Viernes 09 de diciembre de 2016,
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Aumentan los atentados contra la libre expresión en América Central

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Según la UNESCO el número de asesinatos de periodistas está en aumento, la mayoría en países en situación de paz

Para el periodista peruano Roberto Ramírez Rodrigo “la libertad de prensa es la mejor y más sólida defensa de los derechos humanos”

 

 

 

“(…) A la sombra del misterio trabaja el crimen (…)”, Simón Bolívar (1783 – 1830).

Oculto tras una benigna apariencia “(…) el cáncer de acallar la libertad de prensa (…)” ataca otra vez.

Parecía cosa del pasado… pero, uno de los más atesorados derechos humanos, y tal vez, el mayor privilegio que ostentan los profesionales de los medios de comunicación del mundo está siendo sigilosamente amenazado.

El periodista peruano Roberto Ramírez Rodrigo lo percibe como un intento de los políticos corruptos de la región por restar la participación ciudadana de todos aquellos sectores de la sociedad – entre ellos, principalmente, el periodismo comprometido – que no son susceptibles de ser comprados o que resultan ‘incómodos’ para ciertos gobernantes.

A diez años de haber concluido uno de los más oscuros períodos para la libertad de expresión en el Perú (y posiblemente en América Latina toda), Ramírez Rodrigo aún recuerda con horror la persecución y los abusos y atropellos de que fueron objeto “los periodistas íntegros” que denunciaban las restricciones arbitrarias al libre

Ramírez Rodrigo percibe un intento de los políticos corruptos de la región por restar la participación ciudadana de todos aquellos sectores de la sociedad que no son susceptibles de ser comprados

ejercicio de la profesión impuestas por el Gobierno del depuesto presidente Alberto Fujimori (1990-2000).

Hoy las cosas has cambiado un tanto
Los atentados a la libertad de prensa son en la actualidad muy solapados. Los crecientes homicidios de periodistas y de otros actores de la vida civil con posturas opuestas a los gobiernos de turno son simplemente atribuidos a ‘causas de inseguridad ciudadana’.

Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) advierte que “(…) El número de asesinatos de periodistas está en aumento, (…) la mayoría de las víctimas se producen en países en situación de paz pero en los que revelar información delicada – narcotráfico, violaciones de derechos humanos, corrupción – puede suponer correr riesgos mortales (…)”.

Cabe señalar que la UNESCO “(…) es el único organismo de las Naciones Unidas que tiene el mandato de defender la libertad de expresión y la libertad de prensa (…)”.

Hoy en día, los sistemas de justicia centroamericanos están siendo utilizados para ‘procesar’ a comunicadores sociales que han expresado ideas políticas contrarias a los regímenes de turno.

Tal es el caso en Panamá del periodista y alcalde de la atlántica Municipalidad de Colón separado, Dámaso García, quien tras autodeclararse ‘perseguido político’ de la administración del presidente Ricardo Martinelli (líder de su propia alianza de gobierno), fue destituído del cargo y en un ‘proceso sumarísimo’ condenado e inhabilitado para ejercer funciones públicas. Todo ello, en medio de duras críticas a la gestión de Martinelli por intimidaciones hacia otros miembros de la prensa local e internacional.

No ha sido mejor la suerte de los también comunicadores sociales panameños Boris Moreno y Demetrio

La mayoría de las víctimas se producen en países en situación de paz, pero en los que revelar información delicada puede suponer correr riesgos mortales, según la UNESCO

Olaciregui, a quienes Martinelli acusa de complicidad internacional para afectar su imagen propia y la del país.

Vinculado a una denuncia contra el ciberperiodista costarricense Carlos Eduardo Salazar, director del medio electrónico El País, por la publicación de informaciones que responsabilizan a la administración gubernamental de Martinelli de no hacer “(…) nada para capturar a miembros de una banda de lavado de dinero proveniente del narcotráfico mexicano (…)”, el proceso seguido a Moreno y a Olaciregui (supuestos ‘cómplices’ de Salazar) sería por “atentar contra la personalidad interna del Estado” panameño.

Y a los defensores de la libertad de expresión, ¿quién los defiende?
La noticia sobre la impune agresión de que hemos sido víctima en ciudad de Panamá ha dado la vuelta al mundo.

Luego de su publicación hemos quedado al cuidado del Buen Dios, dado que – en sujeción a las directrices del Ejecutivo –, la Policía Nacional de Panamá no parece considerar relevante investigar las amenazas de muerte que en contra nuestra mantienen grupos criminales que operan en el país, según lo hemos venido denunciando ante la comunidad internacional.

Pese a ello, nos recuerda el colega peruano Roberto Ramírez Rodrigo que “(…) todos los periodistas que amamos la libertad debemos levantar nuestra voz y hacer conocer los actos de corrupción, porque la libertad de prensa es la mejor y más sólida defensa de los derechos humanos (…)”.

Con él también coincidimos cuando expresa que “(…) vale la pena luchar y arriesgarse, porque la libertad y la justicia al fin siempre se imponen (…)”.


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