Martes 06 de diciembre de 2016,
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Cine, educación y libertad

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El cine ha sido un espejo de la realidad, como ‘Les 400 coups’ de Truffaut. Poner en practica cada una de sus reflexiones podría llevarnos a construir un mejor vivir

Si uno mira por  mucho tiempo  el cielo, al devolver la mirada a la tierra le puede parecer un lugar horrible, en cambio si uno mira por demasiado tiempo una película de Truffaut puede entender  el por qué la tierra  es un lugar horrible, así que entre cielo y cine me quedo con el cine pero de Truffaut. Sus películas reflejan la vida, son la propia vida, nos hace entender que viendo o haciéndolas, o incluso hablando sobre ellas, no se siente uno nunca solo, esto es maravilloso. Pues  las películas no mueren nunca. Nadie muere realmente mientras no está olvidado. Entonces, ‘Si la vida fuese una película, desearía que la mía fuese un largometraje’.

Los 400 golpes es una película dirigida por el director francés Francois Truffaut en el año de 1959. Al pequeño niño de esta película  la vida  parece no sonreírle, pues él  carga con todo un contexto histórico duro,  que lo lleva a actuar de determinadas maneras, manifestado su voluntad de libertad e independencia. El ambiente en general de Antoine no es fácil. En la escuela su maestro no lo tolera y no se ocupa de él. Es hijo de una madre soltera, quien no deseaba tenerlo y parece no quererlo, pues a veces sus actitudes con él son demasiado frías. Su padrastro trata de adoptar una posición cariñosa frente al él pero al final sus sentimientos terminan siendo negativos. Antoine tiene que respirar estas injusticias  constantemente, llevándolo a tratar de buscar su propia identidad en el instinto de la libertad, convirtiéndose en un niño maltratado y no tratado.

La existencia humana significa una transformación del mundo. Participar en esta transformación no es un privilegio de una cierta clase, sino derecho de todos los hombres

Evidentemente en esta película Truffaut plasma una crítica frente a los engranajes de la sociedad como lo son la familia y las instituciones  educativas, que terminan siendo los opresores, del oprimido Antoine, en términos  de Paulo Freire, influyente teórico de la educación. Es así, como en esta película se aborda la idea de Freire de que: “La dinámica opresor/oprimido empieza en el hogar y se prolonga en las escuelas resultando en la producción de jóvenes que saben muy bien como adaptarse a la sociedad en que viven, pero sin el pensamiento crítico necesario para transformarla. El miedo a la libertad que tienen ellos por ser meros depositarios de información, con una visión limitada del mundo en que viven, los llevan a racionalizar este miedo”. Demostrando que los métodos de opresión no pueden, contradictoriamente, servir a la liberación del oprimido.

Por otro lado, en la película también  se hacen visibles otras  afirmaciones de este autor, una de ellas es como se muestra claramente que  los caminos de la liberación, son los del mismo  oprimido que se libera: él no debe ser tratado como  cosa que se rescate sino como  sujeto que  debe autoconfigurarse  responsablemente, pues,  la práctica de la libertad solo encontrará adecuada expresión en una pedagogía en que el oprimido tenga condiciones de descubrirse y conquistarse, reflexivamente como sujeto de su propio destino histórico.

El modelo de pedagogía que se evidencia en la película es al que Freire llamaría ‘Educación bancaria’. En tal sistema el educador es el poseedor exclusivo del conocimiento y el encargado de ‘depositarlo’ en los estudiantes. El educador es el sujeto activo: los alumnos son pasivos, y no existe diálogo entre el maestro y los estudiantes.

El modelo de pedagogía que se evidencia en la película es al que Freire llamaría ‘Educación bancaria’.

Es así, como esta película incita a que los sistemas educativos se basen en una nueva pedagogía donde los educadores y los educandos trabajan juntos para desarrollar una visión crítica del mundo en que viven. Una  nueva dinámica donde los alumnos  dialogan con el maestro y empiezan a tomar conciencia de su propia situación en la sociedad y el mundo. “Esta toma de conciencia (denominada “concientización” por Freire) sirve como un paso hacia la auto-liberación de los oprimidos, con los pobres actuándose como los protagonistas en su propia liberación”. Por otro lado, también invita a que se desarrolle un proceso horizontal, donde  los individuos se sientan ‘sujetos de su pensar’, discutiendo su pensar, su propia visión del mundo, manifestada, implícita o explícitamente, en sus sugerencias y en las de sus compañeros y no de una manera  vertical y unidireccional. Este diálogo debe ser un “encuentro de los hombres para la pronunciación del mundo” dice Freire, teniendo en cuenta elementos como el amor, la fe y la confianza.

Finalmente, esta película invita hacer una reflexión acerca de la importancia del diálogo en todos los ámbitos del ser humano, pues el pronunciamiento del mundo no es un trabajo individual. Se necesita del diálogo como canal y medio indispensable en el proceso educativo, para llegar a una Pedagogía de la Esperanza. Es así como el cine nos ha otorgado herramientas significativas desde sus inicios para ir desarrollando un cambio social en pos de los jóvenes y una mejor educación.

Referencias: Paulo Freire, Pedagogía del oprimido (PDF)

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