Lunes 05 de diciembre de 2016,
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Ayuntamiento de Moiá vs. Ayuntamiento de Barcelona

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CIU y PSC se han unido para denegar las dos auditorías de Moià y el Hotel Miramar

Me pregunto que tendrán que ver Moià y el Hotel Miramar para que en la Comisión Parlamentaria de la Sindicatura de Cuentas se unan CIU y PSC y denieguen las dos Auditorías. La de Moià gobernada por CIU y la del Hotel por el Ayuntamiento de Barcelona. Pero además, ¿no se debe auditar por la Sindicatura cualquier ente o empresa con dinero público?

Que para los ‘negocios’ se entienden bien, viene de lejos, pero en la ‘Gran burbuja’

Ni yo, ni nadie del común de los mortales, jamás encontraremos la subterránea unión

(demostrado en la ‘Operación Pretoria’, juntos y revueltos Maciá Alavedra, Lluís Prenafeta, Bertomeu Múñoz y demás, sacando tajada de las recalificaciones) los acuerdos se convierten en épicos, tanto que interviene el gran Garzón con su Audiencia Nacional.

Se me ocurre, que si los ciudadanos de Moià patalean, debe ser porque las cloacas de la Política unen su precioso pueblo con el Hotel Miramar. Ni yo, ni nadie del común de los mortales jamás encontraremos esa subterránea unión. Y para que en esos tristes sainetes haya de todo, tienen hasta su sociedad anónima municipal, Moià Futur S.A., para, al igual que en todos los ayuntamientos, burlar las leyes de contratación pública, hacer de su capa un sayo, y de auditorías nada. Es lo habitual.

Pero a mí, el caso, sin más profundizar, me llama la atención por el Hotel Miramar. Lo cito en ‘Barcelona, 30 años de corrupción’, ver imágenes en La gran corrupción, cuando mi socio Antonio Parés Neira, íntimo de Tita Cervera, interesó a los Thyssen en el proyecto de hotel presentado al Ayuntamiento para las viejas instalaciones de la TV franquista. El negocio no cuajó, proyecto denegado.

Desde entonces, 25 años, ese edificio rompiendo el parque y montaña de Monjuic, flota en la ‘Gran corrupción’. La Generalitat de Jordi Pujol y el Ayuntamiento de Pascual Maragall, supongo, se pondrían de acuerdo, al igual que en tantos estropicios urbanísticos con sus correspondientes comisiones, inversiones y dinero negro.


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