Lunes 26 de septiembre de 2016,
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Catalunya, España y Europa, o de dónde vienen los recortes

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OPINIÓN / La crisis económica global actual debe servirnos de escarmiento, debe enseñarnos que los lobos, disfrazados de ‘mercados’, viven en Bruselas, y si no participamos en la doma, nos devoran

Los Presupuestos Generales del Estado de 2013 dicen que tenemos que pagar 48.000 millones de euros de intereses. La devolución de la deuda contraída por todas las administraciones públicas, los bancos privados y las cajas de ahorro supondrá más recortes en los servicios públicos y más desempleo para 2013. El porqué hemos llegado a esta situación ha llenado miles de espacios informativos con opiniones para todos los gustos. El cómo saldremos de esta crisis parece un juego de azar, cada ciudadano tiene su solución. Sin embargo, los partidos políticos, esos que según la Constitución deben formar Gobierno para dirigir la sociedad, parecen estancados y sin ideas.

Al PP no le temblará el pulso a la hora de aplicar la política neoliberal impuesta por la Unión Europea, aunque suponga hundir en la miseria a la mayoría de los españoles

El Partido Popular ha dejado clara su solución: no le temblará el pulso a la hora de aplicar la política neoliberal impuesta por la Unión Europea, aunque suponga hundir en la miseria a la mayoría de los españoles, incluido su electorado fiel y tradicional de derecha. El PSOE, con soluciones a destiempo ha perdido la confianza de los progresistas, incluido los socialistas de toda la vida. Izquierda Unida, con tal de arañar cargos de poder, es capaz de aliarse con el mismísimo diablo, es decir, con su enemigo natural: la derecha nacionalista independentista. Y la palma se la llevan los partidos nacionalistas separatistas, su solución pasa por culpar al supuesto centralismo español de todos los males. Si consiguen la independencia, por arte de magia todos los males desaparecen y la etnia vivirá de nuevo en el edén recuperado.

Nos guste o no, estamos integrados en la Unión Europea y ésta es la que dirige la política económica en todos los estados miembros. Los Gobiernos de los Estados nacionales son meros administradores. La política europea se gestiona en el Consejo Europeo y las decisiones se toman, algunas por mayoría y otras por unanimidad de los 27 estados miembros. Cada país, según su población, tiene un número de votos. Alemania, Francia, Reino Unido e Italia tienen 29 votos cada uno. Malta, el país más pequeño tiene 3. Detrás de los cuatro grandes están España y Polonia con 27. No es cuestión de quejarse, porque a Alemania la UE le va muy bien. Posiblemente, nuestros políticos y funcionarios no tengan la suficiente preparación para defender los intereses de los españoles en las instituciones europeas, y no vayamos a pensar otros motivos.

Pues bien, todos los partidos políticos españoles importantes, incluidos vascos y catalanes, están presentes en el Parlamento Europeo. Incluso, en cada Parlamento de los países miembros, en el español también, hay una comisión encargada de controlar toda la legislación procedente de Europa y la actividad de los Gobiernos nacionales en el Consejo Europeo. Desde 1986, ¿qué sabemos de este control? Parece más bien que haya silencio y connivencia entre todos los partidos y todos los personajes que han desfilado por esos cargos. Todos son culpables de que el Banco Central Europeo no financie las políticas económicas de los estados miembros. Todos son cómplices de que los estados miembros acudan a los mercados financieros privados para financiar la administración y el sector públicos. También todos son culpables de la mala administración, del consiguiente endeudamiento de la Hacienda pública y de la privatización de lo público.

Esta crisis está provocada por la política neoliberal del Consejo Europeo y la única alternativa es una política progresista de crecimiento en Europa

Alguien debería explicar a los independentistas que la adhesión de nuevos estados en la Unión Europea la aprueba el Consejo Europeo por unanimidad de los 27 estados miembros. En el supuesto del sí de España a la adhesión de Catalunya, ¿quién gobernaría en Barcelona?, ¿los catalanes malos o buenos?, ¿los de derecha o los de izquierda?, ¿los honrados o los corruptos?, ¿los ricos o los pobres?… ¿Y qué poder tendría Catalunya en Europa con 10 votos?

La hipotética desaparición del Estado Español sólo deberá producirse en un proceso de integración hacia adelante, es decir, con la culminación de la Unión Europea como Estado, nunca hacia atrás con la independencia de las actuales Comunidades Autónomas. La Unión Europea no puede estancarse en la Unión Monetaria, debe culminar en una Constitución europea. Los partidos progresistas de izquierda deben explicar que esta crisis está provocada por la política neoliberal del Consejo Europeo, y que la única alternativa es una política progresista de crecimiento en Europa. Para ello, deben abrir un debate político público sobre la democratización y la alternancia política en las instituciones europeas. Claro, todo este proceso sólo es factible con la venia de los lobbies empresariales y financieros, a menos que los partidos políticos reivindiquen su independencia. La crisis económica global actual debe servirnos de escarmiento, debe enseñarnos que los lobos, disfrazados de ‘mercados’, viven en Bruselas, y si no participamos en la doma, nos devoran.


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