Martes 06 de diciembre de 2016,
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Barack Obama, un ídolo pop

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La concesión de este ‘Oscar mediático’ de la Paz al presidente de EE UU lo pone a la altura social del Che Guevara o los Beatles

ANÁLISIS

Con la concesión del premio Nobel a Barack Obama, el presidente norteamericano, observamos el nacimiento del un nuevo ídolo pop como lo es el Che Guevara, los Beatles. O el propio John Fitgerald Kennedy.

La política se ha contagiado, contaminado, de tal manera de los procedimientos y manejos del marketing que la tentación de “vender” la idea va muy por delante de los méritos, en este caso es evidente, o incluso de la experiencia. Los méritos para la concesión del mayor premio que rinde tributo a los esfuerzos en pos de la paz parecen insuficientes, los logros también y sólo el brindis ilusionante a un futuro que pudiera ser, una esperanza verde y blanca para el porvenir, justifican este “Oscar” mediático de la paz que le pondría a la altura de Martin Luther King, Madre Teresa de Calcuta, Nelson Mandela o Mihail Gorbachov.

El futuro de los políticos de “imagen creada” nos llevará a una política de “latas de sopas Campbell” con falta de definición en la política y la ideología

La imagen de Obama es hasta tal punto innovadora, atractiva y universal que ha cautivado a públicos diversos en todo el globo. Personas, partidos, países que esperan de su bonancible mirada y de sus sonrisa calcada, pero aparentemente sincera, ayuda, planteamientos, solidaridad, cercanía. Luego sabemos, como decía el también premio Nobel de la paz Henry Kissinger, que EE UU tiene intereses permanentes, no aliados permanentes y que su compromiso con la justicia, la verdad, la paz y la democracia ha de pasar por asignaturas dificiles de aprobar como Irak, Guantánamo, Abu Ghraib, o incluso el reciente pustch de Honduras y varias docenas más relacionadas con la economía, la sanidad, la educación, etc. en su propio país.

El universo, imagen y poder mediático, de seguidores y político de Obama puede hacer albergar dudas sobre su capacidad de gestión, el fracaso, ¿anunciado?, del apoyo a la candidatura olímpica de Chicago ha hecho despertar del sueño de la realidad. Por otro lado, la visibilidad, aun no soportada por una gestión contundente, genera entre los republicanos y más aún entre los más radicales de la derecha una repulsión, odio acervo en el caso del segundo, que ya era muy latiente sólo por el color de su piel. A pesar de lo anterior, de lo que no cabe duda es de que se ha convertido en el mayor referente cultural de la época como lo fueron en su tiempo Kennedy, Reagan, Nixon o Jonhson, ninguno de ellos premio Nobel.
Es una política pop para una sociedad del gran hermano, el programa donde un Deux es machina publicitario nos ocupa con tareas baladíes, mientras le jaleamos

Nicolas Sarkozy, Jose Luis Rodriguez Zapatero e incluso el políticamente incorrecto Silvio Berlusconi y otros líderes quieren jugar esa baza de la “venta de la imagen política” por encima de la gestión o, incluso de la ideología, con resultados muchísimo menos esperanzadores.

Lobbies
El futuro de los políticos de “imagen creada” nos llevará a una política de “latas de sopas Campbell” con falta de definición en la política y la ideología pero, probablemente, muy bien vendida, por lo que precisará sin falta todo un aparato o artefacto publicitario-mediático-propagandistico 24/7.

La falta de criterio ideológico y de gestión claro y predefinido puede hacerle cautivo de todos esos lobbies que pueden influir en la imagen futura del político. Una imagen que es su pase y vacuna principal frente al fenómeno electoral que lleva todos los artificios propagandísticos a la piedra de toque de la realidad. Sin embargo, una campaña previa, basada en esa imagen positiva previa y mantenida, borrará los errores, ensalzará los méritos y denostará a los rivales políticos hasta la categoría de mezquinos. Es una política pop para una sociedad del gran hermano, no la imagen distópica del poder omnímodo, sino del programa donde un Deux es machina publicitario nos ocupa con tareas baladíes, mientras le jaleamos, ignorantes del “qué”, el “cómo” y el “de qué manera” queda oculto y escondido.

[span class=notice]Otra visión sobre este tema también en Bottup:
Honor al presidente Barack Obama, premio Nobel de la Paz
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