Sábado 05 de abril de 2014,
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Bucarest y los monasterios de Bucovina

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Uno de los impresionantes monasterios de Bucovina

Uno de los impresionantes monasterios de Bucovina

Situada al sur del país, concretamente en la provincia de Valaquia, Bucarest es la capital de una nación joven, pues fue tras la Primera Guerra Mundial cuando su territorio se reunificó al integrarse en el país la histórica región de Transilvania.

Son cientos los monasterios que existen en Bucovina, zona rural muy cercana a la frontera de Ucrania, donde recomiendo visitar al menos tres de los mejor conservados: el de Sucevita, el de Moldovita y el de Voronet

Así pues, y mientras al sur encontramos la capital de la nación, es en la zona noreste en donde podremos contemplar los impresionantes monasterios de Bucovina en plena Moldavia rumana. Son cientos los monasterios que existen en esta zona rural muy cercana con la frontera de Ucrania, por lo que yo les recomendaría visitar al menos tres de los mejor conservados: el de Sucevita, el de Moldovita y el de Voronet. En todos ellos encontrarán hermosos frescos que no sólo decoran el interior, sino que lo más característico de todos ellos es que las pinturas ocupan toda la fachada exterior dándole a los mismos un esplendor digno de ser admirado. Además, si intentan visitarlos a primera hora de la mañana, podrán deleitarse de la paz que se respira paseando tranquilamente por sus hermosos y cuidados jardines.

En esta zona de la Moldavia rumana les recomiendo también que no se pierdan el hermosísimo espectáculo natural que podrán observar al pasar por el desfiladero de Bicaz, pues en sus diez kilómetros de recorrido se deleitarán con el magnífico bosque que intenta abrirse paso en medio de impresionantes y altísimas rocas calcáreas. Y si su camino al tomar el desfiladero es en dirección a Transilvania, justo al final de estas angostas gargantas descubrirán el Lago Rojo, un preciso lugar en donde el bosque y el agua ganan definitivamente la batalla a las milenarias y gigantescas rocas. Pero no será ahora cuando les hable precisamente de la espectacular y sugerente Transilvania, ya que eso lo reservo para otro artículo, pues mi intención es acabar este escrito hablándoles al menos mínimamente de algunos de los encantos que nos reserva la vieja Bucarest.

Fundada alrededor del siglo XV por Vlad Tepes, ‘el empalador’, descubrirán que no es casual que Bucarest fuera conocida a principios del siglo XX como el ‘París de los Balcanes’ o ‘El pequeño París’, pues su arquitectura se asemeja muchísimo a la de la capital francesa. Pero no sólo es el modelo urbanístico lo que tomaron como referencia a la hora de modernizar el viejo Bucarest, ya que podrán comprobar que además de los edificios, las terrazas de las innumerables cafeterías que inundan el centro histórico también les harán creer que están paseando por cualquier calle parisina. Y más aún, si antes de recorrer el pequeño y coqueto centro de la ciudad han visitado una réplica casi idéntica del Arco del Triunfo o la avenida que se abre justo a los pies del actual Parlamento, aquel faraónico edificio de construyó Ceaucescu, pues al diseñar esta ancha y larga avenida se intentó imitar a los Campos Elíseos parisinos.

Una de las concurridas plazas de Bucarest llena de terrazas

Una de las concurridas plazas de Bucarest llena de terrazas

Por supuesto, también es muy recomendable visitar el Museo del Pueblo, ya que en él hay expuestas al aire libre casas originales de las distintas regiones de Rumanía. Acérquense igualmente hasta la céntrica Plaza de la Revolución y visiten el Ateneo así como el antiguo Palacio Real; y, cómo no, paseen por la elegante calle Victoria en dirección al Parlamento puesto que, a mano izquierda y antes de llegar a este, podrán serpentear por ese pequeño y muy atractivo centro histórico, el cual está plagado de bares, de cafeterías y de decenas y decenas de sugerentes terrazas desde donde podrán contemplar la peculiar arquitectura de este hermoso barrio mientras el trasiego de transeúntes parece no tener fin jamás.

Descubrirán que no es casual que Bucarest fuera conocida a principios del siglo XX como el ‘París de los Balcanes’ o ‘El pequeño París’, pues su arquitectura se asemeja muchísimo a la de la capital francesa

Por cierto, y ya para acabar, debo decirles que no hagan caso de los prejuicios o posibles habladurías sobre este país, pues en Rumanía encontrarán magníficas instalaciones hoteleras, hermosos paisajes naturales y también bellas ciudades con las que colmar sus pretensiones. ¡Ah!, y lo más importante, la seguridad para el visitante tanto en Bucarest como en otras partes de Rumanía es como en cualquier otro país europeo, pues al margen de los habituales carteristas que existen en todas las grandes ciudades de nuestro continente, por lo demás no tienen nada que temer (guardando las mínimas y lógicas precauciones como en cualquier lugar del mundo).

Estoy convencido de que si visitan este país no se arrepentirán, pues a lo dicho anteriormente hay que añadir la gran amabilidad de sus habitantes puesto que como ellos mismos me dijeron, tratan de mimar al visitante para que se sienta lo más confortable posible, algo de lo que personalmente puedo dar fe.

Déjense pues seducir por Bucarest, por la zona de los Monasterios de Bucovina y por el resto de la región de Moldavia; y, por supuesto, por la enigmática y sugerente Transilvania, pero de esta última, como ya les he dicho anteriormente, les hablaré en un próximo artículo.

¡Buen viaje!

Víctor J. Maicas es escritor

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Sobre el autor

Viajero incansable y escritor, mis novelas publicadas son “La playa de Rebeca”, “La República dependiente de Mavisaj”,“Año 2112. El mundo de Godal” y "Mario y el reflejo de la luz sobre la oscuridad". Son, principalmente, novelas comprometidas y de crítica social. Además, he escrito artículos para la prensa escrita así como también para diferentes publicaciones digitales. En la actualidad soy miembro del Consell de Cultura de la ugt-pv y socio o colaborador de diferentes ONG’s

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