Martes 06 de diciembre de 2016,
Bottup.com

Celestino Corbacho vuelve a Barcelona

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (Valora el artículo)

La capacidad de los guionistas político-televisivos para convertir los rotundos fracasos en éxitos me maravilla

Barcelona. Montan una de sus tantas llegadas en AVE como si de la conquista de un nuevo mundo se tratara. Una masa de cámaras y periodistas le entrevistan.

En principio culpa a la situación internacional de la cifra de paro, olvidándose que dobla a la europea, para acto seguido recordar sus triunfos absolutos en Hospitalet, a lo que sigue unas difuminadas frases sobre Cataluña y España, separatismo y demás tópicos de la política local. Alguno de su propio Partido se dirá: “¡Solo faltaba éste! ¡Con lo bien que lo teníamos en Madrid!”.

Ayer, a tenor de mi escrito, en un comentario añaden que en el proceso contra su jefe, el Alcalde Juan Ignacio Pujana Fernández, se sumaron varias puñaladas traperas. Por entonces, antes de que otro de sus jefes, Narcís Serra, me encarcelara, entre otros negocios, desde los 70 tenía una tienda de muebles en Bellvitge, y aún pasaron varios años que la cerrara por culpa de mi situación judicial, y algo recuerdo de las fábulas urbanas sobre quien por los extraños recovecos de esta Democracia alcanzó por mayoría absoluta la alcaldía.

En principio culpa a la situación internacional de la cifra de paro, olvidándose que dobla a la europea, para acto seguido recordar sus triunfos absolutos en Hospitalet

No es que crea en ese factor extraño que llaman suerte, determinante para algunos triunfadores, pero la segunda (la primera, ganar las pseudo elecciones) que tuvieron los Pujana y sus muchachos fue que la Fiscalía de izquierdas (¿?) de José María Mena y Carlos Jiménez Villarejo no convirtiera las acusaciones contra el Alcalde de Hospitalet en un Caso Pretoria, que es exactamente lo que era: recalificaciones, comisiones y sobornos. Y con Pujana, su segundo, Corbacho, aunque fuera por encubrimiento. Segunda suerte de la mano de una Justicia y Fiscalía a las órdenes de Felipe González, que pasadas dos décadas abraza a su amigo el Ministro de Trabajo, ex Alcalde de Hospitalet. Pero yo, condenado por encubridor, no achacaría a la suerte la suya y mi desgracia, sino a la corrupción, global y absoluta.

Lo de Pujana, o de los Pujana (caso Pretoria), o mejor englobar esos ‘cargos socialistas’ del Cinturón Rojo de Barcelona, que pronto vivirían en la alta Diagonal o enviarán los hijos al más elitista de los colegios de la ciudad, el Alemán, enseñanza bilingüe Alemán-Español, se refleja ya en 1988 en que Pujana coloca su reseña o minicurriculum en una de esas publicaciones, ‘Quien es Quien en España’ (ver imágenes en el blog La gran corrupción) tan del gusto de la triunfante sociedad franquista. Se coloca un Ilmo., Ilustrísimo. Y cual nuevos títulos de la nueva aristocracia española el de, además de Alcalde-Presidente: Coordinador de la Comisión de la Seguridad Ciudadana de la Federación Española de Municipios y Provincias, miembro activo del Comité de la Federación Mundial de Ciudades Unidas (FMCU), conseller de la Corporación Metropolitana de Barcelona, etc., y hasta que fuera Presidente de la Asociación de Vecinos de Bellvitge.

Los charnegos al poder, y lo digo así por mi parte de charnego, más de la mitad de la población de Cataluña. Otra reseña curiosa en el mismo libro: la de Francesc Martí Jusmet (Excelentísimo Sr.), también socialista de los nombrados en el Caso Pretoria, pero de la rama de los pijo-existencialistas-progresistas-marxistas del San Gervasio de Narcís Serra y Pascual Maragall, que tuvieron la habilidad política de subir a su carro a los pseudorojos del Cinturón, que tras obligarles subliminalmente a hablar y escribir (¿?) el catalán, les encumbraron hasta que casi los pupilos aniquilan a sus maestros. Sus huestes eran o son más numerosas y el ‘clasismo y amigocracia’ obliga a tirar de los propios.

Ahora, después de enriquecerse legalmente con sueldos, dietas y consejos, e ilegalmente con “cada uno de ellos sabrá”, y de haber arruinado el país, de nuevo con su tele y prensa, pagada por todos los españoles, echan el resto ante lo que se anuncia un descalabro electoral, pero puede que la suerte y la corrupción que les ha acompañado hasta aquí no les abandone.


Destacado

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Sobre el autor

Participa con tu comentario