Lunes 26 de septiembre de 2016,
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Asturias: fin de un esperpento

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OPINIÓN / Alvarez Cascos convoca elecciones anticipadas tan solo seis meses después de ganar las elecciones, al no poder consensuar los presupuestos

Resultaba difícil mandar una crónica de la llegada de Francisco Álvarez-Cascos al poder en el Principado de Asturias.

Prácticamente todos los días se producían noticias que iban desde la preocupación a la sorpresa por parte de la ciudadanía asturiana ante la aptitud y el gobierno de un Presidente del Principado donde más que la representatividad de todos y todas, era el jefe dictador de FAC.

Una vez logrado su desembarco en Asturias y realizado un congreso fundacional donde al discurso, ya de presidente del partido, de la tarde ya traicionó a un alto porcentaje de personas que creyeron sus palabras, su proyecto…

La reforma se ha quedado en que la cúpula dirigente y ejecutiva de FAC son los mismos tiburones que el oficialismo del PP asturiano logró expulsar

Un proyecto que entre otras cosas prometía erradicar a una clase política. El desencadenante fue la crisis interna del PP asturiano con un oficialismo avalado y bendecido por Rajoy, pero la ciudadanía creyó en renovar todo el espectro desde una nueva formación. Esa tarde congresual Cascos ya anunció que sólo quería y pretendía reformar.

La reforma se ha quedado en que la cúpula dirigente y ejecutiva de FAC son los mismos tiburones que el oficialismo del PP asturiano logró expulsar. Sin haber participado en su desembarco, ver sus rostros ya hubiera espantado al potencial militante casquista, los tiburones pasaron a ser el círculo de Cascos a nivel político mientras que los representantes de FAC en ayuntamientos, algunos como en Gijón logrando la alcaldía con un PP local enfrentado al oficialismo, se están desgastando con programas imposibles de ejecutar y quemándose ante los votantes.

Se da el curioso hecho de que todas estas personas en cargos representativos, como concejalías, están como en trance, igual que si fueran insectos de mente colmena como propaga la propaganda oficial de FAC, donde el partido es un hormiguero y sus militantes sufridas hormigas a pico y pala, ‘picopaliar’ en la jerga interna, que resultan tan amables en persona y redes sociales como los integrantes de una secta.

Las generaciones futuras posiblemente estudien en las facultades de Ciencias Políticas el fenómeno de Cascos en Asturias, logrando en poco más de un año crear un partido regional que alcanzó el poder autonómico y, por primera vez, representación en el Congreso de los Diputados de un partido regionalista, bazofia bastarda en realidad a medio camino de la mercadotecnia con aires USA importados en cuanto a publicidad y estrategia electoral y un culto al líder acompañado de mensajes más o menos explícitos de tener siempre un enemigo enfrente y de que somos un país.

Posiblemente Asturias pecó como pecaron los alemanes en 1933, dirá alguna tesis.

Lo que subyace en la mesa de directivos de Cascos es un afán de revancha gañán y de navaja trapera contra sus antiguos kamaraden de partido, sueldos, cargos y poltronas

La cruda realidad es que el PP asturiano y FAC nunca se entenderán, porque lo que subyace en la mesa de directivos de Cascos es un afán de revancha gañán y de navaja trapera contra sus antiguos kamaraden de partido, sueldos, cargos y poltronas.

La amalgama de nostálgicos del franquismo que ni siquiera nacieron cuando murió el dictador, puretas amantes de sacristías y orden papal, con desilusionados de una izquierda minera y tan poltronera como la derecha, más los centristas moderados que sólo buscaban una gestión eficaz, era imposible desde que Cascos traicionó a su ala izquierda.

Cascos ha estafado, engañado y embaucado políticamente. Hasta el sector empresarial reniega ya del personaje. Sus amistades no le reconocen, claro que las personas cambian cuando dejan la tierra para triunfar más alto; muchos de sus votantes yacen caídos en el desengaño del desgobierno los últimos seis meses y sus hormigas sufren una especie de nazificación, en cuanto al efecto, de la que les costará salir sin dolor.

FAC y Cascos empezaron su ocaso cuando el líder impuso a su hormiguero lograr un grupo propio en el congreso en las pasadas elecciones generales.

¿Por qué Cascos, conocedor de sobra de lo que cuesta en Asturias lograr un grupo propio en el congreso, hizo a sus hormigas creer que podrían y tras el escrutinio puso cara de pesar cuando es todo un éxito tener un representante? Tal vez porque el puestín del escaño se lo ha llevado un tipo que no representa a las bases: un tipo honesto pero de nulo perfil político y que en cuya primera intervención en el Congreso de los Diputados le mandaron reiteradamente que terminara y un discurso entre regionalista y panderetero, en suma un buen tipo pero que no representa a nadie salvo Cascos. Eso sí, figuró como el cabeza de equipo que aupó a Cascos al poder desde el principio.

Cascos ha llevado el descontento, el desengaño y un despertar tras el champán electoral de ineficacia gestora, incapacidad para el diálogo y un tono de combate contra todos

Asturias está muy mal, una tasa de paro preocupante con una población envejecida, la juventud varada en las playas del paro y una masa obrera de mediana edad que sudan lágrimas de sangre cuando cierra su empresa y saben que no van a volver a poder incorporarse de nuevo al mundo laboral, al menos el que conocieron.

Este espectáculo titiritero y chabacano de Cascos, que hasta vende libros, ha llevado el descontento, el desengaño y un despertar tras el champán electoral de ineficacia gestora, incapacidad para el diálogo y un tono de combate contra todos, porque todos están contra FAC. Sus discursos, como éste de anuncio de elecciones suenan chuscos y pueblerinos, rancios en su argumentación y hediondos en su fondo. No se habla de Asturias, se habla del enemigo…

No me imagino a Cascos en la oposición con un mal resultado por cuanto ni siquiera igualará los votos que le llevaron a la presidencia de la región…

Las preguntas que provoca lo que parece ser un canto del cisne son inquietantes. Mirar los últimos puestinos concedidos antes de convocar elecciones, igual las respuestas son más inquietantes que las preguntas…

Es la oportunidad de que PP y PSOE en Asturias se renueven y junto al resto de formaciones como IU y demás acaben de una vez con este engendro político que ha enconado y dividido más a una ciudadanía cada vez más realista y menos dejada a hipnotizarse mientras aprende rápido a surfear en las olas de la crisis económica.


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