Miércoles 28 de septiembre de 2016,
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Aung San Suu Kyi, la ‘Mandela asiática’, ha sido puesta en libertad

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Tras pasar 15 de los últimos 21 años en arresto domiciliario, ‘la Dama’ se ha dirigido a sus seguidores para decirles que seguirá luchando para llevar la democracia a Myanmar

Camboya. Como anunciaba días atrás, Aung San Suu Kyi ha sido puesta en libertad por la Junta de Myanmar. ‘La Dama’, como sus compatriotas birmanos la llaman, fue liberada el pasado sábado 13 de noviembre del arresto domiciliario en el que había permanecido 15 de los últimos 21 años de su vida.

‘La Mandela asiática’, como muchos se han apresurado a bautizarla, es una claro ejemplo de la lucha por la democracia y la libertad de la personas. Galardonada con el Premio Nobel de la Paz en el año 1991, Suu Kyi ha pasado la mitad de su vida luchando por la democracia en uno de los regímenes más feroces del planeta.

Myanmar, uno de los tres países más corruptos del Mundo, según el último informe de la organización Trasparencia Internacional, vive desde el año 1962 sometida a la dureza de un gobierno militar, a pesar de que en 1990 la Liga Nacional por la Democracia (NLD) logró el respaldo mayoritario en unas elecciones legislativas cuyos resultados se quedaron en la simple anécdota, porque los militares, derrotados democráticamente en las urnas, nunca dejaron el poder.

Myanmar es el segundo país más corrupto del Mundo y desde 1962 está regido por una sangrienta dictadura encabezada por un gobierno militar

No sería hasta la concesión del Nobel de la Paz que el resto del mundo empezaría a tomar conciencia de lo que ocurría en la antigua Birmania. Para entonces, la hija del general Aung San, héroe de la independencia birmana, llevaba dos años bajo un arresto domiciliario que aún duraría hasta julio de 1995. Vigilada siempre de cerca por el régimen (que durante años ha intentado forzar su exilio voluntario), volvería a estar detenida entre septiembre de 2000 y junio de 2002. En esta ‘particular prisión’, el 19 de junio de 2010 Suu Kyi celebró su 65 cumpleaños.

Su liberación sucede seis días después de que el partido político de la Junta Militar ganara las primeras elecciones celebradas en el país en los últimos 20 años. Unos comicios salpicados por la corrupción de una Junta Militar más preocupada por lavar un poco la imagen muy deteriorada del país en el exterior, que por mejorar la precaria situación de los más de cincuenta millones de seres humanos que viven en Myanmar.

‘La Dama’, nada más ser liberada, afirmó ante miles de seguidores, que esperaban desde hacía horas a las puertas de su casa en Rangún, que “hay que trabajar unidos para lograr nuestra meta”, dejando muy claro que continuará la lucha que comenzó en los años 70 en pro de la libertad y de la democracia en su país. Según han informado algunos de los pocos periodistas occidentales presentes, el lugar estaba lleno de espías vestidos de paisano que no paraban de fotografiar compulsivamente en todas direcciones. Aunque las condiciones de la liberación de Suu Kyi no están claras por el momento, al menos ‘la Mandela asiática’ disfruta de las primeras horas de libertad desde hacia años.

Como dijo el propio Nelson Mandela, “un país no alcanza la democracia por el trabajo de una sola persona, es el trabajo de un país entero el camino hacia la democracia”. Aunque Suu Kyi sea la imagen donde millones de birmanos ven el camino hacia la democracia, muchas serán las cosas que deberán cambiar en este país, donde la violación continua de los Derechos Humanos es el deporte nacional de una Junta Militar a la que no ha quedado más remedio que firmar la liberación del ‘símbolo de la lucha birmana’. Se rumorea que la marcarán desde muy cerca a la hora de viajar o tener contactos con periodistas o dirigentes extranjeros, y, por supuesto, nadie descarta que ‘la Dama’ vuelva a ser enjaulada en su casa de Rangún.

Puedo decir sin temor a equivocarme que muchísima gente ha sufrido más que yo, mucho más. No tengo ningún derecho a quejarme. Si lo hiciera no estaría siendo seria en mi compromiso

Mientras tanto, el país sigue viviendo bajo el martillo de uno de los más crueles regimenes que la historia de la humanidad ha vivido. El mismo día de las elecciones, como me contaba mi amiga y gran periodista Laura Villadiego, presente en la ciudad fronteriza de Mae Sot, “la facción 5 de la guerrilla Karen tomó el puesto fronterizo, al principio solo se escucharon algunos disparos, pero a la mañana siguiente las bombas empezaron a hacer presencia, incluso una de ella en lado tailandés, incluyendo choques abierto en las calles, el ejército desalojó la mayoría de los poblados de la zona, con más de 15.000 desplazados en solo horas. Birmania sigue en guerra civil con las guerrillas, hay zonas en las que el ejército no puede ni entrar”.

Como muchos de los birmanos con los que habló Laura decían, Suu Kyi no será suficiente para que Birmania alcance la soñada democracia, aunque su liberación supone un rayo de esperanza en una población sin libertad ninguna. Aunque mucho me temo que ‘La Dama’ volverá a ser enjaulada en el momento en el que su voz empiece a gritar de nuevo “Libertad”.

“Gran parte de nuestro pueblo ha sufrido durante esta lucha y puedo decir sin temor a equivocarme que muchísima gente ha sufrido más que yo, mucho más. No tengo ningún derecho a quejarme. Si lo hiciera no estaría siendo seria en mi compromiso”, Aung San Suu Kyi.


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