Sábado 05 de abril de 2014,
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Bután, el país de la ‘felicidad interior bruta’

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El monarca-filósofo de Bután

El monarca-filósofo de Bután

OPINIÓN/ A día de hoy, y tal y como se ha impuesto el neoliberalismo económico a nivel mundial, sorprende que los dirigentes de este pequeño país hagan ver a sus habitantes que el materialismo no da la felicidad

Por regla general cada vez que hablo de algún país lo hago a través de mi propia experiencia personal, pero hoy haré una excepción al hablar de esta pequeña nación por medio de la información que me llegó después de visualizar un magnífico documental que fue ofrecido hace unos meses por el segundo canal de TVE.

La verdad es que me sorprendió tanto lo que se decía en este documental, que rápidamente intenté conseguir por mi cuenta más información al respecto para intentar constatar mínimamente todas aquellas informaciones. Porque verán, no es muy habitual que un monarca, en este caso el de Bután, convenza a su población para instaurar un régimen democrático alegando que a pesar de que la población está contenta con su gestión, la ciudadanía ha de ser consciente de que los futuros monarcas pueden no ser como él, y por lo tanto el pueblo ha de ser libre para elegir a sus gobernantes.

Es mucho más importante la felicidad interior bruta de su pueblo, que los índices que pueda marcar el producto interior bruto del país

Tampoco es muy habitual que este monarca, tras instaurar la democracia en su país, abdique poco tiempo después diciendo que el mejor momento para abdicar es un tiempo de paz y prosperidad (en nuestro propio país no es que no abdique nadie, sino que para que alguien dimita después de haber conseguido un cargo público, algo muy terrible ha tenido que suceder).

Pero claro, cuando después de saber todo esto uno se entera que este rey más que monarca está considerado como un gran filósofo, y que a finales de los años setenta empezó a instaurar como norma principal de su gobierno la filosofía de ‘la felicidad interior bruta’, pues entonces a uno la perplejidad le llega de los pies a la cabeza.

Y llegados a este punto, supongo que muchos de ustedes se preguntarán… ¿qué es eso de ‘la felicidad interior bruta’? Pues posiblemente si tuviera que resumirlo en una sola frase, sin duda utilizaría una de las afirmaciones de los gobernantes de este país y que dice algo así como que para ellos “es mucho más importante la felicidad interior bruta de su pueblo, que los índices que pueda marcar el producto interior bruto del país”.

Ciudadanos haciendo cola para votar

Ciudadanos haciendo cola para votar

Sí, bajo esta filosofía promovida por su antiguo ‘monarca-filósofo’, los gobernantes de este pequeño país apuestan por modernizarse sin perder su propia identidad, manteniendo así sus valores a pesar de la globalización. Las decisiones gubernamentales se toman en función de la búsqueda de la felicidad para todos sus habitantes sin excepción. Evidentemente se busca el bienestar material de sus gentes (en 15 años la renta per cápita se ha multiplicado por 4), pero por encima de todo lo que realmente buscan es el bienestar interior de la propia persona. Un bienestar que ha de llegar a través de la armonía con su entorno (un equilibrio también llamado ‘el camino medio a la felicidad’).

En esta pequeña nación se prima la educación y los valores morales por encima de los económicos, ya que consideran que la economía ha de estar al servicio de todas las personas y no se ha de basar en la acumulación de riqueza material de los más fuertes. Por lo tanto, proponen un desarrollo material equilibrado centrado en las personas.

Un entorno cuyas prioridades son el bienestar de la población por medio de la educación, la sanidad, la cultura, el respeto al medio ambiente y el hermanamiento entre la ciudadanía

Así pues, los dirigentes de Bután se han impuesto como primer objetivo crear un entorno adecuado para intentar facilitar la felicidad a sus ciudadanos. Un entorno cuyas prioridades son el bienestar de la población por medio de la educación, la sanidad, la cultura, el respeto al medio ambiente y el hermanamiento entre la ciudadanía.

Bueno, pues tras leer esto, no sé si habrán tenido la misma sensación que sentí yo tras ver el documental en cuestión, es decir, una sensación de que el resto del mundo somos estúpidos al elegir a nuestros gobernantes, o que esto más que realidad es pura imaginación. Pero no, doy por hecho que TVE es lo suficientemente responsable como para no inventarse este tipo de historias, por lo que tengo el firme convencimiento de que este pequeño y desconocido país, gobernado en los últimos años por un sabio filósofo que aplica la coherencia a su forma de vida, es la excepción que confirma la regla de este mundo hipócrita, egoísta e infinitamente materialista en el que la mayor parte de la humanidad vivimos.

Un niño de Bután

Un niño de Bután

Y ya para acabar, me viene a la mente la primera frase que encabeza una de mis novelas, y que dice así: “Si los cuentos fuesen realidad, alguien conspiraría para asesinar a la fantasía”. En fin, como comprenderán, espero fervientemente que al menos en este caso no se cumpla dicha frase y que Bután siga siendo la excepción a la regla. Por lo tanto, desearía que la terrible globalización consumista y económica a la que nos están sometiendo pase de largo por ese país y le dejen seguir viviendo en esa ‘sociedad de fantasía y coherencia’ en la que muchos hemos soñado vivir algún día.

Víctor J. Maicas es escritor

 

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Sobre el autor

Viajero incansable y escritor, mis novelas publicadas son “La playa de Rebeca”, “La República dependiente de Mavisaj”,“Año 2112. El mundo de Godal” y "Mario y el reflejo de la luz sobre la oscuridad". Son, principalmente, novelas comprometidas y de crítica social. Además, he escrito artículos para la prensa escrita así como también para diferentes publicaciones digitales. En la actualidad soy miembro del Consell de Cultura de la ugt-pv y socio o colaborador de diferentes ONG’s

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