Sábado 24 de septiembre de 2016,
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Artur Mas o Josep Montilla: campaña elecciones 2010

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La eterna precampaña se recrudeció con el 4% en las obras de la Ciudad de la Justicia y la línea 5 del metro, obras públicas

Barcelona. Quien en teoría tenía las elecciones ganadas por la manifiesta nulidad socialista, la gran crisis y sus corrupciones, no parece que lo tenga tan claro. Artur Mas debe salir en la tele, las del PSE-PSOE, y sin tele no se ganan elecciones aunque el partido en el Gobierno se ahogue en problemas y el aspirante se muestre inmaculado y con garra mediática… y la tele bien manejada le ha estropeado las vacaciones con sabor a triunfo.

En el fondo Mas me da pena, apenas consigue que las cámaras le dediquen unos minutos y los sabuesos propagandistas del progresismo barcelonés repreguntan por el 4%

En el fondo Mas me da pena, apenas consigue que las cámaras le dediquen unos minutos y los sabuesos propagandistas del progresismo barcelonés repreguntan por el 4%. No esperan ni la respuesta. Se cansa de excusarse, sin convencer. Apenas le conceden cancha para el contraataque, y materia prima la hay para detener cualquier embestida.

A las estrellas de la Política barcelonesa actual les falta garra; son nombramientos a dedo, gente surgida de las luchas de pasillo en el partido, y lejos del peso de sus antecesores, que más parece los impusieron por la incapacidad de hacerles sombra (y menos levantarles las alfombras) que por su verdadera capacidad política (otra interpretación de la Ley de Peter).

O valen poco, o son conscientes de la clase de votantes a que se dirigen. La vieja demagogia y eslóganes ya no cuelan; los ‘100 años de honradez’ y las promesas del PSOE, las loas al catalanismo pequeño burgués de Pujol (convirtiendo en grandes burgueses a sus hombres e íntimos), o las luchas contra Franco (que yo simple empleado apenas percibí, todos los franquistas mueren viejos y ricos en sus camas) se desgastaron de tanto inútil uso y abuso.

Lo tienen mal sus votantes; los del voto decidido por sentimientos descienden, y su inteligencia para alterar o torcer el de quienes hacen de la crítica y duda un partido sin existencia, o el abstencionismo, decisorios en estas elecciones, se muestra muy deficiente.

Los dos se ahogan ante el paro, la crisis, las quiebras, la Corrupción, o las promesas de más autogobierno o independentismo. Soluciones ninguna. Y las frases convertidas en noticias poco prometen:

Montilla reta a Mas a que abandone su escaño si la Justicia confirma ‘el 4%’“.

Crece el número de independentistas. El PSC perdería la mitad de sus votantes si hubiera elecciones generales“.

Las críticas a Montilla y a su partido no cesan. Si hace unos días fue Antoni Castells, el conseller de Economía, quien criticó la sumisión del PSC al PSOE, ahora ha sido el turno de Artur Mas, quien ha respaldado esta idea“.

Deduzco que veremos coaliciones (aunque en estos meses pueden salir corruptos cadáveres de los armarios, de todo color y pelaje, complicando el panorama) y deseo que los partidos se abran con primarias (con semejantes líderes no tendrán otro remedio ¡digo!), solo así romperé mi promesa de no votar jamás a quienes machacaron mi vida, y a ninguno de sus nombrados a dedo. No he votado nunca, ni en los simulacros franquistas, y me temo que seguiré igual.


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