Miércoles 28 de septiembre de 2016,
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Carta abierta a Zapatero (I)

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OPINIÓN

Sr. Zapatero:

¿Tantos pecados ocultos hay en su partido, que tienen que plegarse a las exigencias de la derecha más recalcitrante?

Esa es la impresión que algunas personas tenemos, ante la actitud de su Gobierno respecto a la situación de crisis

La otra alternativa, que me parece aún peor, es que Vd. y su equipo estén a sueldo del sistema financiero mundial (en el que el español tiene una buena parte) y cumplen con el mandato de reforzar un sistema económico diseñado para arrasar con las pocas conquistas sociales, implantando una radical explotación de los recursos en exclusivo beneficio de unos pocos, desde la agricultura a la ciencia más avanzada, iniciando una administración dedicada a someter los más elementales derechos de las personas, sin el más mínimo respeto a las leyes que protegen esos derechos, que sin duda terminarán derogando.

En cualquier caso, ya es hora de que demuestre su disposición a defender los derechos de las personas de este país, tomando medidas útiles para ello.

Ya es hora de que demuestre su disposición a defender los derechos de las personas de este país, tomando medidas útiles para ello

Empezando por plantear un recurso ante el Tribunal Constitucional sobre la evidente inconstitucionalidad de la situación del mismo: ¿es constitucional que el tribunal esté integrado por personas que han superado el periodo marcado para su mandato?

O por una vía más rápida: que dimitan los que actualmente lo componen, para forzar así su renovación (que lo hagan voluntaria o inducidamente). Aunque, vista la actitud tanto del Gobierno como del PP, esa es una menudencia respecto a los males que nos amenazan.

Si se siente incapaz o impotente para nacionalizar la banca (lo que realmente quizá no sirviera para mucho, viendo el destino que han reservado al B.E.), por lo menos acometa la redacción de una Ley que elimine los ‘derechos de corsario’ concedidos a la Banca, exigiendo una actividad acorde con las necesidades del país: los bancos no son los dueños del dinero que manejan, por lo que las instituciones públicas deben de velar por los bienes de las personas, controlando su conservación y uso o destino. La Ley de las Cajas sólo se debe reformar para reforzar su papel de apoyo a la economía social, sin ánimo de lucro, evitando su privatización, y dándole el control de sus decisiones al propio pueblo que las sustenta y creó como competencia a las prácticas usureras de la banca privada, a la que ya han entregado la banca pública, y ahora quieren regalarle las Cajas.

No sueñe con crear empleo a base de rebajar salarios y beneficios sociales, ya que lo único que conseguirá es quitar puestos de trabajo. En una sociedad dominada por el mercado ‘libre’ (es decir, libre para los expoliadores) es imprescindible que los consumidores dispongan de capacidad de compra para los productos cuya producción supondrá creación de puestos de trabajo.

No mientan cuando hablen de la crisis, cuando en todos los análisis están planteando falsedades respecto a la situación, porque, Sr. Presidente, el dinero no es un ‘consumible’ que se ‘gasta’ y que, por tanto, desaparezca. El dinero simplemente cambia de manos. ¿En dónde está? Recupérenlo, si fue adquirido con malas prácticas, y dedíquenlo a facilitar el reparto de bienes entre toda la sociedad.

Si se siente incapaz o impotente para nacionalizar la banca, por lo menos acometa la redacción de una Ley que elimine los ‘derechos de corsario’ concedidos a la Banca

¿No es posible? ¿Está a buen recaudo? Pues concedan un plazo para que aflore, y luego (si no aflora) anulen la validez de todos los billetes emitidos, emitiendo unos nuevos que sólo se cambiarán por aquellos que estén debidamente justificados.

¿Tienen miedo a la inflación? No se preocupen, su efecto se corrige con ajustes automáticos de salarios y pensiones. El dinero solo es papel o anotación en una cuenta, y lo único que interesa es el bien o servicio que pueda conseguirse con el mismo: un martillo que vale un euro, es mucho más caro que otro que valga 12 euros, si se rompe al primer martillazo.

Tiene usted una página muy bonita (www.lamoncloa.es) donde existe un apartado para enviarle escritos directamente. Yo lo he hecho en varias ocasiones, desde hace meses (este escrito también se lo enviaré por ese medio), y a todas mis preguntas y propuestas me han contestado con la siguiente nota:

Se ha recibido su comunicación, que será contestada, en su caso, mediante un correo electrónico. Atte. Presidencia del Gobierno

Supongo que en esta ocasión volverá a ocurrir lo mismo. También suelo enviar copias a los medios, que (salvo alguno alternativo) no sólo no publican dichos comunicados sino que ni se dignan contestar al respecto. Están más preocupados por su cartera de anunciantes, olvidándose de sus responsabilidades sociales.

Prepárese: espero que lo que está ocurriendo en Grecia no tarde en ocurrir en otras partes, especialmente en España. Tiene la oportunidad de encabezar un movimiento para promover el cambio que la sociedad necesita. Empiece por convocar a las fuerzas sociales, para crear una plataforma que defina y promueva la creación de una ‘Banca Ética’, evite cualquier acuerdo con una derecha al servicio de las grandes multinacionales y de sus propios negocios depredadores, y ábrase a la práctica democrática de la consulta y participación de todas las personas que tenemos derecho a decidir sobre nuestro futuro.

Ábrase a la práctica democrática de la consulta y participación de todas las personas que tenemos derecho a decidir sobre nuestro futuro

Señor Presidente: recuerde los ideales que le llevaron a participar en política, y aproveche la oportunidad que la historia le depara. Aún cuando la práctica política de este país a algunos nos hacía intuir el rumbo que han tomado las cosas, lo cierto es que, inicialmente, queríamos confiar, con un atisbo de ilusión, en lo que podría haber sido un inicio de andadura hacia un ‘mundo mejor’.

Por favor, al menos esta vez, responda. Y no a mí, sino por los medios y a todo el pueblo que posiblemente esté perdiendo la poca confianza que el PSOE había inspirado. Se lo debe, cuando menos, a los miles de militantes que están defraudados con su partido. Y no piense en las próximas elecciones: ese no debe ser su objetivo.

Personalizo en usted a todo el equipo de Gobierno, pues mi capacidad de ‘protesta e intento de participación’ ya está al límite. Le ruego que transmita estas pobres palabras a sus compañeros de Gobierno, que también son responsables de lo ocurrido y del futuro que se está preparando.


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