Domingo 04 de diciembre de 2016,
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“Por favor, no odiéis a los musulmanes”

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Carta de un joven estudiante español desde Bombay

“¿De verdad no
hay nadie que desee ir más allá de los calcetines de una política?”

“Me cuesta imaginar que los pasillos del hotel Taj Mahal están tomados por terroristas, que
familiares de compañeros hayan fallecido dentro de su majestuosidad”

Pablo Cancelo es un joven español que estudia en el Mahindra United World College of India, un colegio miembro de la red Colegios del Mundo Unido, que tiene sus orígenes a finales de los años cincuenta y se basa en las ideas del conocido pedagogo Kurt Hahn.

Varias entidades españolas públicas y privadas financian anualmente becas para que jóvenes españoles puedan estudiar en el extranjero bajo la filosofía que impulsa esta organización, que selecciona a sus estudiantes en base
a su mérito y potencial, independientemente  de su raza, religión,
nacionalidad, procedencia o recursos económicos.

Pablo es uno de esos jóvenes. No sobrepasa los 18 años de edad y la que sigue es la carta que ha escrito a sus familiares y amigos ante el requerimiento de éstos por saber sobre su estado tras los terribles ataques terroristas que está viviendo la emblemática ciudad india:

 

Hola a todos.

Entre ayer y hoy habéis sido bastantes lo que me habéis
mandado emails preguntando por cómo me encontraba. Quizá me esperaba más y por
eso es que he decidido mandar este largo email. Los ataques terroristas
sucedidos ayer en Bombay han sido el suceso que más me ha hecho reflexionar y
recapitular en este año y medio que llevo viviendo en India.

Uno de los aspectos que más me molesta es la falta de
interés por saber, la falta de esfuerzo. Muchos de los emails recibidos
simplemente buscaban un morbo superficial. Me preguntaban que si estaba bien,
que qué había pasado, que informara. Tuve una sensación que nunca antes había
tenido, eran muy pocos los que conocían la noticia en profundidad y me pedían
una visión más cercana.

Gente que ha venido de cada rincón de
India a eso, a subirse al tren, a plantarle la cara a la vida. Los suelos de la
estación aparecían rojos en las fotos

La gran mayoría pasaba de puntillas por encima de unos
ataques de una brutalidad atroz. Algo había ocurrido en Bombay, a pocos les
interesaba el qué, pero eso sí, había que cumplir con la formalidad de
preguntar cómo estaba. Me he negado a hacer un resumen de lo ocurrido, ya lo advierto
ahora, así que si esperas encontrarlo a continuación puedes ya dejar de
leer.  Hay suficiente información en la
web.

Este email es más que nada para los que me pedían una visión
más cercana de este horror.

¿Qué cómo estoy? Bien, gracias. Físicamente al
menos. Anímicamente debo reconocer que me ha afectado mucho. Bombay en estos
momentos representa mucho más que una ciudad del sur de India.  Bombay, Mumbai tras la independencia de
imperio británico, me ha dado con la verdad en la cara, con la decepción, la
rabia, la fácilmente adoptable ira y con la esperanza.  Adoro Bombay, es como un gran ser humano, una
madre que da cobijo cada noche a 18 millones de personas.

Mumbai respira, tiene pulso. Millares de
arterias y venas congestionadas por el tráfico la surcan a lo largo y a lo
ancho en todas direcciones. En el centro del abdomen, están sus  pulmones, cada vez más negros por la
polución. Debajo del ombligo, una hilera de árboles tropicales nos conduce a
los Hanging Gardens, donde los Bombaítas buscan sus momentos de placer los
domingos. La cadera de Bombay es la larga línea curva que la playa de
Chowpatty  Beach forma y donde los niños
de la calle pueden alzar sus cabezas hacia el sol, esperando una prosperidad que
parece que llegará al subcontinente, cuando vuelan sus cometas de papel.

La cadera de Bombay es la larga línea curva que la playa de
Chowpatty  Beach forma y donde los niños
de la calle pueden alzar sus cabezas hacia el sol, esperando una prosperidad que
parece que llegará al subcontinente, cuando vuelan sus cometas de papel

Bombay no descansa, ni te deja descansar. El polvo se
adhiere al sudor de tus piernas, de tus sienes al caminar con una mochila
enorme en la espalda. Quizá sea por todos los recuerdo que tengo de Bombay,
todas las conexiones que puedo formar en mi memoria que no sólo quiero, sino
que necesito escribir esto. El Café Leopold’s, uno de los lugares con más
encanto de la zona antigua, donde he pasado noches hasta el cierre charlando
con amigos. Donde me despedí por última vez de mis compañeros el año pasado
tras graduación. Donde me sentaba en marzo con mi madre, mi padre y mi hermano
comiendo “chicken tikka”. Donde un grupo de terroristas armados con metralletas
entró y disparó sin piedad, destruyendo recuerdos y vidas.

O el Hotel Taj Mahal. Con su peculiar historia que mi padre
me contó cuando paseábamos debajo de sus soportales, donde el lujo del cuero
con el monograma LV de un escaparate tiene que enfrentarse a unos zapatos sin
puntera de una niña de piel oscura. Nunca me alojé en el Taj, pero he usado sus
baños de mármol. Es una auténtica joya de 105 años de edad que simboliza el
orgullo indio. Aún no me puedo creer que en este momento su cúpula esté en
llamas, me cuesta imaginar que sus pasillos están tomados por terroristas, que
familiares de compañeros hayan fallecido dentro de su majestuosidad.

La estación de tren Victoria Terminus, donde cada día miles
de personas de amontonan para agarrarse a una barra de metal de un tren que
parece que se va a marchar sin ellos. Gente que ha venido de cada rincón de
India a eso, a subirse al tren, a plantarle la cara a la vida. Los suelos de la
estación aparecían rojos en las fotos.

Pienso en mis amigos Sikander y Saim, los únicos estudiantes
pakistaníes en toda la India

Me encanta Mumbai, y nada va a cambiar eso. Bombay se
recuperará, pero su alma necesita permanecer viva, necesita seguir siendo el
sitio donde millones de almas se juntan para hacerle frente a la vida cada
mañana y cada noche. Este fin de semana no hubiera ido a Bombay, pero muchos de
mis compañeros sí. Pero no podemos dejarrnos caer en la rabia, debemos
permanecer unidos.

Por desgracia, la prensa española en estos momentos se
preocupa más por la situación y la “mala estrella” de una política española que
nos narra conmovida su peripecia. Es ofensivo. Me entraban ganas de llorar ayer
por la noche cuando leía titulares como: “La presidenta de Madrid comparece con
sandalias y calcetines”. “Voy a poner una alfombra antideslizante en la
bañera” o “Los españoles se encuentran fuera de peligro”. Me hizo reflexionar,
¿es esto realmente lo que la sociedad española quiere escuchar? ¿De verdad no
hay nadie que desee ir más allá de los calcetines de una política?

Me niego a
creerlo. Lo que todavía está ocurriendo en Bombay es una tragedia. He pensado,
pensado en los ideales que tiene mi colegio, en los esfuerzos que estamos
haciendo por devolverle la paz a India. En la conferencia Indo-Pakistaní que
tuvimos este verano. En mis amigos Sikander y Saim, los únicos estudiantes
pakistaníes en toda la India. En
su esperanza por su país, en el enorme sacrificio y riesgo que pasan viviendo
aquí y claro, también he pensado en los terroristas. Estos ataques buscan
desestabilizar a la comunidad internacional, solamente a través del odio podrán
conseguirlo.

Me siento estúpido escribiendo esto pero por favor, no odiéis a
los musulmanes. La rabia me corre por dentro en estos momentos porque sé que
esto es lo que estos ataques consiguen y quieren conseguir

Me siento estúpido escribiendo esto pero por favor, no odiéis a
los musulmanes. La rabia me corre por dentro en estos momentos porque sé que
esto es lo que estos ataques consiguen y quieren conseguir. Buscan promover el
esparcimiento en Occidente de la fácilmente adquirible asunción Islam=
terrorismo. La destrucción de la paz, la prosperidad y el reconocimiento
internacional que India estaba adquiriendo no era su objetivo principal, ése
era acabar con la unidad que finalmente representa el alma de Bombay.

Demos la espalda a los ataques, pero no se la demos al Islam
ni a los musulmanes, de este modo no le daremos la victoria al más cruel de los
extremismos.

Un abrazo muy fuerte a todos y gracias si habéis conseguido
leer hasta el final.

 

 

Pablo Cancelo Serrano.

Mahindra United World College of India   2007-2009

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5 Comentarios

  1. starwarsattacks 09/12/2008 en 5:54

    esque las religiones, que no tienen mucho que ver con dios, es lo que tienen. La musulmana no es la única, la católica hace lo mismo, pero saben pocultarlo muy bien. Esta mujer calcetín está muy ligada al ultracatolicismo. Son lo mismo, son religiones.

  2. Novalis 01/12/2008 en 21:07

    Re: Desestabilización en Asia
    El centro de gravedad del mundo se está desplazando de Occidente hacia Oriente; en esa

  3. Anónimo 30/11/2008 en 18:34

    Desestalización en Asia
    La élite banquera internacional (de tintes sionistas), no solo actua en la UE y norteamérica. Ahora busca desestabilizar Asia para justificar la futura creación de una unión asiática en un futuro próximo. No me extrañaría que toda esta acción estuviese organizado por el CIA o MI6. Bottup empieza a mostrar signos de miedo a ser libre (ver asunto servidor Dreamhost): la seguna noticia sobre Obama en nodo libre es la única que no ha salido en portada en la última semana. La libertad se tambalea cada vez más.

  4. Anónimo 29/11/2008 en 21:41

    Gracias
    Excelente documento. Gracias por el envío y publicación.

  5. Anónimo 29/11/2008 en 14:01

    siento mucho lo ocurrido.
    Hace unos dias alguien (Rajen Nair) me pregunto si pensaba viajar a Mumbai proximamente… la pregunta me resulto extraña: yo casi no viajo a ninguna parte… es una pena tantas muertes y el nombre del monumento al amor en llamas… recuerdo haberle enviado a rajen un archivo precioso con la historia del monumento.
    Yo desconocia la existencia del hotel homonimo.
    Pero parece todo un simbolo.
    Arde el Amor.
    ¿hacia donde encontraremos Paz?

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