Lunes 26 de septiembre de 2016,
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El acuerdo CiU-PSC que eleva a Mas, ¿preludio de la conversión de La Caixa en banco?

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La operación supondría la conversión de sus activos en una masa de acciones que alcanzaría los 60.000 millones de euros, diez billones de las antiguas pesetas

País, país, patria, patria, nación, nación… no salvador… servidor… la crisis… concierto económico… transición nacional… cumbre catalana sobre la crisis… Un discurso patriotero que, acompañado de unas fotos con los viejos capos catalanes, Pujol y Maragall, nos dice que continuaremos como hasta ahora: mal, muy mal.

CIU Y PSC, Pujol y Maragall, con Narcís Serra, que últimamente no aparece en los telediarios o Prensa, saben interpretar y actualizar a la perfección frases como “acuerdos puntuales para los grandes temas”, la famosa “gobernabilidad”.

Infinidad de sociedades instrumentales comprando y vendiendo a los órdenes de un comité de sabios de La Caixa, al tiempo que sus miles oficinas convencen a sus ahorradores para comprar las ‘acciones más patrióticas’ que imaginarse puedan

Treinta años de aparentes peleas para alcanzar unos ‘acuerdos puntuales’ que recalificaron toda Cataluña, creando la Burbuja Inmobiliario-Financiera que por mucha ‘patria y amor a Cataluña’ con que adorne su discurso, ni Mas ni nadie podrá solucionar. Y ni siquiera paliar en los próximos diez o quince años, en que si se puede pagar la inmensa deuda nacional o exterior de Generalitat y caixas, el ‘País Cataluña’ se podrá dar con un canto en los dientes. Pagar deuda, subir impuestos, más parados… más miseria… y más economía sumergida.

Ya no queda posibilidad alguna de nuevas recalificaciones con grandes pelotazos a lo Diagonal Mar-Fórum, pero se me ocurre, para dar colorido o justificar tanta sonrisa de los triunfadores, que para el próximo año, 2011, a tenor de los rumores y artículos aparecidos en la prensa económica, estos ‘acuerdos puntuales’ podrían funcionar para el mayor ‘pelotazo’ imaginable en la decaída economía catalana: La conversión en banco, sociedad anónima, de La Caixa, entidad benéfico-social y en la práctica primer banco catalán. Convertir sus reservas, su gran patrimonio, valorado a lo que convenga por sus sociedades de tasación, en acciones. Un ‘pelotazo’ que superaría todas las recalificaciones habidas y por haber durante los últimos 30 años.

Convertir La Caixa en banco enviaría al baúl de los recuerdos infinidad de operaciones y créditos ‘delicados’

Se dan las mejores circunstancias políticas: en Cataluña gobierno y oposición al unísono; y en Madrid, Zapatero, a sus órdenes, de lo contrarío lo botan, lo echan. Hasta el FROB pondría dinero.

Que interese o no a Cataluña no es el problema o discusión: a quienes les interesa es al núcleo ‘íntimo’ que a través, como de costumbre, de la información privilegiada o ‘intereses políticos con quien compartir’ desde el primer día del anuncio o salida en Bolsa, las subidas y bajadas de las acciones, hábilmente manejadas, crearán unas súper fortunas, que por desgracia irán a los mismos enriquecidos en negro por la Gran Burbuja o Fraude Inmobiliario.

Infinidad de sociedades instrumentales desde todos los rincones del mundo comprando y vendiendo a los órdenes de un comité de sabios de La Caixa, al tiempo que sus miles de directores y oficinas convencen a sus ahorradores para comprar las ‘acciones más patrióticas’ que imaginarse puedan, al estilo de los ‘bonos patrióticos de la Generalitat’, anunciando la creación del más grande de los bancos de toda la Historia de Cataluña. Un nuevo ‘Banco de Cataluña’, el sueño de Pujol, aunque él más que nadie sabe el final de todos los bancos catalanes.

Ya las noticias de hoy comentan que en la fusión de la Caixa de Girona (CIU) se han encontrado con sorpresas ‘delicadas’. Convertir La Caixa en banco enviaría al baúl de los recuerdos infinidad de operaciones y créditos ‘delicados’, y no sería de extrañar que en los pactos se incluyera la absorción de CataluñaCaixa, para enterrar el núcleo duro del ‘Gran Fraude Socialista’.

Una masa de acciones que alcanzaría los 60.000 millones de euros, diez billones de las antiguas pesetas, si nos atenemos al capital necesario para los porcentajes de cobertura, más primas y especulación, que comparando ‘valor en bolsa’ y ‘pasivo’ de otras instituciones bancarias de parecido volumen podría doblarse en inicio fácilmente.

Después, Dios dirá, y ¡que nos coja confesados!


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