Miércoles 28 de septiembre de 2016,
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Baja California a oscuras por “una simple falla de energía eléctrica”

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OPINIÓN / Los cinco municipios de Baja California sufrieron apagones de 6 a 24 horas de duración

Baja California. Dice el dicho: ”Al mojado; de que no le llueve, le llovizna”. Gran caos causó una falla eléctrica generada en la unión americana.

Días de lluvias atípicas y temperaturas fuera de lo normal para esta temporada veraniega, es lo que se ha dejado sentir en esta región. Hecho que ha ocasionado se incremente el uso de la energía eléctrica por el uso de climas artificiales instalados en los centro comerciales, industriales y residenciales, así como en abanicos y otros aparatos de ventilación requeridos por escuelas o domicilios particulares.

Ya han pasado casi 8 días y continúan sin conocerse o darse a conocer las causas reales por las que se padeció un corte de energía eléctrica en el noroeste de México y sur de Estados Unidos.

Evento por el que esta Baja California padeció en sus cinco municipios un apagón generalizado, de aproximadamente 6 horas en algunas partes, de más de 10 en otras y en el resto de casi las 24. Hecho que fue llamado por algunos: ”apagón terrorífico” o ”mega apagón” y que en realidad nos deja ver cuanto estamos acostumbrados a tener las cosas como seguras o recordar que ‘vivimos’ bajo una constante amenaza terrorista y ‘seremos’ victimas de bombas atómicas o de elementos químicos.

Decir que fue terrorífico el apagón, sí lo puede ser, porque no se vive en aquellas épocas en la que si se tenía energía eléctrica, era porque se tenía dinero o porque se vivía en las grandes urbes. Ahora, aunque se viva en una gran urbe o tampoco se tenga dinero, gran cantidad de calles lucen igual de terroríficas al caer la noche, ya que los gobernantes únicamente ponen o mandan colocar las luminarias públicas para que sirvan de adorno, porque para que alumbren en la noche, ahí si no hay quien levante la mano para solucionar el problema.

Tras ocho días siguen sin conocerse las causas reales por las que se padeció un corte de energía eléctrica en el noroeste de México y el sur de Estados Unidos

De este hecho, como se escribió con antelación, el ciudadano, al ya estar acostumbrados al diario vivir con y entre calles oscuras, no lee algunos periodicazos o mira reporteros que en esas calles se hagan presentes para sacar un boletín informativo de televisión, cosa que igual sucede con muchas poblaciones de la república mexicana.

Regresando a lo que nos ocupa, se decía que la frontera más visitada del mundo se quedó a oscuras por presentarse un problema en la red de distribución ubicada en los Estados Unidos.

Se dijo en un periódico de circulación nacional en México que: ”La falla se debió a un problema en un cable de alto voltaje de 500 kilovoltios (kV) que va de Arizona a California. USA.” Contradiciéndose en la misma nota al poner en renglones abajo: ”Según la empresa basada en Arizona, APS, la falla fue causada por un procedimiento realizado por uno de sus empleados en una estación en Yuma, en el oeste de ese estado.”

En otro se dijo: “Fue México quien primero despejó la duda y se adelantó a decir que el problema surgió en territorio estadounidense y que si nosotros nos vimos afectados también, fue porque estamos ‘interconectados’ con toda la red del Oeste de Estados Unidos, como parte de esas acciones globales que realizan los países”.

O sea… ¿Baja California depende de la energía eléctrica de los estadounidenses? O, ¿se la vende y los errores de ellos, los padece la región? O, ¿ellos nos la venden? O, ¿Esas “acciones globales” son la de: ‘Si te quedas a oscuras, yo también’?

Sin afán de ser inquisitivos, intrigantes o interesados en saber de si fue un empleado, o un cable, o que la “interconexión” simplemente es una negociación política de ambos países, lo que causó el apagón, mejor es analizar el resultado.

¿Baja California depende de la energía eléctrica de los estadounidenses? O, ¿se la vende y los errores de ellos, los padece la región? O, ¿ellos nos la venden?

¿Qué tan preparado está el ciudadano de cualquier nivel o posición social, para un evento como el que aquí se indica? Empecemos comentando que mientras el aeropuerto de la ciudad de San Diego California USA, fue cerrado debido al problema eléctrico y hubo que desviar los aviones que ahí arribaban, al de la ciudad de los Ángeles California; el aeropuerto internacional ‘Benito Juárez’ de Tijuana, Baja California, México, permaneció en funcionamiento y sin interrupciones de ninguna índole.

Cosa que deja ver que se está tan seguro de lo que se tiene, que está bien hecho y no falla, que nadie se pone a pensar en ¿y si falla, qué hacer?, como le sucedió a quienes administran o controlan la adecuada funcionalidad del puerto aéreo ubicado en un país llamado primer mundista.

También se dio el caso de que en todo el estado, la población civil se dio cita en gran cantidad a las tiendas de autoservicio, de abarrotes y changarros, más próximos a su domicilio con el fin de obtener una vela o veladora, baterías alcalinas, lámparas de mano, etc. Para tener con qué alumbrar su vivienda.

Además de que igual acudió para adquirir bolsas de hielo a fin de tener algo con que apaciguar un poco el calor que en esos momentos imperaba en el medio ambiente.

La ciudadanía lo tuvo que hacer por no prevenir con antelación que se diera el caso que llegara a suceder un siniestro de esta magnitud, tuvo que pagar las consecuencias, debiendo hacer largas filas a fin de conseguir lo requerido y deseado.

Así mismo, a causa del apagón, se dejo ver que el automovilista en la región carece de educación vial y respeto al peatón, ya que ante la falta de semáforos y carencia de conocimientos en las más elementales normas viales, todos se querían ganar el paso de cruce, nadie seguía aquella vieja norma de uno y uno para que sea mas ágil el tráfico. Sumándole que se observó en algunos cruceros importantes, la falta de capacidad de los agentes de tránsito para igual dar fluidez al tráfico vehicular.

¿Qué puede importar que se esté “interconectado” a la red eléctrica estadounidense, o que se viva en constante temor ante avisos de presuntos ataque terroristas

Ya en el terremoto de aquel 4 de abril de 2010, sentido en la región baja californiana, se había dicho de la falta de prevención civil y gubernamental ante contingencias naturales o accidentales.

El ciudadano culpa al gobierno por todo lo malo y no se culpa a sí mismo por su falta de previsión. Porque se deja llevar por esos distractores televisivos de horas y horas de repetición que solo le causan vivir en constante terror y lo primero que piensa es: ¡Fue un acto terrorista, estamos en septiembre!

Y menos se culpará a sí mismo porque se deja llevar por el primer pretexto que dicen los comunicólogos deseosos de esa exclusiva noticiosa, pero que, como se menciona al principio, nadie aclara ni aclarará, la causa real de la contingencia.

Qué puede importar que se esté “interconectado” a la red eléctrica estadounidense, o que se viva en constante temor ante avisos de presuntos ataque terroristas, o que para avivar la llaga se siga manteniendo al pueblo atemorizado dándole horas y más horas televisivas de algo que ya pasó.

Los que gozaron fueron los estudiantes del turno vespertino que vieron sus clases suspendidas, los que padecieron fueron los empresarios y maquiladoras que se vieron forzados a cerrar negocios y plantas.

Sí, hoy no queda más que repetir aquella celebre frase de Porfirio Díaz, ex presidente mexicano: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”. Aunque bien se podría mejor decir: “Pobre Baja California, tan lejos del centro de la República mexicana y tan pegada a Estados Unidos”’.

No es nada personal porque, ¡Dios salve América!


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