Viernes 09 de diciembre de 2016,
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Caso Palma Arena y Caso Pretoria: misma corrupción y diferente justicia

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Entre los que celebran la condena y los que informan, Jaume Matas inunda las portadas y noticiarios

Barcelona. Últimamente envidio a Mallorca. Su corrupción no supera ni con mucho la catalana, pero sea porque los corruptos han encontrado la horma de su zapato en el Juez Castro, o la isla resulta pequeña para tanto detritus, el aljibe ha reventado.

Envidio a Mallorca, porque con los delitos aplicados a Matas en Barcelona no quedaría ningún político en activo, todos imputados o en la cárcel

Entre Matas y Urdangarín, el principal destino del viaje de novios de los modestos catalanes por los años 50-60, se ha convertido en cabecera principal, pero sin desplazar en el ranking de audiencia a Marbella, que como insistí en su día tampoco supera a Barcelona. Contar con la Pantoja es insuperable, y quien pudiera desplazarla, la Infanta Cristina, no consigue la unanimidad de la opinión pública, y el poder Real prevalece ante el “reina, pero no gobierna”. Seguro que todos actuaríamos igual por una hija, que además en las fotos rodeada de sus hijos inspira ‘ternura monárquica’. En la Monarquía española sobran cámaras y periodistas a sueldo, y falta un Goya retratando a la familia de Carlos IV.

Envidio a Mallorca, repito, porque con los delitos aplicados a Matas, o como publica El Mundo “por inducir a la corrupción”, en Barcelona no quedaría ningún político en activo, todos imputados o en la cárcel. Y no ya acudiendo a mis relatos en ‘Barcelona, 30 años de corrupción’, sino simplemente instruyéndose al estilo Palma el Caso Pretoria, mutilado por Baltasar Garzón ante Caixa Cataluña y Narcís Serra. Un caso al que le sobran ‘amantes’ con cuentas en paraísos fiscales.

Pero si la condena a Matas ocupa todas las portadas, quien se las merece es el periodista Antonio Alemany, situando a las puertas de la cárcel al cuarto Poder en las reales democracias. Es para mí la gran novedad, casi un paso histórico en España. En cuanto a Barcelona a nadie se le ocurrió que Feliciano Baratech de La Vanguardia, por encontrarse en una lista de pagos en negro de Javier De la Rosa, pudiera ser condenado, ¡ni siquiera procesado! Ni esa lista ni infinitos documentos se han investigado, como nadie investiga en la actualidad las facturas del Instituto Noos esparcidas por Cataluña.

Me hace gracia que El Confidencial se inicie hoy con el titular:

“El fiscal de Barcelona, favorito de Torres Dulce para presidir el TSJC
El Gobierno prepara la ‘toma’ de la cúpula de la Fiscalía en Cataluña”

Quien se merece portadas es el periodista Antonio Alemany, situando a las puertas de la cárcel al cuarto Poder en las reales democracias

Ni yo ni nadie, más que los muy iniciados, conocen la simbiosis entre corrupción y justicia en Barcelona, pero los resultados son evidentes, miles de delitos ‘oficiales’ que no se instruyen y menos se condenan. Y los que tras decenas de años, y mucho empeño y dinero de las víctimas, han llegado a sentencia… ha sido tan pírrica como los días de cárcel cumplidos.

Ni se me ocurre pensar que nuevos nombramientos por parte del Gobierno Central resolverán el problema de la Justicia en Barcelona, aunque un revulsivo no sobrará. Imaginar que en una Independencia de Catalunya los pujolistas coparan totalmente el porcentaje de decencia que supongo aún perdura, me hace rechazar la noble causa independentista.


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