Domingo 25 de septiembre de 2016,
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Artur Mas: “misión histórica”

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OPINIÓN / Todas las misiones históricas comienzan o acaban en tragedia

Barcelona. “Tenemos una misión histórica” decía ante Jordi Pujol tras ser nombrado cabeza de lista para las elecciones del 25N, no mesiánica, añadía quitando hierro.

Ni que decir tiene que la deuda es impagable, y la que hipotéticamente le corresponde a Cataluña también. Un peso que ahoga cualquier recuperación

Repito e insisto porque a cada día que pasa se eleva el todo de esa misión no mesiánica: en Cataluña la tragedia, tras años de espejismo, ya se palpa en la calle con la miseria asomando, y en los hogares con el terror a perder el empleo, o los dramas de haberlo perdido. Y ante ese tétrico panorama, que abarca a casi toda la población, surge un Mesías con el consiguiente latiguillo de la misión histórica: la independencia, que en principio, y por arte de la magia del muy interesado nuevo charlatán, oculta y sustituye el problema principal.

Y el iluminado, Artur Mar, partícipe del descalabro, gana entre sueldos y demás por predicar la secesión no menos de 190.000 euros, que paga un sistema general, el Estado español, metido en el mayor fiasco de su historia con una deuda pública de un millón (millón de millones) de euros y creciendo. Sumando a esa deuda los sueldos mesiánicos de, en Cataluña, unos 10.000 políticos profesionales. Pero hay más, se ha de sumar también no menos de 300.000 o 400.000 millones de deuda financiera avalada o garantizada por el sistema. Repito, ni que decir tiene que la deuda es impagable, y la que hipotéticamente le corresponde a Cataluña también. Un peso que ahoga cualquier recuperación.

Lo de la “misión histórica” lo oí demasiado en los Nodos de Franco superados por la tele única, y demás medios franquistas. Éramos un destino en lo universal metidos en un país pobre y bastante mugriento, pero que conscientes que nadie nos quitaría la miseria de encima trabajamos doce horas diarias hasta comprar el 600 y olvidarnos de los endémicos piojos.

Ayer otro festival independentista, la presentación de las listas para las elecciones del 25N. Parece que se vote por la independencia y no solo para formar un Parlament, que legal y prácticamente no tiene la más mínima competencia y posibilidad para independizarse. La televisión y los medios pagados por el sistema quebrado han convencido a unos cientos de miles de catalanes que poco menos el día 25N tendremos la independencia, y a más de un millón, que puesto que a peor es imposible, utilizarán el voto del cabreo.

Con decenas de años luchando por disfrutar del máximo poder posible, solo les resta alcanzar el rango de Estado para sentirse a una altura que imaginan el no va más de sus sueños

Por incordiar, sin demasiado convencimiento, diría que los fanáticos o interesados del catalanismo independentista al abusar del idioma catalán le hacen un flaco servicio a su causa, porque la mitad de los 7.500.000 de catalanes cambian de canal por no entender, y si la otra mitad bilingüe tiene problemas mucho más inmediatos, o directamente odia cualquier discurso político, resulta que el ruido independentista se reduce a más o menos un 20% de la población. Pero con una extraña suerte añadida: el propio sistema general que les financia, debido a su peculiar democracia, les asegura en este momento el poder.

Ayer sus convencidos acólitos pudieron agregar otro tópico: el de una Cataluña que ha entregado al Estado, o sistema, 300.000 millones de euros y que ahora le tiene que mendigar para subsistir. O ya el más fanatizado discurso de Alfons López Tena (valenciano y notario expedientado por trampas en su profesión) abogando, no por un estado como el de Baviera dentro de Alemania, sino uno que envíe embajadores de tú a tú a París, Berlín o Madrid. ¡La obsesión con lo de las embajadas y viajes de nuestros políticos! Una República Catalana, social, ajena a los 400 de siempre, decía.

Oyéndoles me decía que convertidos en profesionales de la política, con decenas de años luchando por disfrutar del máximo poder posible, solo les resta alcanzar el rango de Estado para sentirse a una altura que imaginan el no va más de sus sueños. Pero temo que para la mayoría de los súbditos o ciudadanos de ese hipotético estado los sueños privados de sus políticos se conviertan en algo más que sangre, sudor y lágrimas.


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1 comentario

  1. Mariano Cabrero 25/10/2012 en 9:05

    Amigo Rafael:
    El presidente de la Generalitat, Artur Mas, quien da la sensación que se ha vuelto loco, insiste en que las elecciones catalanas del 25-N, serán un primer paso de su aspiración para que Cataluña vote un referéndum de autodeterminación. Es bueno reconocer que, el bueno Artur Mas, trata de albergar en las mentes de los españoles-incluyendo a los catalanes, que también son españoles-, miedos temores e incertidumbres, para disimular la mala política económica llevada a cabo por su Gobierno de CiU…
    Un buen artículo periodístico por su parte…

    La Coruña( España), 25 de octubre de 2012

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