Domingo 28 de mayo de 2017,
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Ciudadanía catalana en coma

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Un hecho insólito sin precedentes en la España democrática, exceptuando el Pais Vasco, donde al no haber libertad, puede pasar cualquier cosa.


Habiendo leído una noticia publicada en un importante diario español es mi deseo comentarla con el mejor espíritu posible. Se trata de un artículo de Arcadi Espada sobre el homenaje que un municipio catalán, que no deso mencionar para no causar una pérdida de posibles turistas, ha dedicado a un asesino terrorista, Jaume Martínez Vendrell,  cuyos atentados provocaron la consternación en Barcelona en el año 1977.

Además siento un cierto orgullo por compartir la idea de Arcadi sobre los monumentos que se deben dedicar tanto a los mejores hitos (personajes, paisajes, acciones, vegetales o animales, etc.), pero también a los peores. Recuerdo haber comentado la falta de tacto, por llamarlo finamente, del Presidente Zapatero cuando desmontó la estatua de Franco a caballo junto a los Nuevos Ministerios. ¡Qué gran ocasión perdida por falta de inteligencia! Lo que se debería haber hecho es poner una gran lápida que dijera más o menos lo siguiente:


“Francisco Franco, dictador español desde 1939 hasta su muerte en 1975. Después de vencer en una una cruenta Guerra Civil, mantuvo la derrota de los vencidos e impidió su incorporación a la Europa democrática por muchos años.”

Eso hubiera sido docencia y no acudir como un fantoche con nocturnidad para agasajar y regocijarse después con Santiago Carrillo, conocido carnicero , como los del bando franquista, de la Guerra Civil Española. También algo parecido debería haberse hecho con Jaime Martínez, que pagó una supuesta castellanía heredada con la pertenencia al grupo terrorista Ejército Popular Catalán.

Si la ciudadanía catalana admite este desafuero es que la enfermedad es grave. Una cosa es alimentar el mito, como hacen todos los pueblos, de un honesto Conseller en Cap como Casanovas, que después de levantarse en armas en nombre de España contra Felipe de Borbón, el otro pretendiente, murió en su cama ya mayor y con una pensión de Felipe V; otra, enaltecer a un canalla terrorista. Amigos catalanes: conservad el monumento pero cambiad la lápida.

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Sobre el autor

3 Comentarios

  1. Ricardo Alonso del Valle 15/05/2007 en 0:54

    Bien
    No sólo me parece bien sino que podría enumerar algunas “faenas” que merecerían un monumento como recordatorio de la ignominia. En Barcelona, a Andreu Nin y quienes favorecieron su asesinato; también a Casanovas pero ensalzando su defensa de España y no de Cataluña que nunca ensalzó contra España. En Santoña, la rendición de los vascos a los nacionales porque la cosa no iba con ellos y otra estatua al primer Lehendakari que entre sus virtudes estaba la de ser agente de la CIA. En Madrid o San Sebastián a Fernando VII traidor a su padre, a España y a quienes le devolvieron el trono, etc.

  2. Anónimo 14/05/2007 en 9:49

    a Vasca
    Yo, por ejemplo, sí voy al País Vasco por placer o negocios, pero amiga vasca, no me negarás que si pegas un cartel del PP o “provocas” al personal llevando una gorra con la bandera española te llevas unas hostias por fascista o cualquier otra lindeza que ya lo hemos visto por Tv donde el agresor agrede con sus testículos a la bota de un honrado vasco que pasaba por ahí y, encima, la Consejera o lo que sea del Gobierno Vasco le inculpa por no sé qué. Igual que con Franco: si no discrepas no tienes por qué temer y así poder gozar del paisaje.

  3. Anónimo 14/05/2007 en 2:31

    sobre la libertad
    siento estar en desacuerdo contigo, Ricardo, pero date una vuelta por el Pais Vasco, y después me cuentas si hay libertad o no

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