Lunes 26 de septiembre de 2016,
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Borrell declara como testigo en el ‘Caso Hacienda’

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Borrell ‘no recordará nada’, pero al igual nosotros, repito, los ciudadanos, no debemos olvidar, porque siguen los mismos círculos concéntricos y cerrados repartiéndose el Poder

Recibir la visita en calidad de testigo de Josep Borrell bien merece repetir antecedentes por enésima vez. Si para justificar la cita con los párrafos del libro de Félix Martínez, ‘Estevill y el clan de los mentirosos’, añadidos ayer en imágenes de La gran corrupción es más que suficiente, para completar el por qué del caso, nada mejor que acudir a uno de tantos libros de Jesús Cacho, ‘El negocio de la libertad’, de entonces, 1999, donde además, no podía ser de otra forma, asoma el rasputín Narcís Serra.

Defenestrado de la vicepresidencia por sus aficiones al espionaje, seguiría en la que se ha demostrado la mejor de sus cualidades, la intriga, sin olvidar sus intereses económicos, como cita Roger Jiménez (ex director adjunto de La Vanguardia) en ‘Las desventures de Port Aventura, El cas De la Rosa’, 1995, con La Caixa y sus primas únicas, que, recordemos, soluciones similares para captar dinero negro sentaron en

Ganar las únicas primarias del PSOE y de España no le predisponía el favor de los conciliábulos tradicionales

el banquillo a Botín (salvado por Baltasar Garzón) y con condena a un año y medio de cárcel al Presidente del Banco de la Pequeña y Mediana Empresa, el benjamín de la banca.

Una biografía ejemplar la de Borrell, la académica, la Política no tanto. ‘Luchando contra el fraude fiscal’, dice una de ellas, con referencia a Lola Flores, creando el mismo terror que en Barcelona Luis Pascual Estevill, imprescindible para que los amigos de ambos doblaran actas y sus sacas.

Pero ganar las únicas primarias del PSOE y de España no le predisponía el favor de los conciliábulos tradicionales retados por el único sistema electoral digno de una democracia. Para Felipe González significaba el fin de sus sueños de Poder. González sabía que la sola corrupción nunca acaba con los líderes y charlatanes, demostrado por su amigo Jordi Pujol, pero difícil o imposible con una Democracia de verdad, de primarias y listas abiertas.

Y si los muertos del GAL, la guerra sucia contra ETA (donde de paso se embolsan miles de millones de los fondos reservados) la respaldaban tantos de derecha como de izquierda, que se podría convertir el pecado en virtud, los económicos, ‘invento de la derechona antidemocrática’, o en el caso Pujol, los ‘anticatalanistas’ o ‘anti-Cataluña’, se olvidan con facilidad, máxime si se culpa y pagan segundones, que entrarán y saldrán a lo relámpago de la cárcel.

Sin embargo, tampoco se ha de cargar el sumario del ‘Caso Hacienda’ únicamente a las luchas por el poder. En definitiva, quien levanta la liebre son los estafados y robados kuwaitíes de KIO y su soplón el acusado Juan José Folchi, señalando ante la Corte de Londres las cuentas suizas y operaciones para

Los kuwaitíes corruptos (…) devolvieron el dinero sustraido. (…) y del más embargado de los españoles (…) no han encontrado ni un duro

llenarlas, convirtiendo en irreversibles las acusaciones en España, aunque la Fiscalía se dedicara a recortarlas.

Y a propósito, me aseguran que los kuwaitíes corruptos que operaron con Javier de la Rosa, los Al Sabah (primos del Emir) y Jaffar, devolvieron el dinero sustraído y dictado por los jueces londinenses, ¡qué remedio!, y del más embargado de los insolventes españoles, viviendo a lo multimillonario él y familia, no han encontrado un duro por el ancho mundo, aunque están en ello.

Presumo que los kuwaitíes no cejarán con facilidad. Y otra curiosidad, a mí me negaron el tercer grado, entre otras razones, por no devolver el importe de lo estafado a los bancos (calderilla comparando, de una sociedad presidida por su fugado padre) condición no aplicada a Javier, que se pasea con unos quince años en varias condenas (multirreincidente) y pendiente la causa del juicio actual. Más Corrupción.

Borrell ‘no recordará nada’, pero al igual nosotros, repito, los ciudadanos, no debemos olvidar, porque siguen los mismos círculos concéntricos y cerrados repartiéndose el Poder, y no dudando en acusar a quien discuta su derecho hasta sentarlo en un banquillo o mandarle a la cárcel, aunque para ello deban montar una denuncia falsa o contratar a abogados como Rafael Jiménez de Parga para que las monte.


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Fotografía (CC): Piutus

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