Miércoles 28 de septiembre de 2016,
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Caso Palau de la Música o el Estatuto: Juan Piqué Vidal, Mireia Astor y Félix Millet

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Desde 1996 ya se intuía que el caso de corrupción podía tener un gran calado, ahora poco se habla de él, desplazado por el tema Estatut

Barcelona. Leo publicado en La Vanguardia del 27 de abril de 1996: “Abogacía, temor a una corrupción judicial de gran calado”. Título en un libro que adjunto en imágenes del blog La gran corrupción y añade:

“Gay reiteró lo que ya dijo el jueves en Barcelona cuando afirmó que el llamado caso Estevill no es un asunto exclusivo de la abogacía sino que se trata de una “corrupción judicial que se arrastra desde hace tiempo y que pudiera ser de un gran calado, en el que al parecer por las noticias que han aparecido en los medios de comunicación podría estar implicado algún abogado”. El presidente del Colegio General de la Abogacía aseguró que hace dos años ya alertó “sobre determinadas formas de conceder, y la rapidez con que se concedían, las fianzas, y cómo se hacían y deshacían”. Gay prometió que “la abogacía estará, como siempre ha estado, en su sitio y sin ningún tipo de aparatosidad, pero sí con absoluta contundencia y firmeza, que pedimos sea también de los poderes públicos y de la Administración de Justicia”.

El nombramiento revela que nada ha cambiado en Barcelona, y quizá por ello esté tan enfadada la clase política con su retocado Estatut

El nombramiento de Mireia Astor, socia del Bufete Pique Abogados Asociados, para la defensa de Félix Millet, merece y tiene más lecturas que si tras ella está uno de los delincuentes y capo de corruptos más amoral de Barcelona, o el compendio de la más refinada hipocresía de la Ciudad. El propio Eugenio Gay se sentaba muy cerca de los ya condenados sujetos, abogados que él insinúa. Imágenes en el blog La gran corrupción.

Es una noticia poco comentada, como todas las que inciden en la Gran Corrupción barcelonesa. Por encima de estas minucias interesa el Estatut. Lo más, algunos periódicos anteponen el nombre de Piqué al de Mireia, o simplemente publican que Millet ha cambiado a su abogado por Juan Piqué Vidal.

El tema no es baladí, la sola presencia de ese sujeto ya determina que entramos en la fase segunda de todo caso de gran corrupción, la corrupción judicial. Pero en éste, como en casi todos los que interviene semejante individuo, cabe pensar que esté presente en el propio desarrollo del tema que comprende los 30 años de mandato de Millet en el Palau, y que por fin estalla por la tozudez de una asociación de vecinos (que al parecer ha recurrido la libertad de Millet y Montull), una denuncia anónima, y la falsa idea socialista que el escándalo les venía bien en su lucha electoral. Parecido al caso Estevill, que en absoluto estalló, como se atribuye Carlos Jiménez Villarejo por la acción de su Fiscalía, ¡muy al contrario! ¡Que se lo pregunten al secretario de Piqué, Antonio Piñol, que de denunciante salió condenado a un año y medio por chantaje a su jefe! Por lo demás, único denunciante de entre cientos de personas que trabajaron en ese bufete.

Cabría remontarse a Renta Catalana y Banca Catalana, hace 30 años, en los miles de millones de pesetas estafados a ahorradores y cientos de miles de millones al Sistema Financiero, o sea, Estado, saldados con unos días de prisión preventiva para Millet, librado Jordi Pujol, y condenados simbólicamente el consejo de administración de la Banca, y el bufete Piqué Vidal, en su máximo esplendor con unos 100 colaboradores directos, y posteriormente más de 200 indirectos con la asociación IberForo.

El Estatut, en la práctica a la corta suprimiría la incidencia de Madrid en la Justicia. ¡Un sueño!, que ni el Tribunal Constitucional, Audiencia Nacional o el Tribunal Supremo se metieran en la ‘Gran Corrupción’

Y no se trata de lo que decía el ilustrísimo o excelentísimo Eugenio Gay, que acabaría de magistrado del Tribunal Constitucional, sino lo vivido por entonces. En 1992, en la Primera Galería de La Modelo y en el Geriátrico, era un clamor que el 26 no solo cobraba sino chantajeaba, y si lo sabía la primera, donde yo estaba, lo “Sabía toda Barcelona”, como publicaría después Pilar Rahola, y por supuesto lo sabía toda la refinada cúpula de la política, la judicatura, la fiscalía y la abogacía. Lo dijo Pujol, ¡ya les iba bien!, la propia Fiscalía esperaba que Estevill estuviera de guardia.

El nombramiento revela que nada ha cambiado en Barcelona, y quizá por ello esté tan enfadada la clase política con su retocado Estatut. Si el Estatut, en teoría, debía solucionar las catastróficas cuentas de la Generalitat aumentando su participación y regulación en los impuestos generales, en la práctica a la corta suprimiría la incidencia de Madrid en la Justicia. ¡Un sueño!, que ni el Tribunal Constitucional, Audiencia Nacional o el Tribunal Supremo se metieran en la ‘Gran Corrupción’. Si billones de pesetas o decenas de miles de millones de euros se han saldado con unos días de cárcel… con el Estatut… ni eso. ¡Ya está montado! Pero sobra Madrid, pues en la anarquía de la capital, nunca se sabe como puede acabar un caso, aunque suelen acabar bien para los corruptos.

Cabría una ventaja para los atropellados justiciables de a pie, agotadas las instancias locales se podría recurrir directamente al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, donde ya tienen abundantes antecedentes de la peculiar Justicia Catalana.


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