Viernes 30 de septiembre de 2016,
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Celestino Corbacho o los cinco millones de parados

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Ayer en el Senado se introdujeron los cambios de Corbacho

Como no se crea empleo, se crean leyes para rebajar el número de parados

Como no se crea empleo, se crean leyes para rebajar el número de parados. Se maquilla el desastre, porque rebajar a base de cursos de formación es otra de esas genialidades españolas dignas de ser erradicadas de nuestra idiosincrasia. Si son 5 millones sobran los subterfugios para que sean 4.

Y si en cuanto a paro legal, donde tantas cabezas debieran ser tantos sombreros (tans caps, tans barrets), lo de la inmigración, competencia del mismo Ministerio, donde cabezas y sombreros campan y acampan a su aire, las cifras ni se saben, millones de individuos que subsisten alegal, ilegal, y hasta por encima del bien y del mal. A este paso la economía sumergida superará a la oficial, y estadísticas y demás cálculos econométricos deberán tirarse a la basura por incongruentes. Quizá a partir de este supuesto la realidad y lo ‘oficial’ confluyan.

Queda oscura la justificación por pérdidas ‘actuales o previstas’ o la disminución relevante de beneficios como causa para el despido libre, y muy clara la de retirar las ayudas en supuestos de rechazo de ofertas de empleo o cuando el beneficiario no acepte participar en acciones formativas

Genialidades de un ministro ‘progresista’ que surge de la Gran Burbuja Inmobiliaria Catalana, pero que sabe andar por encima del agua sin mojarse. Pasar por la Alcaldía de Hospitalet, Capital del Paro del Baix Llobregat, y la Presidencia de la Diputación de Barcelona, imprime carácter y experiencia, y en pleno Caso Pretoria. Otro dato de su biografía que me inquieta y afecta es su ingreso en los iniciales socialistas catalanes de Narcís Serra por los últimos 70. Cómo triunfaron aquellos jovencitos. Toda una vida viviendo de la Política, y qué Política, la de la ‘Barcelona, 30 años de corrupción’.

A las distracciones y contradicciones de Salgado y Blanco sobre si subimos o no los impuestos, de que si son los más bajos o altos del mundo, se deben unir los tanteos de Corbacho sobre bajar las pensiones un 5% y subir el límite de cotización a los últimos 20 años. Las intenciones están claras, y las causas más aun: las cuentas públicas son cada día más rojas.

Los sindicatos hacen que se enfurecen, y vuelta a empezar, siguen subvencionados, o al igual que aquellos verticales franquistas dependen de su ministerio y presupuesto. Si la última aparición en la tele se refería a lo de las pensiones, al día siguiente se tratará de los años de cotización, o de nuevo de los días de más o de menos en que los de los cursos deberán aceptar. A diario se marea la perdiz, a suponer para acongojar al auditorio.

De la última reforma laboral queda oscura la justificación por pérdidas ‘actuales o previstas’ o la disminución relevante de beneficios como causa para el despido objetivo (libre), y muy clara la de retirar las ayudas en supuestos de rechazo de ofertas de empleo adecuadas o cuando el beneficiario no acepte, sin justificación, a participar en acciones formativas.

Se publica que el ministro ve difícil poder rebajar significativamente las cifras del paro, por lo que ha pronosticado un camino lento para volver a la situación que vivía España antes de la crisis. En su opinión, serán necesarios entre tres y cinco años.


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