reacción a la vacuna que le habían puesto en un brazo, sin que nadie pareciera curarla. O, al menos, no lo suficiente.

Las monjas son muy pocas para atenderlos a todos, así que es normal que les dejen el biberón para que se lo tomen ellos mismos o que llegues y te encuentres que llevan tiempo necesitando que alguien les cambie el pañal. Entonces lo hacemos, les volvemos a vestir y jugamos con ellos o les damos el biberón. En mi familia apenas hay personas más pequeñas que yo, así que ésta ha sido mi primera experiencia como ¿”madre”?

“Al otro lado de la línea de la
vida están los ancianos (…) también sufren la misma falta de atención
médica, sobre todo en las clases bajas, que una gran mayoría de
hondureños”

Al otro lado de la línea de la vida están los ancianos. Quienes llegan a esta edad en Honduras son afortunados, pero también sufren la misma falta de atención médica, sobre todo en las clases bajas, que una gran mayoría de hondureños. Por eso, durante varios días de la semana pasada y de ésta, Marta, Luis y Eloy han estado revisando los de algunas colonias, y entregándoles las medicinas que les hacían más falta.

Yo les ayudé un par de veces y me sigue pareciendo increíble ver cómo las medicinas que uno deposita en el centro de salud o en las farmacias son esperadas aquí como agua de mayo. La ayuda llega, pero hace falta mucha más porque es insuficiente para todos los que la necesitan. Aún estamos esperando conseguir una silla de ruedas para un muchacho que recibió un balazo en la espalda… Tal vez llegue este viernes.

El artículo en imágenes

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Ana con una de las gemelas del orfanato de las Hermanas de la Caridad
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Este bebe tiene apenas dos meses
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Las consultas se pasaron en el Centro de Capacitación juvenil y en el dispensario de medicamentos
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Les dejan que tomen el biberón ellos solos

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Los ancianos de cada colonia aguardan hasta que son atendidos
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Los niños lloran cuando te vas porque pasan mucho tiempo solos

Recursos:
Web de ACOES: www.acoes.org

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