Sábado 23 de septiembre de 2017,
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China en América Latina

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Análisis

China extiende su modelo económico y de influencia en todo el mundo. Por otro lado, sirve de acomodo para regímenes con visos de autoritarismo. Mientras, en su interior, la democracia es una ilusión futura y la libertad una entelequia inasible.

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Hu Jintao y su homólogo argentino, Néstor Kirchner

China, además de ser el comunismo más extraño del mundo, es una superpotencia con sillón en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Una economía boyante con crecimiento medio anual del 9% en los últimos 25 años y que ha eliminado la pobreza extrema de 400 millones de sus habitantes.

El modelo económico expansivo que representa también es el modelo para salir de la pobreza en este mundo globalizado. Esta forma de entender el crecimiento y la economía así como el apoyo técnico, médico, y de creación de infraestructuras servirá de modelo para las democracias nacientes en África y las economías más consolidadas de América Latina.

La influencia china es también una solución alternativa, de superpotencia, al alineamiento con EE UU, Europa y Japón como ocurre con el apoyo más que implícito, económico, energético, militar, a Zimbabwe, Mozambique y Angola, Libia, Argelia, Cuba etc., Pero también el apoyo a Sudán, no exento de interés por su petróleo, que, hasta cierto punto, alimenta la catástrofe de Darfur.

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El presidente chino y Lula

Que esta alianza estratégica e ideológica se convierta en esquilmación de los recursos, importar un regimen autoritario y un neocolonialismo dependerá de como se sienten las bases y se desarrollen los procesos de cooperación, incluyendo la ayuda solidaria.

Lo que no se conoce, todavía, es la influencia del régimen de Pekín en las vigiladas democracias emergentes africanas y las economías emergentes latinoamericanas en la búsqueda de las materias primas y energías necesarias para el desarrollo de su población con las intrínsecas tensiones con la potencia dominante de EE UU.


Las premisas básicas en las que se ha basado desde 1978 el gobierno de China para el crecimiento han sido las siguientes:

La influencia china es también una solución alternativa, de superpotencia, al alineamiento con EEUU, Europa y Japón
China apoya a Sudán, no exento de interés por su petróleo, que, hasta cierto punto, alimenta la catástrofe de Darfur

– Preocupación por el nivel de vida y bienestar de las personas.
– Constante experimentación con fórmulas que le den el crecimiento.

– Reformas y no cambios bruscos.
– Un estado que favorezca el desarrollo.
– Educación selectiva para fomentar el crecimiento.
– Adecuada vigilancia y control de las consecuencias de los cambios.

A todo esto hay que añadir un individualismo rampante en extraña cohabitación con el comunismo. Todos estos parámetros y con la evidente diferencia de la economía de escala pueden ser aplicado en África, y América latina. El resultado: empleo, crecimiento de la economía y desarrollo que incidirá sobre los factores más sociales pero también una voracidad ingente del gigante chino con más de 1.300 millones de personas buscando un futuro mejor. La exportación de este modelo puede darse mediante el modo de crecimiento a la china: desarrollo económico y social.

Los mandatarios chinos y -en menor medida- rusos abundan en reuniones, summits y meetings buscando las sinergias interesantes en África y América Latina.

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1 comentario

  1. Anónimo 06/06/2007 en 4:15

    China evoluciona
    China extiende su modelo mientras copia el capitalista y lo adapta a sus necesidades

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