Miércoles 28 de septiembre de 2016,
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Comentarios sobre el Bufete Piqué Vidal

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El bufete Piqué Vidal llega 40 años conviviendo con los ‘poderes’ en Cataluña

Barcelona. En general los comentarios en mis muchos artículos sobre Piqué Vidal, Pascual Maragall, Pascual Estevill, Narcís Serra o Rafael Jiménez de Parga o Jordi Pujol, han derivado desde los gruesos insultos sin argumentos, o sus antagónicos con información poco o nada fiable, a los últimos en que me llama la atención cierta justificación a la ‘Gran Corrupción‘, con el argumento base de que en todos lados cuecen habas. Pero aparte de que esas habas me las cocieron a mí, recuerdo varias conversaciones de celda y patio que modifican la justificación sobre el Bufete Piqué Vidal. Dice el último comentario:

Anónimo dijo…
¿Tenemos corrupción en cataluña? Por supuesto, pero ¿en que país del sur de Europa no hay corrupción? Por poner un ejemplo, Italia, la corrupción que hay en Cataluña es de risa al lado de Italia, somos un país latino, y en todos los países latinos hay corrupción, esto no es Suecia o Dinamarca, no somos un país nórdico
15 de septiembre de 2011 16:39

Aquí La Mafia es el propio bufete que coordina diferentes poderes de la ciudad, que en definitiva son los que le convierten durante más de 40 años, y aún hoy, en inmune e impune

¡De risa, nada! Me decía un mafioso italiano que lo que oía en nuestra celda y en las colaterales donde instalaban por los 90 en La Modelo a los primerizos del Juez Pascual Estevill ‘defendidos’ por Piqué Vidal y otros, era impensable en Italia, no porque no hubiera jueces y abogados corruptos, sino porque concretamente ese bufete hubiera saltado por los aires apenas en sus primeros años de ejercicio.

Y a más abundancia, y ampliando a los demás países ‘democráticos’, era impensable que por nuestra simple conversación (más los rumores a gritos de que el juzgado 26 cobraba) a través de la tupida red de chivatos normal en todas las cárceles del mundo, él y yo, y casi todos los de la planta baja de la primera galería, y patio de geriatría de cuyo economato yo me encargaba, no hubiéramos sido interrogados por la Fiscalía o policía. Y con solo las declaraciones de testigos, y el entrar y salir en cuatro días de prisión, con burdas argumentaciones en los autos de prisión y en el de libertad con fianza, cualquier jurado hubiera acabado con bufete y juez. ¡Y no sabía el italiano ni yo que el hijo del juez cobraba en el propio pasillo del juzgado! Con lo que muchos se ahorraron entrar en prisión.

No, querido comentarista: esta conversación real y repetida con muchos presidiarios originarios de todos los países del mundo, me confirmaba al paso de los años que no existía algo parecido en lugar alguno. La propia célebre película y novela La Tapadera nos sitúa ante un gran bufete pero con menos ‘efectivos’ en pleno Nueva York, y diferente idiosincrasia. El norteamericano trabaja y encubre para y a la Mafia, aquí La Mafia es el propio bufete que coordina diferentes poderes de la ciudad, que en definitiva son los que le convierten durante más de 40 años ¡y aún hoy! en inmune e impune.

Una inmensa telaraña servida y mantenida con el paso del tiempo por centenares de letrados, alimentándose y alimentando a un selecto grupo de corruptos políticos, financieros, y altos cargos.

¡Y lo sabía todo Barcelona!, que publica en su blog Pilar Rahola.


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