Martes 29 de abril de 2014,
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‘Campamento en marcha’ es la nueva obra de poesía que nos propone leer Alejandro José Acosta

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El autor nació en Catamarca en el año 1965. Es abogado y tiene editados en versos: ‘Las tramas coloridas’ (1988), ‘La Creciente’ (1990), ‘Cuentos para una Alicia crecidita’ (1994), ‘De los venenos’ (1996) y ‘Bohorquez o la seducción’ (2000)

Fundó y dirigió la Revista ‘Agua Ardiente, artes, letras y otras creaturas’.

Fue Subsacretario de Cultura de su provincia y obtuvo el Premio Municipal de Literatura de San Fernando del Valle de Catamarca.

El Poeta catamarqueño ya nos tiene acostumbrados a sorprendernos con “Un lenguaje- que al decir de Leopoldo Castilla- es tan flexible y certero que abre el campo y aloza el vacío donde perdura el coraje y el mito de Varela. El viejo montonero entra por esta otra puerta a su propia historia con el espantado quebranto del que ha soñado una larga batalla donde no existió la muerte. Alejandro Acosta forjo los herrajes de ese extraño paraíso donde los héroes arden sin consumirse”.

El autor musicaliza su obra agregándole ritmos folklóricos a sus versos, que inconscientemente o no recuerdan que la famosa batalla solo pudo ser ganada (por los santiagueños) o perdida (por catamarqueños y riojanos) a fuerza de cantar la exquisita zamba a la que se le atribuye haber sido ejecutada en medio de la contienda y haber sido además la que les dio la victoria.

El autor catamarqueño musicaliza su obra con diversos ritmos folklóricos, como la zamba

Esta presentacion resulta sumamente original, al decir de la ex Secretaria de Cultura de la Nación Maria Arsenia Tula. Y a mí en particular me gusta la idea de que los versos vayan unidos a los distintos ritmos, y me gustaría verlos cantados, así por ejemplo:

“Al primer reventón –dice el poeta- la noche se puso fresca…”- es una cueca. Mientras que:

“Erróse en los pronósticos primeros. Erróse en los hechizos en los pases mágicos…”, se trata de un escondido.

A su vez relata en ritmo de triunfo:

Podrán acusarme de alentar el sueño
de la revolución permanente.
Pero eso fue dicho en siglos
Que no rozan
La Patria del tiempo mío;
Sea un tiempo que sucede en las veletas,
Consistente como sangre,
Alerta,
Empuñadura de la sed… tal vez
O una pasión casi suicida.”

Y luego nos trae la contienda al presente y con los sones de una baguala rebelde se queja:

“¡Como nos hemos dejado venir abajo así!”

Luego, en un vals de tipo administrativo nos dice, como trayendo la batalla al presente de los expedientes que se tramitan, al fin que toda guerra tiene un fondo comercial y de dominio:

Pase a rentas para que sopese los activos presuntos

Previa imputación presupuestaria
Gírese
eSEríg
gírese.
Elegantemente
Gírese
bajo los caireles y el neón…

La batalla de Vargas me roza muy de cerca. Fui testigo de una conversación que me llenó de asombro, en la misma mesa se habían sentado a almorzar familias de antiguos enemigos de esa batalla.

Ella era nieta de Varela… casada con un abogado de apellido Mercado Luna, y transcurrió durante fines de los ochenta y ahora ya ellos ya han fallecido. Mi tía Keka (según mi vecina), intervino desde su espacio en la mesa en la conversación que mi suegro tenía con su invitado.

-Eran tiempos difíciles, doctor- dijo -en mi casa nos prohibieron siquiera nombrar el apellido de mi abuelo. Nosotros también nos cambiamos de apellido, por el apellido materno.

Vivo en la actualidad en el Pozo de Vargas, que aún hoy da de beber a este barrio y tiene una particularidad, aparte de poseer demasiados hormigueros para mi gusto (propio esto de los cementerios) y es que aquí habita y he visto y fotografiado más de una vez una viborita o culebrilla que dicen habita en la pampa… y es que tiene como la anfisbena de Catón dos cabezas opuestas y puede caminar en ambos lados indistintamente. Y, como diría Catón, de la serpiente de Libia tenía la particularidad de comer cadáveres.

¿La batalla continua?, me preguntó mi suegro recordando la zamba de Vargas ejecutado por mi suegro en el piano.

Recuerdos de un pasado de batalla.

Para más información consultar la página: Zamba de Vargas

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