Lunes 05 de diciembre de 2016,
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Caso IVA: facturas falsas 2009 versus caso Indelso 1990

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Entre el caso actual y otro pasado podemos encontrar similitudes, como la existencia de un ‘cerebro’ que siempre acabará soportando la mayoría de las culpas

De los treinta y tres detenidos los pasados días, siete pasan a prisión, entre ellos el presunto y supuesto ‘cerebro’, Pedro Bou. Siempre hay un cerebro, y siempre ese cerebro está muy por debajo ‘socialmente’ de sus ‘clientes’, y siempre esos ‘clientes o amigos’ de ‘primera’ (Banco Central, Cubiertas, Planeta Agostini, H Capital, Texsa… o el jefe de la Abogacía del Estado en Barcelona, Manuel Silva, destituido entonces) acabarán dominando en magistratura, fiscalía y prensa, hasta que el inicial escándalo acabe en nada para ‘ellos’ y no tanto para el pregonado como ‘cerebro’. Lo digo por mi experiencia, que fue peor. La ‘Gran Corrupción’ fagocita los grandes casos, y no hay ‘casos grandes’ donde no domine, por encima del pretendido ‘cerebro’, el mundo de las finanzas, el alto funcionariado y la Política. Principio de Perogrullo, incrustado en las neuronas del Pueblo Español.

Las noticias nos cuentan la vida y milagros de Pedro Bou, y tergiversando los 90, Caso Indelso, escriben: “El cambio posterior de la Ley y la regulación de las situaciones mediante declaraciones

Tampoco es inverosímil que la Agencia Tributaria funcione bien y cumpla su cometido legal, denunciando los fraudes a Hacienda. Con el común de los mortales funciona a la perfección

complementarias de los defraudadores permitieron que el caso fuese sobreseído años más tarde, ya que el Estado había recuperado la casi totalidad del dinero”.

MENTIRA. El caso en manos de Juan Piqué Vidal, conectado con el juez Luis Pascual Estevill, que una vez estrujados los judiciables se inhibió a favor del juez Miguel Moreiras de la Audiencia Nacional, acabó en el gran estercolero de la ‘Gran Corrupción’, donde unos pagaron unas liquidaciones complementarias de chiste (pasteleo ilegal), otros ni eso, y algunos que no pagaron el adecuado chantaje, o además de pagarlo, acabaron condenados, caso mi ex socio José Antonio Casanovas Tomás. Pero además, la nota es una aberración jurídica, porque no se trata solo de lo defraudado al Estado, sino de una recua de delitos, falsedad, manipulaciones contables, estafa a los accionistas, administración fraudulenta, asociación para delinquir, etc.

Y la Prensa añade otras ‘perlas’:
“En octubre de 1990, una macro-operación de la Fiscalía barcelonesa, que entonces estaba dirigida por Carlos Jiménez Villarejo, desmantelaba en la capital catalana la mayor red de fraude del IVA conocida hasta el momento. En la cúpula de la red se encontraba Pere Bou…”.
Pero Villarejo, tan dado a grandes titulares, echándose incienso, no solo no desmanteló nada, pues el ‘negocio’ continuó, sino que colaboró ‘inconscientemente’, si nos atenemos a lo publicado por Félix Martínez en ‘Estevill y el clan de los mentirosos’: “Una vez más la ingenuidad de la Fiscalía había puesto en bandeja de plata víctimas de lujo para que fueran devoradas por Estevill y su clan de chantajistas…”. Más manipulación informativa: ¿Ingenuo Carlos Jiménez Villarejo respecto a Piqué Vidal y Pascual Estevill?… si hasta en ‘La Modelo’ sabíamos que el juzgado 26, Pascual Estevill cobraba… y sus muchos detenidos lo proclamaban. El “lo sabía toda Barcelona”, de Pilar Rahola.

Aparte de que Pere Bou, Miguel Pros, Antonio Pi, o el ex futbolista Cayetano Re, vendieran facturas falsas a un buen ramillete de las primeras empresas del País, ver en imágenes de La gran corrupción, la magnitud del caso no radica en unos delitos tan simples como poner en marcha una impresora que emita facturas, sino en cómo enriquecerá a abogados y jueces, apareciendo veinte años después los mismos secundarios personajes.

No me extrañaría nada que los ‘recién rehabilitados’, Juan Piqué Vidal y Luis Pascual Estevill, con sus macrobufetes (50 abogados ahora y 100 entonces), ‘colaboraran’ con la Justicia, sirviéndole en bandeja a uno de sus clientes, Pere Bou. En mi caso así lo hicieron. Claro que tampoco es inverosímil que la Agencia Tributaria funcione bien y cumpla su cometido legal, denunciando los fraudes a Hacienda. Con el común de los mortales funciona a la perfección.


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