Martes 27 de septiembre de 2016,
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Bangkok: puerta de entrada a Asia

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Uno de los innumerables mercados

Uno de los innumerables mercados

FOTORREPORTAJE / Tailandia es uno de los países más occidentalizado de Asia y Bangkok, su capital, uno de los mejores lugares para empezar a descubrir este continente

A pesar de que Tailandia es el único país asiático que nunca ha sido colonizado por una potencia extranjera, probablemente es el más occidentalizado del continente asiático. Su capital, Bangkok, es una mezcla de modernidad y tradición en donde pueden encontrar desde ultramodernos trenes de alta velocidad, hasta innumerables templos que ofrecen toda su espiritualidad y sabiduría ancestral.

En esta ciudad, una de las más contaminadas y caóticas del mundo, podrán ver a gente con mascarillas en la calle, pero también a monjes budistas intentando convivir con la locura de la nueva civilización

En esta ciudad, una de las más contaminadas y caóticas del mundo, podrán ver a gente con mascarillas en la calle, pero también a monjes budistas intentando convivir con la locura de la nueva civilización. Si visitan alguno de sus innumerables templos, como por ejemplo el del Buda Reclinado, el Esmeralda o el de Oro, podrán ver cómo las gentes se refugian en ellos para poder encontrar su paz interior por medio de las ofrendas a los dioses y la meditación. Pero eso sí, si son visitantes ocasionales no se relajen en exceso, pues al salir de estos pequeños oasis de paz volverán a entrar de lleno en el caótico tráfico que invade esta ciudad. Recuerdo que mi guía, sólo llegar, me indicó que el secreto para cruzar la calle y salir indemne de tal osadía consistía en levantar la mano y lanzarse, sin pensar, en pos de llegar lo antes posible a la otra acera. Como comprenderán, al principio no me fié demasiado de sus palabras, pero cuando comprendí que no había ido a ese país para estar siempre en el mismo lugar, me llené de valor y finalmente me acostumbré, lógicamente con mi mano alzada, a cruzar al unísono junto a él esas calles y avenidas infestadas de coches, camiones, taxis, motocicletas y hasta tuc-tucs (pequeños carromatos locales que hacen la función de taxi).

No obstante, habrá dos cosas que les llamará la atención sólo llegar. Por una parte, la increíble amabilidad de estas gentes, las cuales siempre les saludarán juntando sus manos y reclinando la cabeza, al tiempo que les regalarán una maravillosa sonrisa. Y por otro lado, otra de las cosas que también llamará su atención de inmediato son los irrisorios precios con los que podrán adquirir un sinfín de productos, sobre todo ropa. Encontrarán desde lujosos relojes hasta prendas de marcas muy conocidas (casi todo son falsificaciones, pero algunas de ellas de calidad).

Como anécdota sobre este particular, y a pesar de no ser un conocedor de las marcas de moda, les diré que adquirí allí un par de jerséis de una marca muy conocida. Bien, pues al llegar a mi país recuerdo que un conocido mío, éste sí un fan de todo lo que está de moda, se medio mofó de mí al decirme que se notaba muchísimo que el logotipo del jersey que llevaba era una auténtica falsificación. La verdad es que tal comentario no me preocupó lo más mínimo, puesto que el jersey en cuestión era comodísimo y tan sólo me había costado tres euros, pero lo curioso del caso es que, tan sólo dos semanas después, esa marca comercializó en nuestro país sus novedades con el nuevo logotipo de sus productos. Así pues, supongo que ya habrán adivinado que era yo, sin pretenderlo y sin que aquello me preocupase lo más mínimo, el que realmente iba ‘al último grito’ y no aquel estirado y ‘snob’ conocido mío.

Otra de las cosas que también llamará su atención de inmediato son los irrisorios precios con los que podrán adquirir un sinfín de productos, sobre todo ropa

Pero anécdotas aparte, y siguiendo con lo que realmente importa, que no es otra cosa que intentar acercarles un poco esta lejana ciudad, les diré que en cierto modo esa occidentalización de Bangkok también se nota, desafortunadamente, en la desmedida prostitución que se aprecia claramente en muchos rincones de la ciudad, y también del país.

Según parece, fue a raíz de los permisos que tenían los soldados norteamericanos como consecuencia de la guerra de Vietnam, cuando este rincón del mundo se hizo célebre al explotar considerablemente esta actividad. Y ahora, pasados los años, por desgracia este país se ha convertido en uno de los destinos favoritos para algunos de aquellos que buscan tan sólo satisfacer sus más bajas pasiones sin tener en cuenta que, por lo que parece, muchas de estas personas son explotadas de una forma lamentable. Pero lo peor de todo es que algunas de estas muchachas son, al menos aparentemente, muy jóvenes y según parece casi nadie hace lo suficiente por remediarlo. Esta práctica de la prostitución está tan asentada, que recuerdo que paseando por el famoso mercadillo de ‘Patpong’, el cual está flanqueado por un sinfín de locales de alterne, un muchacho se me acercó para mostrarme una especie de catálogo que llevaba en una carpeta. En un principio pensé que se trataba, como me ha sucedido en otros lugares del mundo, de alguien de un restaurante que quería convencerme de que su comida no tenía igual en aquella zona. Pero no, al abrir su carpeta comprobé que la carne que me ofrecía era de otro tipo. Instintivamente, rechacé de inmediato su propuesta con la primera excusa que me vino a la mente, diciéndole que me acompañaba mi esposa y de esa forma ya no tenía que darle más explicaciones. Noté entonces que él dudó en un principio, pero cuando vio llegar a mi compañera sentimental, que se había entretenido pasos atrás haciendo unas compras, me indicó que no importaba, y que tenía la solución que necesitábamos. Fue entonces cuando intentó mostrarme otro catálogo, supongo que especializado en parejas al ver la portada, pero como comprenderán ya no le di ocasión a que lo abriera.

En fin, les he contado esta otra anécdota para que entiendan hasta qué punto ha llegado la prostitución en esta zona del planeta pero, sobre todo, para que puedan llegar a entender también que muy posiblemente la explotación de estas mujeres sigue existiendo por la excesiva ‘demanda’ proveniente de determinados ciudadanos de los países más ricos que no tienen en cuenta la precaria situación que probablemente padecen muchas de estas personas.

Este es un maravilloso país donde lo mejor de todo son sus gentes y sus tradiciones. Un país donde uno puede llegar a sentir la paz interior y, también, extasiarse con sus maravillosos paisajes

De todas formas este país está cambiando, pues sus gentes anhelan cada vez más fervientemente una sociedad justa y con oportunidades para todos sus habitantes sin excepción. ‘Los camisas rojas’ hace tiempo que se movilizaron para reclamar con todas sus fuerzas una democracia real que, por lo que parece en ocasiones, los países occidentales parecen olvidar demasiado a menudo según sus intereses puntuales.

Pero no me gustaría acabar este artículo dándoles la sensación de que Tailandia tiene más sombras que claros. No, este es un maravilloso país en donde lo mejor de todo son sus gentes y sus tradiciones. Un país en donde uno puede llegar a sentir la paz interior y, también, extasiarse con sus maravillosos paisajes. Así pues, mi última recomendación si visitan alguna vez este rincón del mundo es que se acerquen al mercado flotante de ‘Damnoen Saduak’, a no mucha distancia de Bangkok, pues allí encontrarán paisajes, vistosidad, tradición y, sin duda, calor humano.

Víctor J. Maicas es escritor

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Editado por la Redacción:
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Sobre el autor

Viajero incansable y escritor, mis novelas publicadas son “La playa de Rebeca”, “La República dependiente de Mavisaj”,“Año 2112. El mundo de Godal” y "Mario y el reflejo de la luz sobre la oscuridad". Son, principalmente, novelas comprometidas y de crítica social. Además, he escrito artículos para la prensa escrita así como también para diferentes publicaciones digitales. En la actualidad soy miembro del Consell de Cultura de la ugt-pv y socio o colaborador de diferentes ONG’s

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