Jueves 29 de septiembre de 2016,
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Baltasar Garzón y la justicia en España

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Es difícil que en cualquier país democrático surjan jueces o personajes como Garzón, o el que por desgracia fue primero mi abogado y después juez, Luis Pascual Estevill

Me han insultado mucho por compararlos (tanto, que me temí algo peor que los insultos) pero su endiosamiento y el evidente sentido de impunidad e inmunidad me condujeron a la comparación. Emulando a Plutarco, y sus vidas paralelas, me atreví a titular varios artículos ‘Baltasar Garzón y Luis Pascual Estevill’, y diría que me libré por mi “poca audiencia y credibilidad”, y no “ser nadie” pretendiendo protagonismo, dicen sesudos progres como Pilar Rahola, la de lo “Lo sabía toda Barcelona”… sin denunciar ni ella ni nadie.

Debió aprender de Estevill en cuanto a lo del dinero, y su enriquecimiento a ojos vista ha sido más moderado, y ‘legal’ tras libros, conferencias, cursos ¡de 300.000 €!… tanto, que además de despertar la envidia que acarrea triunfar, no se explica que pueda atender su empleo, su juzgado.

Una justicia o un país que por Ley debe olvidar a los asisenos, se degrada

He de advertir que al tiempo que conviví en la primera galería de la Modelo con las víctimas de mi ex abogado, 1992, ratificando su inmoralidad, que para mí no era nada nuevo, pasé unos meses en la 5ª de Carabanchel, por un juicio en Madrid, una más de las consecuencias de su ‘defensa’. Allí conocí a varios de los encarcelados por el ya célebre Garzón. No diré que como los de Barcelona me contaran las extorsiones de Pascual, pero sí de muchas de sus extrañas peculiaridades. No presté demasiada atención a los cuentos sobre jueces propios de la cárcel, pero la extraordinaria carrera del personaje ha alimentado mi curiosidad y recuerdos. Por de pronto, ya entonces iniciaba sumarios que no se terminarían nunca, donde su literatura e ‘íntima convicción’ sumaban más que las pruebas. También traté a los encarcelados por el juez Miguel Moreiras, de la Audiencia Nacional, ¡ése si apestaba a su amigo Pascual Estevill y a Piqué Vidal, que le contrató para conferencias en Barcelona!

En lo de la Política, socialista, Pascual Estevill también se mostraba progresista, e intentó medrar, aunque en ese campo Garzón casi alcanza su máxima aspiración, ser ministro de Felipe González.

Mi abogado también publicó libros, tratados sobre Derecho, aunque me temo con escaso éxito. Pero en la ‘profesión’ escaló más alto, el Consejo General del Poder Judicial, y antes la egregia Academia de Jurisprudencia y Legislación de Cataluña.

La Prensa y el progresismo los endiosó. Para un hábil demagogo es fácil pasar de la ingenuidad de unos entregados creyentes al beneficio propio, y qué mejor que atizarle a Pinochet o a los muertos de y por Franco, aunque, como es natural, los de Santiago Carrillo no le apetecieran, aplicándole las leyes de amnistía. Leyes, que dicho sea de paso, me parecen incalificables. Una Justicia o País, que por Ley debe olvidar a los asesinos, se degrada, ¡y así ha sido! Pascual, citando a la Prensa en su propio juzgado, relataba las estafas de los burgueses barceloneses. Minutos antes, había encarcelado, o su hijo en el propio pasillo del juzgado, o Juan Piqué Vidal, Rafael Jiménez de Parga, y otros, en sus grandes bufetes con decenas de colaboradores, habían extorsionado. 25 millones mínimo por un auto de prisión con fianza, con otros 25 en Suiza, o bolsas de 50 millones que ingresaba en sus propias cuentas españolas.

‘El azote de la burguesía’, ‘por fin un juez se atreve en Barcelona…’, ‘El terror de los poderosos’. Atreverme a escribir desde la cárcel y publicar entonces una nóvela ‘Los 10, 100, y 500.000 millones de ptlos de la rosa’ quizá fuera mi mayor disparate en la vida. Además de retirarla del mercado, las venganzas serían las propias de esta clase de amorales… denuncias falsas, y etc., etc. Pero no me restaron ganas de escribir, aunque debería esperar muchos años hasta que les condenaran por alguno de los delitos de su larga carrera, toda su vida ‘profesional’, de auténticos gansters.

Y en cuanto a los grandes servicios de Garzón contra la droga o la ETA… y la gran corrupción… todos siguen tan vivos y funcionando, ¡más vivos!, ¡vivísimos!, funcionando a tope… son más literatura propia y de entregados acólitos… que resultados.


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