Jueves 30 de marzo de 2017,
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Bautismo de fuego

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Apenas llevo 26 horas en la capital de Honduras, Tegucigalpa, y ya siento que he vivido más experiencias, más ricas y más intensas, que en varias semanas de trabajo en Madrid, donde recuerdo que la rutina ha llegado a ahogarme hasta límites detestables.

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Vista de uno de los barrios de Tegucigalpa

Después de cambiar algunos euros a la moneda local, las lempiras (una misión casi imposible porque los bancos sólo suelen aceptar dólares), y de dejar el equipaje en mi nueva casa, asistí a la ceremonia de confirmación de varios de los chavos de la asociación con la que estoy colaborando, ACOES (www.acoes.org), con tan mala suerte de que Billy, uno de ellos, se empezó a sentir mal y hubo que llevarlo al Hospital Escuela. Estaba sofocado, se quejaba de hormigueo en las extremidades, gritaba y a duras penas se tenía en pie con ayuda.

La estampa del hospital me ha marcado de por vida. Los familiares de los enfermos de urgencias esperan sentados o tumbados en el suelo, entre suciedad y un olor penetrante a enfermedad y medicinas que a veces se hace irrespirable, sobre todo en los cuartos pequeños. Ejemplo de ello es la habitación en la que se acumulan los niños enfermos de dengue, una enfermedad tropical y endémica en Centroamérica.

“La estampa del hospital me ha marcado de por vida. Los familiares de los enfermos de urgencias esperan sentados o tumbados en el suelo, entre suciedad y un olor penetrante a enfermedad y medicinas”

Hace tanto calor, y no hay aire acondicionado, que sus madres han de abanicarlos con lo que encuentran a mano. Esa estampa fue mi bautismo de fuego.

Estoy alojada en una litera superior del Cuarto 3 de la Casa Populorum de las chicas, en la Colonia Monterrey, donde conviven 27 estudiantes de Primer Ciclo, Segundo Ciclo o Universidad, que provienen de comunidades nativas de todo el país (sobre todo La Paz y El Paraíso) y que, de otro modo, no podrían iniciar, continuar o concluir sus estudios. Como dice Meylin, una de mis 7 compañeras de cuarto, “aquí no sólo tienes la oportunidad de estudiar sino que te forman como persona”.

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Sobre el autor

1 comentario

  1. Alibaimor 17/07/2007 en 5:25

    Gracias por compartir tu experiencia
    Hola Ana!!

    Ante todo, mi enhorabuena por ser tan decidida. Tan sólo quería decirte que te sigo, que me tienes fascinada, y que supongo que somos muchísimos los que buscamos tus escritos, aunque no todos se decidan a comentar.

    Tu experiencia compartida será enriquecedora para todos.

    Muchos ánimos y mucha suerte.

    P.D. Por cierto…siento curiosidad por saber desde donde nos escribes.

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