Viernes 09 de diciembre de 2016,
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Caso Pretoria: la burbuja inmobiliaria

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La Vanguardia de 23 de mayo enmarca tras las fotos y nombres de los implicados acusados “un ejemplo de cómo funcionaba la trama”. La trastienda de ese ejemplo es mucho más grave. La Vanguardia se olvida de la parte fundamental, la financiación, quizá porque no quiera molestar a alguno de sus financiero-políticos

Para acentuar esa gravedad deberíamos saber quien pone el dinero, pues si bien algún inmobiliario formalizará la compra con unas arras o ‘paga y señal’ lo más simbólica posible, en este caso al Ayuntamiento de Santa Coloma, que podría ser Hospitalet, el faraónico puerto deportivo de Badalona, San Adrián, etc., etc., ese inmobiliario ligado y asociado a una caixa, hipotecará por más importe del que se pagará. Certificando el nuevo valor una tasadora propiedad de esa caixa. La operación supondrá varios pagos: comisiones al intermediario, astillas multimillonarias en el Ayuntamiento por facilitar la primera venta del terreno, y un reparto entre el inmobiliario y su alta conexión en la caixa correspondiente.

La hipoteca genera pagos que se renuevan o pagan con otros créditos al inmobiliario, hasta que se organiza otra venta a una nueva sociedad anónima ‘instrumental’ por 28.000.000 de euros

Recuadro en La Vanguardia con mis interpretaciones, ver en imágenes en el blog La gran corrupción.

2001. Primer negocio con un terreno del Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramanet por el que a la postre nadie ha invertido un duro, generando exorbitantes beneficios. Venta, 12.000.000 de euros, unos ¡2.000.000.000! de las últimas pesetas.

2004. La hipoteca genera pagos que se renuevan o pagan con otros créditos al inmobiliario, hasta que se organiza otra venta a una nueva sociedad anónima ‘instrumental’ por 28.000.000 de euros. ¡4.700.000.000 de pesetas! Beneficios y reparto tras la correspondiente segunda hipoteca que se reunificará con la primera, ¿o no? 16.000.000 de euros, entre la primera venta y la segunda, casi ¡2.700.000.000 de pesetas!

2005. Se recalifica el terreno (y aquí se podría añadir al Ayuntamiento de Santa Coloma el urbanismo de la Generalitat) en el que se podrán construir viviendas de lujo y cines, en un momento en que la oferta supera en mucho la demanda de viviendas de lujo en Barcelona ciudad y más en el entorno, con el cercano Fórum-Diagonal Mar y sus áticos a 2.300.000 euros y pisos de promedio 600.000. La Burbuja seguirá hinchándose dos años más.

Pero otro retruécano, base ‘sine qua non’ en este proceso, esa caixa del ejemplo, suma la hipoteca de 28.000.000 de euros en un paquete de ‘titulados’ y obtiene dinero barato en el mercado financiero internacional. ¡Genial! Nadie ha puesto un duro y se han repartido varios millones de euros.

El globo estalla cuando el inmobiliario tirará la toalla porque su ‘caixero’ no facilita más créditos. Esa caixa deberá absorber ese terreno y cientos, con o sin pisos de lujo encima

El globo estalla cuando el inmobiliario tirará la toalla porque su ‘caixero’ no facilita más créditos. Ha agotado tanto sus propias posibilidades como su crédito exterior, ni añadiéndole el aval del Estado. Esa caixa deberá absorber ese terreno y cientos, con o sin pisos de lujo encima, y que evidentemente pagará las amortizaciones de las hipotecas en manos de entes financieros internacionales que han descubierto el pastel.

En algún caso, el suizo UBS, amenaza querellas criminales. Al no renovarse el crédito internacional, la hipoteca vuelve a esa caixa, que se habrá financiado por otros caminos. Peor fuera un crédito rechazado cuyos titulares de hipotecas eran extraños nombres extranjeros ilocalizables, unos 2.000 compradores de pisos.

En teoría una caixa barcelonesa tiene en su balance un terreno en Santa Coloma que de hecho solo puede servir para viviendas sociales con imposible amortización del coste del terreno (el importe de la hipoteca) repartido a través de dos o tres sociedades ‘instrumentales’, o sea ‘instrumento de la estafa a la caixa’, y de paso al Estado.

Y si le añado más fantasía real, terminando el cuento de la lechera, puede suceder, como a mí en el terreno ante la Universidad de Tarrasa, que por la presión popular (¿manipulada?) se anule la calificación anterior y se expropie para convertirlo en plaza pública. El cuento en Tarrasa acaba, que ahora, 36 años después, la pretendida plaza está tan construida como entonces pretendimos los promotores. ¿El Ayuntamiento de Tarrasa haría algo parecido al actual de Santa Coloma de Gramanet?


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